compadre


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compadre

(Del lat. compater, -patris.)
1. s. m. SOCIOLOGÍA Padrino de un niño con relación a la madrina o a los padres de éste.
2. SOCIOLOGÍA Padre de un niño en relación a los padrinos.
3. coloquial Amigo, conocido o compañero.
4. Amér. Merid. Compadrito, chulo, fanfarrón el compadre salió muy mal parado de la discusión.

compadre

 
m. Padrino de un niño con relación a la madrina y a los padres.
Padre de un niño con relación al padrino.
Con respecto a los padres del confirmando, el padrino en la confirmación.
Amigo o conocido de uno, o compañero de posada o camino, esp. en América.
interj. ¡Compadre!, denota admira ción.
(Argent.) y (Parag.) Fanfarrón, matón, chulo.

compadre

(kom'paðɾe)
sustantivo masculino
1. padrino de bautismo de un niño en relación a sus padres y de éstos en relación al primero Mi compadre es mi hermano mayor.
2. denominación amistosa que usan los hombres entre sí ¡Buen día, compadre!
Sinónimos

compadre

sustantivo masculino
2 (Argentina) fanfarrón, matón, chulo, compadrito.
Úsase por lo general el diminutivo compadrito.
Traducciones

compadre

dear

compadre

compare

compadre

kamarád

compadre

SM
1. (= padrino) → godfather
2. (esp LAm) (= amigo) → friend, pal, buddy (esp EEUU) ; (en oración directa) → friend
3. (Cono Sur) (= jactancioso) → braggart, loudmouth; (= engreído) → show-off; (= matón) → bully

compadre

m. godfather; close male friend.
Ejemplos ?
Frunció la frente el señor Juan, y -Pero ¿es que usté se piensa, compadre - díjole a éste con acento malhumorado -, que si yo me miro al espejo me va a dar un síncope?
-Pos eso pasó porque un día que fue a buscarme, cuando yo ya había vendío jasta los clavos, en una temporá en que ni pa Dios acertaba yo una carta, llegó mi compadre a mi rincón y como al hombre le dió pena de ver a mi María que era más bonita que el sol, cuasi como estaba Eva en el Paraíso y sin tener ni una silla en que sentarse...
Ya se disponía a llamarlo bruto de nuevo el señor Curro cuando el Chivati, que no había despegado hasta entonces sus labios, dijo incorporándose y dirigiéndose al de los Caracoles: -Camará, ¡y quién eres tú!, el señor Curro tiée más razón que naide; lo que ha jecho el Tobi no se jace más que cuando las cosas no tiéen compostura, y lo que el Tobi debió jacer fue lo que jizo mi compadre el de Tebas, Toñico el de la Jalapa.
Pero ¿es que usté se piensa que no sé yo que no estoy ya como cuando pa afeitarme el barbero tenía que arrimarme una lupa a los carrillos? Yo estoy mu bien enterao, compadre, de que ando ya con vistas a los cuarenta.
¡Qué diría en el otro mundo la señá Catite al verlo a osté en un tan mal terreno y en tan malilla postura! -Me paece a mí que eso lo ice osté con una miajita de quea, compadre.
-Güeno -dijo éste con voz más firme tras un breve silencio-, lo cierto es que a mi compadre al ver aquello se le ablandaron las entrañas y encomenzó a decir que aquello era un contra Dios y que yo estaba pidiendo a voces un grillete...
Y como este bandurrio famoso, enterado de que el Gallareta había ido a pasar la temporada veraniega a sus posesiones del Pasillo, habíase metido, decidido a escribir una de sus páginas más gloriosas, en el garito del Frescales, andaba éste de tan mal humor, que al notar que Paco Cárdenas y su compadre, Antoñico el Muñequero, pedían con acento un tantico despótico que dejara de servir a los demás por servirles a ellos primero Periquito el Tarambana, mozo de la taberna, díjole a éste con acento brusco y desabrido: -Sí, hombre, sí, tira lo que tengas en la mano, manque lo que tengas en ella sea una luna veneciana, y si arguno dice que él ha llegao primero, le das una puñalá en la ingle, que lo primero de to es servir a esas dos balas perdías.
-exclamó el señor Curro el Pimporrio, penetrando en casa de su compadre el señor Pedro el Cerote, uno de los más populares de los por aquel entonces dedicados a calzar a los que podían permitirse tal lujo en el barrio de La Pelusa.
El Cerote, que en aquellos momentos dedicábase a encerar un cabo, apenas si se dignó mirar a su compadre por encima de las gafas, que cabalgábanle sobre la acaballada nariz.
Ella sigue en su baranda, verde carne, pelo verde, soñando en la mar amarga. -Compadre, quiero cambiar mi caballo por su casa, mi montura por su espejo, mi cuchillo por su manta.
Paco Cárdenas le repuso, sonriendo y encogiéndose de hombros: -Pos lo que le dije fue: «Mire usté, compadre, cuando yo acerté anoche el puesto del Gallareta, lo acerté poique estaba pensando con qué jerramienta me había de cortar la yugular, si con una navaja barbera o si con una de Albacete.
Las manos que se buscan con la efusión unánime de ser hormigas de la misma cueva; y al hombre que está solo, bajo un árbol, le dicen cosas de honda fortaleza: "¡Venid compadre, que las horas pasan; pero aprendamos a pasar con ellas!" Y el cañonazo en la Planicie, y el himno nacional desde la iglesia, y el amigo que viene a saludarnos: "feliz año, señores", y los criados que llegan a recibir en nuestros brazos el amor de la casa buena.