comba


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comba

(Del lat. cumba, vallecito.)
1. s. f. Inflexión que toman algunos cuerpos sólidos cuando se curvan los tablones presentaban comba a causa de la intensa humedad del almacén. alabeo, combadura
2. JUEGOS Juego infantil en que hay que saltar por encima de una cuerda que se pasa por debajo de los pies y sobre la cabeza del que salta.
3. JUEGOS Cuerda que se usa en este juego.
4. hacer combas coloquial Columpiar el cuerpo al andar calle abajo iba haciendo combas.
5. no perder comba coloquial No quedarse atrás, ni desaprovechar ninguna situación u ocasión favorable no perdió comba, a los tres días envió una carta al director para recordarle su oferta.

comba

 
f. Inflexión que toman algunos cuerpos sólidos cuando se encorvan.
Juego que consiste en saltar por encima de una cuerda que se hace pasar por debajo de los pies y sobre la cabeza del que salta.
Esta misma cuerda.

comba

('komba)
sustantivo femenino
1. arqueo que sufren algunos objetos al doblarse Esta mesa tiene comba porque se paran sobre ella.
2. juegos juego infantil que consiste en saltar una cuerda sujetada en ambos extremos En el recreo los niños jugaban a la comba.
3. cuerda usada para este juego Buscaron la comba y jugaron en el patio.
no dejar pasar una ocasión provechosa No perdimos comba y presentamos nuestro proyecto.
Sinónimos

comba

sustantivo femenino
Traducciones

comba

combe

comba

bulge, sag

comba

SF
1. (= curvatura) → bend; (en viga) → warp, sag
2. (= cuerda) → skipping rope, jump rope (EEUU)
saltar a la combato skip, jump rope (EEUU)
dar a la combato turn the skipping rope
3. (= juego) → skipping, jumping rope (EEUU)
4. no pierde combahe doesn't miss a trick
Ejemplos ?
Yo soy argo pariente der cura; mejor dicho, de una parienta der cura..., la Olores, la hija mayor de los Amargosos, una jembra que de un estornúo parte un ladrillo y comba un plato...; pero mujer de bien, eso sí, mu mujer de bien, y aparte de unos belenes que tuvo con Perico el del Borge y con los Panchos e Granaíllo, no se le conoce na no limpio en sus jarapos.
Verás encaramar la comba cresta del líquido elemento a los extremos de la helada región, al fuego opuesta; los salados abismos miraremos entre dos sierras de agua abrir cañada, que de temor Catón suelta sus remos.
La estación da bachilleres en artes con más abundancia que trigo, y es un contento ver tanto sabio como sale a las anchas esferas del mundo. Por todas partes, matemáticos jugando al trompo, químicos que saltan en la comba, y filósofos que cabalgan en un palo.
La gola no oculta el cuello torneado; el peto y espaldar son dos joyas, delicadas como tales; el yelmo deja desbordarse la fluida cabellera, y el broquel apenas abarca la comba del gallardo pecho.
Era un hombre alto y robusto, con ojos grandes y negros llenos de melancolía; la tez, de color moreno, y sobre la frente comba enmarañados cabellos; el hijo que saca porte señor de padre labriego, a quien fortuna le debe amor, poder y dinero.
De improviso, las aguas alzando en comba, del abismo insondable surgió una tromba, que, seguida del trueno y el torbellino, de tu boca en las sombras halló el camino.
Es este un esfuerzo que lo consideramos un deber para todos los comba­tientes comprometidos en esta lucha contra las fuerzas reaccionarias de la his­toria, para implantar una patria socialista, única capaz de dar a la luz el Hombre Nuevo como lo quería nuestro comandante Che Guevara.
¿No las hay en Suecia y Noruega vestidas de corto a los diecisiete, saltando a la comba o jugando al corro en los paseos públicos, e incapaces de Sacramentos, como el otro que dijo?
Al gemir, la santa niña quiebra el cristal de las copas. La rueda afila cuchillos y garfios de aguda comba. Brama el toro de los yunques, y Mérida se corona de nardos casi despiertos y tallos de zarzamora.
Don Ramón Castilla debió llegar al Callao del 27 al 28 de Abril de 1866 y participar de la gloria que cupo á los comba- tientes del Dos de Mayo; pero la víspera del día en que iba á embarcarse en Southampton, un criado infiel le robó el ma- letín en que guardaba el mariscal veinte mil francos.
-¡Qué lástima, decía, que este chico se críe cerril en el pueblo, sin hacer más que jugar al hoyuelo, a las chapas, al toro y al salto de la comba, con todos los pilletes!
Diamante cojeaba atrozmente y por su vieja y oscura piel corría un estremecimiento doloroso producido por el contacto de los rayos del sol, que desde la comba azulada de los cielos parecía complacerse en alumbrar aquel andrajo de carne palpitante para que pudieran sin duda distinguirlo los voraces buitres que, como puntos casi imperceptibles perdidos en el vacío, acechaban ya aquella presa que les deparaba su buena estrella.