cofia


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cofia

(Del bajo lat. cofia.)
1. s. f. INDUMENTARIA Y MODA Prenda femenina que cubre parcialmente la cabeza y que forma parte del uniforme de las enfermeras, camareras y asistentas la criada llevaba la cofia a juego con el delantal y los guantes.
2. INDUMENTARIA Y MODA Prenda femenina consistente en una red para reco-ger y sujetar el pelo para bailar la jota se colocó la trenza en una cofia.
3. BOTÁNICA Envoltura con forma de dedal que protege la parte final de la raíz. caliptra
4. INDUMENTARIA Y MODA Gorro de encaje que usaban las mujeres para abrigar o adornar la cabeza.
5. HISTORIA, MILITAR Gorro almohadillado que se llevaba debajo del yelmo de la armadura.
NOTA: También se escribe: escofia

cofia

 
f. Antiguo tocado femenino de encajes, blondas, cintas, etc.
Red para recoger y sujetar el pelo.
Gorro blanco de mujer.
Birrete almohadillado que se llevaba debajo del yelmo.
bot. Pilorriza.
Parte superior de la cubierta del arquegonio de los musgos que se desprende al desarrollarse el embrión.

cofia

('kofja)
sustantivo femenino
1. red usada para sujetar el pelo Las cocineras deben usar cofia.
2. vestimenta gorra de los uniformes femeninos una cofia de enfermera
Sinónimos

cofia

sustantivo femenino
Traducciones

cofia

cap

cofia

Haube

cofia

cuffia

cofia

SF [de enfermera, criada, monja] → cap (arcaico) → coif (anticuado) (= redecilla) → hair net
Ejemplos ?
Mistress Micawber había envuelto su cofia en un papel gris, formando un paquete que llevaba Traddles, el cual daba el brazo a mistress Micawber.
A mi regreso encontré a mi tía paseándose de arriba abajo por la habitación y plegando con sus dedos los adornos de su cofia de dormir.
-Sigue, Peggotty -dije, todavía más asustado que antes. -Señorito Davy -dijo Peggotty desanudando su cofia de un manotazo y hablando de una manera entrecortada-.
Pienso en el número de metros de tul que habrá empleado en su cofia miss Murdstone, o en lo que habrá costado el batín de su hermano, o en algún otro problema igual de ridículo, que no me importa nada y del que nada puedo sacar.
Después volvió a taparse la cara con el delantal y a reírse de Barkis; después, cogiendo al niño de la cuna, lo estuvo arreglando; luego se llevó las cosas de la comida, y por fin volvió con otra cofia y su caja de labor, con su metro y su pedazo de cera, todo lo mismo que en los antiguos días.
Mi tía no dijo nada; pero cogiendo su cofia por las cintas la lanzó a la cabeza de míster Chillip; después se la encasquetó en la suya descuidadamente y se marchó para siempre.
No olvidaré nunca lo que sentí al verla caer sobre las piedras de la carretera, donde quedó tendida. Su cofia se había desprendido con la violencia del choque y sus cabellos se mancharon de barro.
Yo estaba muy desconcertado pero la conducta inesperada de aquel hombre terminó de desconcertarme, y estaba a punto de escapar sin decir nada, para reflexionar en lo que debía hacer, cuando de la casa salió una señora con un pañuelo atado por encima de su cofia.
Quizá formaba parte de la humildad de mistress Heep su luto continuado; a pesar del tiempo transcurrido desde la muerte de su marido, seguía con su luto de viuda. Puede que hubiera alguna ligera modificación en la cofia, pero todo lo demás seguía tan severo como el primer día de su viudez.
Vivíamos muy cerca de él, y le veía a menudo, y hasta dos o tres veces habíamos ido a comer y a tomar el té a su casa. El Veterano vivía ya de hecho con él; era siempre la misma, con sus mariposas inmortales revoloteando alrededor de su cofia.
Pronto observé que sus ojos eran vivos y brillantes; sus cabellos grises formaban dos trenzas contenidas por una especie de cofia muy sencilla, que se llevaba más entonces que ahora, con dos cintas que se anudaban en la barbilla; su traje era de algodón y muy limpio, pero su sencillez indicaba que a mi tía le gustaba estar libre en sus movimientos.
A mí me sorprendió agradablemente el encontrar que Littimer no estaba allí y que éramos atendidos por una modesta doncella con cintas azules en la cofia, que era mucho más agradable de mirar y mucho menos desconcertante cuando, por casualidad, se encontraba uno sus ojos, que aquel respetable hombre.