collado

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collado

(Del lat. collis.)
1. s. m. GEOGRAFÍA Colina, monte pequeño al llegar a lo alto del collado pudieron divisar los límites del valle.
2. GEOGRAFÍA Paso poco elevado entre montañas los carromatos atravesaron lentamente el collado.
NOTA: También se escribe: collada

collado

 
m. Elevación de terreno.
Depresión suave por donde se pasa fácilmente de un lado a otro de una sierra.

collado

(ko'λaðo)
sustantivo masculino
1. geografía colina más baja que una montaña En invierno los collados se cubren de nieve.
2. geografía depresión pequeña del terreno que permite el paso entre montañas Al salir del collado encontramos un pequeño valle.
Sinónimos

collado

sustantivo masculino
1 colina, alcor, cerro, cuesta.
«Colina y collado son sinónimos, y significan toda altura de tierra que no llega a ser monte. Cerro es la colina en que abundan riscos y piedras, y cuyo terreno es escabroso.»
José Joaquín de Mora
Traducciones

collado

giogo

collado

Col

collado

col

collado

COL

collado

Col

collado

Col

collado

コル

collado

collado

Col

collado

SM
1. (= colina) → hill; (más pequeña) → hillock
2. (= puerto) → mountain pass
Ejemplos ?
La lluvia baña el techo, envían largos ríos los collados; su trabajo deshecho, los campos anegados miran los labradores espantados.
En las ciénagas, vestidas de espadaña, agitan los yarumos su follaje de doble faz; en las hondonadas se yergue el zarro, esa palmera de la tierra fría; en los collados ostenta la flor de mayo su ríspido ramaje y su tricolor eflorescencia; descuélgase por las breñas el colchón de pobre; el helecho se prodiga por dondequiera; y por allá, de trecho en trecho, como caricatura de cuostodia, se empina, desairada y grotesca, tal cual mata de girasol.
Muchedumbre de hombres y mujeres partió llorando hacia el Sud y abrióse camino con la espada a través de la Alemania hasta que llegó a estos bosques, a estos collados.
Más adelante de éstos habitan los catos, comenzando su asiento desde la selva Hercinia, no en lugares tan llanos ni pantanosos como las otras naciones en que se extiende Germania, sino que hay collados que duran por mucho espacio, y que también van siendo menos poco a poco; todos ellos están dentro de la selva Hercinia, fuera de la cual no poseen nada.
26 Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores: Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la mollera del Nazareo de sus hermanos.
«Miró y se marchitaron las gentes», esto es, se compadeció del hombre y convirtió los pueblos a verdadera penitencia «Quebrantó y destruyó los montes con violencia, esto es, con el vigor y comprobación de los milagros quebrantó la arrogante soberbia de los espíritus altivos. «Bajáronse los collados eternos, esto es, se humillaron en la tierra algún tanto para ser después ensalzados para siempre.
13 Y á José dijo: Bendita de Jehová su tierra, Por los regalos de los cielos, por el rocío, Y por el abismo que abajo yace, 14 Y por los regalados frutos del sol, Y por los regalos de las influencias de las lunas, 15 Y por la cumbre de los montes antiguos, Y por los regalos de los collados eternos, 16 Y por los regalos de la tierra y su plenitud; Y la gracia del que habitó en la zarza Venga sobre la cabeza de José, Y sobre la mollera del apartado de sus hermanos.
25 Antes que los montes fuesen fundados, Antes de los collados, era yo engendrada: 26 No había aún hecho la tierra, ni las campiñas, Ni el principio del polvo del mundo.
En los fértiles collados extendida está Granada, que respira embalsamada los perfumes del abril adorada de las aves favorita de las flores, adormida en los amores, y en poder de Boabdil.
Tú soplas, ¡oh Señor!, desde la altura, y saltan los collados de alegría, y se cubre de flores la llanura, y se llenan los bosques de armonía, y se aduermen las aguas en la hondura, y sin nublados resplandece el día: que en tus ojos la vida reverbera y es tu aliento, Señor, la primavera.
En los montes, los valles y collados de animales poblados, se introdujo la peste de tal modo, que en un momento lo inficiona todo.
¡Viva el emperador!» Así en infernales voces los invencibles, que hollaron, sembrando exterminio y muerte, la Europa del Neva al Tajo, las silenciosas cañadas y los fecundos collados de Bailén, al sol naciente, con gozo infernal turbaron, de clarines y tambores, de armas, cañones y carros, relinchos y roncos gritos tormenta horrenda formando, mas sin saber que una tumba era el espacioso campo, por donde tan orgullosos osaban tender el paso.