comadre

(redireccionado de comadres)
También se encuentra en: Sinónimos.

comadre

(Del bajo lat. commater.)
1. s. f. OFICIOS Y PROFESIONES Partera, mujer que asiste a la parturienta. comadrona
2. SOCIOLOGÍA Madrina de un niño con relación al padrino y a los padres de éste la comadre le regaló el palmón para asistir a la bendición.
3. Madre de un niño con relación a la madrina o al padrino.
4. coloquial Alcahueta, mujer que facilita o concierta relaciones amorosas. celestina
5. coloquial Vecina o amiga de confianza asistía todos los días a misa con su comadre.

comadre

 
f. Partera.
Madrina de un niño con relación al padrino y a los padres.
Madre de un niño con relación a la madrina.
Vecina y amiga íntima.
Alcahueta.

comadre

(ko'maðɾe)
sustantivo femenino
1. sociología madrina de bautismo de un niño en relación a sus padres y éstos en relación a la primera La comadre pagó los gastos del bautismo.
2. celestina que concierta relaciones amorosas de una pareja Se conocieron gracias a la comadre del barrio.
3. medicina mujer que ayuda a las parturientas Las comadres asistían a las mujeres en su casa.
4. mujer que chusmea Las comadres se juntaban en la puerta para intercambiar chismes.
Sinónimos

comadre

sustantivo femenino
Traducciones

comadre

midwife

comadre

comare

comadre

SF
1. (= chismosa) → gossip
2. (= vecina) → neighbour, neighbor (EEUU); (= amiga) → friend
3. (= madrina) → godmother
4. (Med) (= partera) → midwife
5. (= alcahueta) → go-between, procuress
6. (= maricón) → pansy

comadre

f. godmother; woman friend.
Ejemplos ?
Mientras Selme revolvía la alacena, fueron entrando comadres y mocitas aldeanas, porque ya sabían el regreso del cantero con el ataúd a cuestas, y les picaba curiosidad de ver la caja bonita, un objeto de lujo.
Y ambas ilustres comadres se dirigieron hacia el patio, y deteniéndose ambas ante la entornada puerta, ambas a la vez asomaron silenciosamente la cabeza, y -Pero, señá Pepa, seña Pepa -exclamó en voz baja y con expresión de asombro la señá Rosalía.
Las comadres, al sentirla de lejos, trancaban las puertas; los chicos soñaban con ella, y los mismos serenos, que han sido aquí siempre hombres muy templados, al atisbarla en lontananza, hacían como que no habían visto nada y se iban por otra calle opuesta.
Eran estos, ó judíos que se habian empeñado en no renegar de Moisés, ó cristianos que se habían casado con sus comadres, ó no habian sido devotos de Nuestra Señora de Atocha, ó no habian querido dar dinero á los padres capuchinos.
Sin duda, la desgracia ocurrió a la hora de acostarse. Entonces, por dos días, algunas comadres del barrio hablaron un poco de la pasada belleza y del antiguo amor.
Apenas su dulzaina sonaba en la plaza, los muchachos corrían desalados, las comadres llamábanse unas a otras con ademán gozoso y los hombres abandonaban la taberna.
Las comadres que se esquivaban hasta ahí detrás de las junturas de las puertas, o se asomaban a los postigos de las ventanas, recorrían ahora las calles y aumentaban el tumulto, cual si a la vista del hombre sangriento se hubieran sentido animosas.
Tú que sabes qu'estamos bien casaos, Señó, tú qu'eres güeno; tú que jaces que broten las simientes qu'echamos en el suelo; tú que jaces que granen las espigas, cuando llega su tiempo; tú que jaces que paran las ovejas, sin comadres ni méicos...
Por eso veía con desagrado por las tardes cómo invadían la iglesia algunas vecinas del pueblo, comadres descaradas y preguntonas, que seguían el trabajo de mis manos con atención molesta y hasta osaban criticarme por si no sacaba bastante brillo al follaje de oro o ponía poco bermellón en la cara de un angelito.
No hay cosa que se le resista; aquella cabeza es pa tó... -repetían las comadres, al salir de misa, babándose de gusto. Y el cura recalcaba: -Un cabezón...
Las vacas de leche, de monótono cencerreo, husmeaban sus ruedas; las cabras, asustadas por el rocín, apartábanse sonando sus campanillas y balanceando sus pesadas ubres; las comadres, apoyadas en sus escobas, miraban con curiosidad aquellas ventanillas cerradas, y hasta un municipal sonrió maliciosamente, señalándola a unos vecinos.
Y tengo para mí que la tal letanía debió llegarla al pericardio del corazón y a las entretelas del alma, porque la muchacha abandonó una noche el hogar materno y fuese a hacer las delicias de la casa parroquial con no poca murmuración de las envidiosas comadres del pueblo.