Ejemplos ?
-Pobrecillo -díjole el ave compadecida-, no te inquietes, que yo escalaré las nubes y alcanzaré la veloz cuadriga antes que desaparezca debajo del mar.
Te contaré la dolorosa historia de lo que ha sido sin tu amor mi vida, y no será tormento su memoria, si la miro por ti compadecida.
No lo soportó la infeliz y con un lazo, ardida, se ligó su garganta: a la que así colgaba, Palas compadecida la alivió 135 y así: “Vive pues, pero cuelga, aun así, malvada” dijo, “y esta ley misma de tu castigo, para que no estés libre de inquietud en el futuro, declarada para tu descendencia y tus tardíos nietos sea.” Después de eso, cuando se marchaba, con jugos de la hierba de Hécate la asperjó: y al instante, por la triste droga tocados, 140 se derramaron sus pelos, con los cuales también su nariz y sus orejas, y se hace su cabeza mínima; en todo su cuerpo también pequeña es, en su costado sus descarnados dedos, en vez de piernas se adhieren, el resto el vientre lo ocupa, del cual, aun así, ella remite una urdimbre y sus antiguas telas trabaja, la araña.
Ni en el cielo ni en el suelo ni en las aguas la diosa vuestra recibida fue: una desterrada era del cosmos hasta que compadecida de su vagar: “Huésped tú por las tierras vas errante: yo”, dijo Delos, 190 “en las ondas” y un inestable lugar le dio.
-Vaya, tía Manuela -le dijo compadecida la vecina-, no pierda usted las esperanzas; las esperanzas son puntales, y en faltando éstas, nos desplomamos nosotras, y se acabó.
Cuando los grandes certámenes, estaba el Maestro Dimas en el apogeo de su locura. Perjuicia iba a verlo a menudo, y salía cada vez más impresionada con sus extravagancias y más compadecida de su demencia.
-preguntábale entre compadecida y curiosa la cliente, mientras ahuecaba con el dedo un pliegue del cuerpo escotado, para señalar la arruga.
¿No es esto acaso encontrar algo? Cuando uno descubre una aparición que buscaba, ¿no es que la aparición, compadecida de su busca, se le viene al encuentro?
Bien notorio es a todos, no hablando de tiempos muy atrasados, que desde el año 1690 hasta el 1700, el concedió diferentes privilegios de caballeros y ciudadanos honrados a algunos conventos de Madrid por poderlos beneficiar y vender y mejorar de este modo el estado de sus conventos, y de este abuso que se hizo de la nobleza nacieron civiles discordias en Urgel, campo de Tarragona, Sagarra y montañas, que arruinaron muchas familias: el doloroso estado de sus ocurrencias presentes, efectos forzosos de las referidas causas dejará compadecida y llorosa la posteridad de las más remotas naciones informadas de nuestra antigua paciencia...
Yo sabía que no había ningún objeto en estar mirando las tinieblas, pero me imaginaba que ella, compadecida de verme así, abandonado en la oscuridad, terminaría por apiadarse y decirme: «Bueno, vení si queras».
Era mediodía; y yo con mi caballo, que nos habíamos desayunado con un trozo de pan, teníamos una sed que se aumentaba con la vista lejana del agua que bullía entre las rocas, allá en el fondo de la hondonada. Compadecida del pobre animal, busqué un paraje para bajar al torrente, y lo encontré, aunque en extremo fangoso.
Azulada claridad crespuscular incidía en sus cabellos emblanquecidos, en la frente amarilla, rayada de arrugas, y me miraba oblicuamente, entre disgustada y compadecida, y yo evitaba encontrar sus ojos.