comezón


También se encuentra en: Sinónimos.

comezón

(Del lat. comestio, -onis, acción de comer.)
1. s. f. Picor en alguna parte del cuerpo los granos del sarampión le hacen sentir una comezón insufrible. picazón, prurito
2. Estado de desasosiego o nerviosismo provocado por un deseo no satisfecho o el remordimiento de pronto le entró la comezón de saber de su vida. desazón, intranquilidad

comezón

 
f. Picazón en alguna parte del cuerpo o en todo él.
fig.Desazón que ocasiona el deseo de alguna cosa.

comezón

(kome'θon)
sustantivo femenino
1. desazón o incomodidad ocasionada por deseos insatisfechos sentir comezón de amor
2. sensación molesta en el cuerpo que provoca necesidad de rascarse No aguanto la comezón en la cabeza.
Sinónimos

comezón

sustantivo femenino
picazón*, picor, rascazón, hormiguillo, hormigueo, prurito (formal).
Prurito es voz docta o tecnicismo médico. En sentido fig., comezón o prurito de discutir algo. No se usarían en este caso los demás sinónimos.
Traducciones

comezón

itch

comezón

prurito

comezón

зуд

comezón

comezón

comezón

svědění

comezón

かゆみ

comezón

가려움

comezón

SF
1. (= picor) → itch, itching; [de calor] → tingle, tingling sensation
siento comezón en el brazomy arm itches, my arm is tingling
2. (= inquietud) → itch (por for) sentir comezón de hacer algoto feel an itch to do sth

comezón

f itch, itching, itchiness; sentir or tener — to itch, to have an itch, to have itching
Ejemplos ?
Frota el cuerpo de una mujer con cierta droga que produce una comezón tan violenta que ella misma se hace sangrar; él la contempla mientras se masturba.
III «Hay comezón (escribe el padre Cappa) de pintar á Val- » verde como azuzador contra Atahualpa.» Si tal comezón ha habido, ella, más que de los americanos, ha venido de los historiadores españoles.
Sí, vanas fueran todas tus porfías; que adelantar no puede el que es tan bolo, aunque estudie las noches y los días. Con el divino ingenio, don de Apolo, confundes lo que es hipo y es manía y comezón de ser autor tan sólo.
Pero la fatiga del desierto era, señor, como el sol, cosa no conocida; a mis mayores enemigos a quienes se las tengo jurada por mi madre no les deseo esa fatiga, porque es peor que la muerte, patroncito. Principia una angustia en la cabeza que baja al corazón, que da comezón en los brazos y le quiebra a uno las piernas.
Compañero de don Francisco Pizarro en la zinguizarra de Cajamarca, tocole del rescate del inca Atahualpa la puchuela de siete mil setecientas setenta onzas de oro y trescientos setenta y dos marcos de plata; y fue tal su comezón de atesorar y tan propicia fuele la suerte, que cuando se fundó Lima era conocido con el apodo de el Rico.
Sócrates ¿No lo es igualmente, que en tales ocasiones, cuando el placer entra teniendo la mayor parte en la mezcla, el poco dolor que en ella se encuentra causa comezón y una irritación dulce, mientras que el placer derramándose en grande abundancia, contrae los miembros hasta obligarlos algunas veces a saltar, y que, haciendo tomar al semblante toda clase de colores, al cuerpo toda especie de actitudes y a la respiración toda suerte de movimientos, reduce al hombre a un estado de estupor y de locura, acompañado de grandes gritos?
Pero que yo, por mi parte, tampoco me avergüence. Ante todo, dime si es vivir feliz tener sarna y comezón, poderse rascar a gusto y pasarse la vida rascándose.
Una comezón de nobleza y sinceridad le cosquilleó en la garganta, y exclamó con arranque: -No tengo cuartos para la entrada, señora.
Resulta, pues, que al desempeñar el compromiso que contigo contraje, siento una comezón que me subyuga, un deseo invencible de meterme en el sendero de que te acabo de hablar, en el cual está, sin duda alguna, la fórmula a que debo ajustar el trabajo que me ocupa.
Al sentarse a comer mirará la mesa y viéndola sin pegote, moscón ni gorra, echará la bendición, diciendo: «Bendito sea Dios, que me da comezón y no comedor», considerando que los convidados en las mesas son cuchillos de los tenedores.
–Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué pacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá.
¿A quién podía extrañarle que un hombre como Willich se dejase arrastrar por esto, que Schapper se dejase también llevar de su vieja comezón revolucionaria, y que la mayoría de los obreros que en gran parte vivían como refugiados en Londres les siguiesen al campo de los fabricantes democráticoburgueses de revoluciones?