Ejemplos ?
Mientras tanto, veo colgando a mi izquierda y por encima de mí (también como en el aire) dos cuadritos que representan un paisaje, una casa entre verdes árboles.
Mientras llegaba el feliz momento, las golondrinas permanecían en sus nidos sin que nadie las molestara, pues Isidro había dicho a sus hijos que las golondrinas purifican la atmósfera comiéndose los insectos y alegran el ánimo con su vuelo y su canto, sin pedir, en cambio, otra cosa al labriego sino que las permita embellecer su morada colgando sus nidos debajo de las ventanas y de los aleros.
Por su parte Menelao Atrida, valiente en la pelea hirió a Heleno en la mano en que llevaba el pulimentado arco; la broncínea lanza atravesó la palma y penetró en la ballesta. Heleno retrocedió hasta el grupo de sus amigos, para evitar la muerte; y su mano, colgando, arrastraba el asta de fresno.
Su toilette me llamó inmediatamente la atención, pues contra todas las costumbres femeninas, llevaba colgando una media y desabrochados los botones de la blusa.
Pero advirtiólo Alejandro, y disparando la ballesta contra Eurípilo, logró herirle en el muslo derecho: la caña de la saeta se rompió, quedó colgando y apesgaba el muslo del guerrero.
¿Has estado en la despensa, donde hay queso en los anaqueles y jamones colgando del techo, donde se baila a la luz de la vela y donde uno entra flaco y sale gordo?
Algunos indígenas descalzos, embutidos en fracs donde habían zurcido charreteras de oro y sombreros de copa, desempeñaban funciones burocráticas con un puñal en el cinto y un paraguas en la mano En el mismo paraje donde se levanta hoy la catedral de Santa Isabel conocí al rey de los bupíes, un granuja pintado de ocre amarillo que se pavoneaba, semidesnudo, por el islote, cubierto con un sombrero de mujer y diez collares de vértebras de serpiente colgando del cuello.
Luego un chico tuerto, con una lamentable chilaba colgando de sus hombros y un fez rojo, depositó tres vasos de café sobre la mesa, y el primo Guillermo me lo presentó: -Es sabio y virtuoso como el ojo de Alá.
Le cubría la cabeza un rojo turbante (vaya a saber Alá dónde robado), y debía tener un hambre de siete mil diablos, porque cuando me vio aparecer con zapatos de suela de caucho y el aparato fotográfico colgando de la mano, me hizo una reverencia como jamás la habrá recibido el Alto Comisionado de España en el protectorado; y en un español magníficamente estropeado, me propuso, en las barbas de todos aquellos truhanes que, sentados en cuclillas, le miraban hablar: -Gran señor: ninguno de estos andrajosos merece escucharme.
SANTARÉN Pues sabrán vuestras mercedes, sabrán que bajé a la cueva a sacar un jarro de agua, cuando en Dios y en hora buena oigo tras una pared que el dicho sótano media, que cantaba mi Polonia, colgando un mazo de velas en el tabique, de un clavo.
Hazles sentir a los cobardes que la hollaron el rayo de tu justicia para que se arrepientan y descubran la traición de sus denarios y colgando entre la soga no alcancen a saciar sus abandonos.
¡Abra Dios mi porvenir!» Tras cuyas impías palabras, Con los pies la arca empujando, Quedó el mísero colgando, Blasfemando de su Dios; Mas no bien gravitó el cuerpo En la escarpia, cuando al punto Hierro y cordel todo junto Cayó de su cuerpo en pos.