Ejemplos ?
Habitaba María los altos de una casa en la calle de Les- cano, y en el piso bajo vivía la familia de uno de mis com- pañeros de colegio.
Por el contrario, cuando resultaba el mariscal favorecido, lo que era frecuente, con un centenar de fichas, decía al com- pañero, pasándole la mitad de ellas: — ¡Ehl mi amigo...
Cuentan que fray Bruno Terreros trataba sin misericordia á los españoles que tomaba prisioneros después de alguna es- caramuza, y que su máxima era:— de los enemigos, los menos. —Pero esta aseveración no la encontramos suficientemente com- probada en los boletines y gacetas de aquella época.
Jerónimo de Escobar, José María Cabal, Joaquín Fernández de Soto, Fray José Joaquín Meléndez, José María de Cuero y Cayzedo, Joaquín de Cayzedo y Cuero, Francisco Cabal, José Fernández de Córdoba, Ignacio Matías Polanco, José María Mallarino, Domingo Pérez de Montoya, José María Alomía, doctor Juan Ignacio Montalbo, Fray Hipólito Garzón, Prior, Fray Pedro de Herrera, Fray Manuel Palacio, Prior, Fray Jacinto Ortiz, Com., Fray Ignacio Monroy, Gregorio Camacho, Cristóbal de Cayzedo, Francisco Antonio de Perea, Nicolás del Campo, Juan Antonio de Dorronsoro, Martín Guerra, Francisco Molina” Rendón, doctor Ignacio Ildefonso Núñez, José Joaquín Vélez, Francisco Antonio Fernández de Córdoba, doctor José Antonio Borrero, José Borrero.
Cromwell no se atrevió ó no quiso declararse trey, y al investirse con el título de Lord Protector, hizo llevar •delante de sí una Biblia y su espada.— Bolívar, como César •y como Cromwell, era más que un rey, y con su corona cívica «llevaba delante de sí, por atributos de su monocracia, su es- »pada de Libertador y su Código boliviano, que era la Biblia •de su ambición personificada.» Nunca, con argumentación más vigorosa, habíamos visto com- batida la vitalicia de Bolívar.
En la Muy Noble y Leal Ciudad de Santiago de Guayaquil, en seis días del mes de Septiembre de mil y seiscientos y treinta y ocho años, se juntaron en este Cabildo los Señores Justicia y Regimiento de esta Ciudad, es a saber, el Maes(tr)e de Campo Baltazar Malo de Molina, Corregidor y Justicia Mayor; el Capitán Joan Pérez de Vargas, Alguacil Mayor de ella; y el Capitán Diego Navarrete del Castillo, Depositario General; y Don Francisco Pacheco, Procurador General, en vos y en nombre de todos los demás Capitulares presentes y ausentes por quien prestaron caución (com/parecer)...
D.n José Artigas, para dar una cuenta exacta, de los motivos que hemos tenido Yo, el Sor Com.te D.n Juan Ant.o Lavalleja, en consorcio del Sor Ministro de Hac.da D.n Thomas Franc.o Guerra para proceder y aprehender a la Persona del Cap.n Inglés del Bergantín Luisa, pedimos a nombre de la patria, que cada uno de Ustedes, presten su firma en este que se les presenta, diciendo si es berdad o no lo que abajo se expone: 1º Se obserbaron u oyeron tirar un cañonazo con vala con dirección a la Baiya o Pueblo, de a bordo del Bergantín Inglés, q.e se halla fondeado en este Puerto, el día 6, Jueves a la tarde.
2º Si supieron u oyeron decir que el Sor Com.te mandó en un bote tropa a bordo de la Chalupa de D.n Jacobo Gordon, entre diez a doze de la noche a aprehender al Piloto, y cuatro marineros, que habían benido a robar la otra Chalupa, para llevarla a su costado, para transbordar las carnes sin orden ni conocimiento de nadie.
Benito Torres deberá prestar en manos del Com.te Militar del Partido y según la fórmula q.e al efecto se le inserta en oficio de esta f.ha.” Pero, después de todo, si durante la Patria Vieja no hubiéramos sido independientes, ¿cómo se explicaría el desarrollo de la guerra contra la dominación luso-brasileña y luego de asentada ésta, las operaciones del Congreso Cisplatino que tienen valor incuestionable desde un punto de vista fríamente jurídico?
Como no hemos de acordar ciencia infusa á nuestras com- patriotas de pasados, presentes y venideros siglos, está dicho que noü resistimos á creer que las dos imaginadas poetisas hubieran, sin muchos años de lectura y de estudio, alcanzado á versificar con la corrección y buen gusto que en la silva y, más que en ella, eñ los tercetos de Clarinda nos cautivan.
Por lo mismo que en días ya remotos, en las horas de las ilusiones juveniles, rendí cullo y vasallaje á las hermanas del Castalio coro, y que ellas (¡ingratas y tornadizas!) me es- quivan ahora sus favores, presumo que no se me negará com- pelí ncia, rúes sostre fui y conozco el paño, para zurcir ó liil- vanar algo así como juicio crítico, á propósito de an librito de versos que, con el título Copias del natural, acaba de dar á la estampa un escritor que oculta su nombre de cristiano y su apellido de familia bajo el seudónimo de Mérida (1) ocultación que anda un si es no es reñida con el Estatuto.
Y cumplió al pie de la letra su paternidad con el com- promiso; pues si el antecesor suministraba la chanfaina con caldo, el nuevo prelado eliminó éste, dando por descargo, á los que lo reconvenían, que él no había ofrecido suprimir la vianda, sino darla aequitay esto es, sin caldo.