colgante

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colgante

1. adj./ s. m. Que cuelga puente colgante.
2. s. m. INDUMENTARIA Y MODA Joya u otro adorno que se lleva colgado sus colgantes eran de plata en filigrana.
3. ARQUITECTURA Adorno arquitectónico semejante al festón.

colgante

 
adj.-com. Díc. de aquello que cuelga.
m. Pinjante, joya de adorno.
arq. Festón, adorno en forma de ondas.

colgante

(kol'γante)
abreviación
que pende o cuelga relojes colgantes, puente colgante

colgante


sustantivo masculino
adorno o alhaja que pende del cuello un colgante de diamantes
Sinónimos

colgante

Traducciones

colgante

přívěsek

colgante

hængesmykke

colgante

Anhänger

colgante

riipus

colgante

pendentif

colgante

privjesak

colgante

ペンダント

colgante

펜던트

colgante

hanger

colgante

anheng

colgante

brelok

colgante

hängsmycke

colgante

จี้ห้อยคอ

colgante

pandantif

colgante

mặt dây chuyền

colgante

垂饰

colgante

A. ADJhanging
jardín colgantehanging garden
V tb puente A1
B. SM
1. (= joya) → pendant
2. (Arquit) → festoon
3. (Caribe) [de reloj] → watch chain
Ejemplos ?
Sólo un descanso a tantas urdidumbres se nos depara en cada esquina triturada y en el misterio de colgantes horcas cae suicidada nuestra sed de lumbres Farol oscuro que en patrañas burdas se nos enreda con su oscura calle y cuando vuelan sus nublados aires nada nos queda, ni siquiera músicas.
Dos grandes mastines con las colas borrosas y las lenguas colgantes, hipaban bajo el vientre de los caballos, puestos los ojos en el paisaje oscuro y siniestro del fondo de donde venían, cual si sintiesen todavía el calor de la pólvora y el clamoreo de guerra.
La bandera de Guerra, en su extremo superior cubriendo el tubo en que se enasta la lanza, llevará un lazo de cinta tricolor de ancho proporcionado con extremos colgantes de treinta y uno (31) centímetros cada uno y terminados en flecos de hilo de oro de ocho (8) centímetros de largo.
Cubierto de vello como un sátiro, de espalda recta y nalgas blandas y colgantes, que parecían dos sucios paños de cocina oscilando encima de sus muslos, cuya piel aparecía magullada a fuerza de latigazos y tan curtida que no notaba cuando se la pellizcaban.
—El luto para las banderas de Guerra será un lazo de crespón negro de diez (10) centímetros de ancho cuyos extremos colgantes tienen el doble de la longitud de las argollas, siendo estas de veinte (20) centímetros; este lazo se prenderá en el cruce de la moharra.
Y como si Dolores, desde su ventana, lo hubiera llamado de modo misterioso, no había hecho ella más que asomarse cuando desembocó en la calle Juan el Primores, mozo de gallardo talle, de brioso ademan y de rostro agitanado; hombre tan apasionado de sus méritos como de las hembras más de su gusto, vestido con típica elegancia, con abotinado pantalón, amplia americana, legítimo rondeño de alas rectas y alta copa; asomándole el ceñidor de seda azul por el entreabierto chaleco, arqueados y finos brodequines y llenos de tumbagas los dedos y de colgantes el grueso calabrote de oro, herencia, a juzgar por sus labores, de sus respetables antepasados.
Pero casi siempre estaban apagados en un sombrío letargo de idiotismo, y pasaban todo el día sentados en su banco, con las piernas colgantes y quietas, empapando de glutinosa saliva el pantalón.
Kovaliov se acercó un poco, estiró el cuello de batista de su pechera, retocó los dijes colgantes de la cadena de oro y, sonriendo a un lado y a otro, fijó su atención en la etérea dama que se inclinaba levemente, parecida a una florecilla de primavera, y elevaba hacia la frente su breve mano blanca de dedos traslúcidos.
Cantó el nuevo tenor, Martinetti, la deliciosa serenata, con voz que hacía temblar las arracadas y colgantes de la lucerna; pero lo que aguardábamos, unos ansiosos y otros hostiles, era la salida de la Duchesini.
Un criado, detrás de su silla, le nombraba en voz alta, al oído, los platos que él señalaba con el dedo tartamudeando; y sin cesar los ojos de Emma se volvían automáticamente a este hombre de labios colgantes, como a algo extraordinario y augusto.
Ella le encantaba por un sinfín de delicadezas: ya era una nueva manera de recortar arandelas de papel para las velas, un volante que cambiaba a su vestido, o el nombre extraordinario de un plato muy sencillo, y que le había salido mal a la muchacha, pero que Carlos se comía con satisfacción hasta el final. Vio en Rouen a unas señoras que llevaban en sus relojes un manojo de colgantes; ella se compró algunos.
Islas de luz del cielo, margaritas de colgantes jardines y hondos mares, néctar de espirituales sibaritas, soplos de Dios a humanos luminares: Las miradas del sabio más profundas y del tal vez más sabio anacoreta; las perlas de Arte, hijas de amor fecundas; la suma voz de todo gran poeta.