Ejemplos ?
La imagen olmeca del espíritu de la lluvia aparece frecuentemente en la mitología de exitosas culturas. Invariablemente el espíritu de la lluvia es masculino, aunque pueda tener una esposa que comparta autoridad sobre las aguas.
La atribución del nombramiento de sus miembros le corresponde al presidente de los Estados Unidos. Como regla general, el presidente nombra a una persona que comparta sus ideales político-judiciales.
 Prepare las soluciones en un área especial, desinfecte el área antes de preparar las soluciones, con un lavabo cercano, lejos de basureros, cómodos o desechos de alimentos.  No comparta soluciones o frascos entre pacientes, ni para soluciones ni para medicamentos.
Doolittle, acompañado de sus amigos de borrachera Harry y Jamie, todos ellos basureros, llega a Covent Garden y le pide a su hija que comparta las ganancias de la noche anterior para poder seguir bebiendo ("With a Little Bit of Luck").
En efecto, si consideramos que en la arqueología de campo cada fenómeno es singular, por más que comparta con otros ciertos rasgos comunes y, sobre todo, si aceptamos que cada yacimiento es único, su estudio, su excavación nunca puede ser equiparada a un experimento de laboratorio, pues es un proceso destructivo e irrepetible.
Kobato no entiende del todo, pero busca al chico para pedirle que comparta el paraguas con Tadokoro y al ella enterarse de que él no siente nada por la otra chica Kobato recibe otro caramelo.
De manera simple, una coloración de los vértices de un grafo tal que ningún vértice adyacente comparta el mismo color es llamado vértice coloración.
Los hechos en que funde sus pretensiones y las circunstancias comunes que comparta la colectividad respecto de la acción que se intente; X.
Hoy me han elegido ser Presidente de la Nación y me llena de alegría y de orgullo, pero quiero decirles que voy a seguir siendo el mismo: aquel que esté cerca, que escuche, que les hable sencillo, con la verdad, que comparta sus emociones y que recuerde siempre que no es infalible.
Efectivamente, algunas leves titilaciones voluptuosas acababan de convencerme de que la receta no era una quimera, y el gran uso que hice después de este caritativo método ha acabado de convencerme más de una vez de la habilidad de mi maestro. —Ahora me toca a mí —me dijo Etienne—, pues tus placeres excitan mis sentidos, y es preciso que yo los comparta, angel mío.
Lo que voy a decir, se cumplirá: Si Zeus, que lleva la égida y Atenea me permiten destruir la bien edificada ciudad de Ilión, te pondré en la mano, como premio de honor únicamente inferior al mío, o un trípode, o dos corceles con su correspondiente carro, o una mujer que comparta contigo el lecho.
-¿Recuerdas lo que he tratado de decirte a mi vuelta, querida Agnes, de la deuda de reconocimiento que tengo contigo y del cariño que me inspiras? -Lo recuerdo muy bien --dijo con dulzura. -Tienes un secreto, Agnes; permíteme que lo comparta contigo. Bajó los ojos; temblaba.