Ejemplos ?
Uno de mis camaradas, que era un chico con más tras- tienda que una botica y más resabioso que un cornúpeta de lá Rinconada de Mala, interrumpió al narrador diciéndole: —En resumidas cuentas, hermano; si su san Benito es tan poderoso, bien puede competir con Dios, echarle la zancadi- lla y reemplazarlo.
Del primer cereal no puede ser exportador el Ecuador, por no poder competir en la panificación con la harina de sus propias zonas, las templadas, ni en Guayaquil, donde se prefiere la extranjera como en toda la costa por su mejor calidad y su menor precio.
¿Las manos había él de ser osado ponerlas en el rostro de la Cariharta, ni en sus carnes, siendo persona que puede competir en limpieza y ganancia con la misma Gananciosa que está delante, que no lo puedo más encarecer?
Debe de estar, como la mayor parte de los hombres, por de fuera encuadernado con un lujo asiático, y por dentro en blanco; su carpeta, que será más elegante si puede cerrarse a guisa de cartera, debe ser de la materia más rica que se encuentre, adornada con relieves del mayor gusto, y la cifra o las armas del dueño; lo más caro, lo más inglés, eso es lo mejor; razón por la cual sería muy difícil lograr en España uno capaz de competir con los extranjeros.
DISCIPULADO Los neobizantinos han discutido mucho en torno de los rasgos adecuados que un maestro ha de tener para ejercer su profesión y las opiniones son varias y vastas; los denominados hoy, perfiles académicos, buscan las pragmáticas de la excelencia y pretenden la mayor competencia entre el magisterio; ignoramos si los profesores puedan competir como atletas o marcas vendibles para ganar una carrera que de sí, no posee metas ególatras, pues curiosamente, el éxito de las probables competitividades entre educadores, devienen altruistas.
Debo enfatizar que estas medidas y acciones son congruentes, con la certeza de que la economía mexicana es capaz de actuar y competir exitosamente en el mundo de nuestros días.
"Ni tampoco es horrible mi figura, si no me engaño al verme retratado en el cristal de esa corriente pura; y a fe que a ese pastor afortunado que supo dominar alma tan dura, si a competir conmigo fuese osado, en gentileza, talle y bizarría, siendo tú misma juez, le excedería.
En cambio, los Estados Unidos ponen inmediatamente en circulación, con un interés subido, por lo pingüe de los frutos de la tierra y la mayor baratura de la colocación de su caudal, el exceso de riqueza que hoy dedican a operaciones agitadas y antipáticas de bolsa, por las que comienza a haber visible desgano público; se crean un cuantiosísimo mercado para muchos productos que les sobran y se ayudan a mantener, con este canal ancho del exceso de producción, el sistema prohibitivo, del que creen que necesitan aún sus industrias para llegar más tarde a competir con las más perfectas europeas.
Cuenten, en términos de lo establecido en las leyes correspondientes, con un régimen especial en materia de adquisiciones, arrendamientos, servicios y obras públicas, presupuestaria, deuda pública, responsabilidades administrativas y demás que se requieran para la eficaz realización de su objeto, de forma que les permita competir con eficacia en la industria o actividad de que se trate.
Estaba sobre almohadas bordadas de blanco y negro, y un acerillo de flores, incorporada en el lecho; jubilados de las tocas los licenciosos cabellos, ni muy oro ni azabache: medio sí destos extremos; con una almilla de aguja, de seda y oro, y de celos en la color turquesada: celos vi, con celos vuelvo. Sutil cambray pretendía competir blancura, necio, ocultar belleza, avaro, guarnecer cristal, discreto.
La intensa movilización para competir por el poder político, para avanzar contra la inflación y hacer eficiente nuestro aparato productivo, para mejorar las condiciones de vida de la población, ha permitido conformar nuevos consensos, una concordia no exenta de pasión y debate, pero comprometida con el diálogo permanente.
Algo ha vaciado a los maestros de poder moral, cuando en otros tiempos era una de las fuentes vivas más apreciadas del saber. Hoy la información circula tan densamente en los medios masivos de difusión que el profesorado no alcanza a competir con ellos.