coeterno

(redireccionado de coeterna)

coeterno, -na

(koe'teɾno, -na)
abreviación
religión que coexiste en forma perpetua con otro Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo son coeternos.
Traducciones

coeterno

coeterno
Ejemplos ?
Spiritus Sanctus a Patre et Filio, non factus nec creatus nec genitus, sed procedens" (Una es la persona del Padre, otra la del Hijo y otra la del Espíritu Santo; más una es la divinidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la misma gloria, coeterna majestad...
El espíritu es la base en las obras de trincado, al cual define como la causa innata de todo ingenio y razón humana, es el modulador de todas las leyes que representan la vida o la razón pura metafísica y partícula consubstancial coeterna de la causa original y única llamada Eloí, al cual el filósofo define como centro vibratorio y padre o raíz de los espíritus.
Los cristianos homousianos, entre los que estaba Atanasio de Alejandría, usaron al arrianismo como epíteto para los que estaban en desacuerdo con su doctrina homousiana trinitaria, que describía a Dios y a Jesucristo como "una misma esencia" (consustancial y coeterna).
Con la puntualización de que llamar a María «Madre de Dios» no intentaba sugerir que María sea coeterna con Dios, o que existió antes que Jesucristo o Dios Padre.
Si los santos ángeles, al que tienen por Creador de su naturaleza, lo tienen también por autor de su buena voluntad, difundiendo en ellos su caridad por el Espíritu Santo No existiendo, pues, causa alguna eficiente natural, o si puede decirse así, esencial de la mala voluntad, porque de ella misma principia en los espíritus mudables el mal con que se disminuye y estraga el bien de la naturaleza, ni a semejante voluntad la hace, sino la defección con que se deja a Dios, de cuya defección falta, sin duda, también la causa; si dijésemos que no hay tampoco causa alguna eficiente de la buena voluntad, debemos guardarnos, no se entienda que la voluntad buena de los ángeles buenos no es cosa hecha, sino coeterna a Dios.
De la imagen de la Santísima Trinidad, que en cierto modo se halla en la naturaleza del hombre aún no beatificado Y aun nosotros en nosotros mismos reconocemos la imagen de Dios, esto es, de aquella suma Trinidad, aunque no tan perfecta y cabal como es en sí misma, antes sí en gran manera diferentísima; ni coeterna con ella, ni (por decirlo en una palabra) de la misma sustancia que ella; sino que naturalmente no hay cosa en todas cuantas hizo el Señor que más se aproxime a Dios, la cual aún debemos ir perfeccionando con la reforma de las costumbres, para que venga a ser también muy cercana en la semejanza.
Por lo cual, si Dios fuese siempre Señor, siempre tendría criatura que le sirviese, aunque no engendrada de si mismo, sino formada por Él de la nada, y no coeterna a su Divina Majestad; porque era antes que ella, aunque en ningún tiempo sin ella; no traspasándola en el espacio, sino precediéndola con la eternidad permanente.
Pero cuando respondiere esto a los que me preguntan: ¿cómo el Creador fue siempre Señor, si no hubo siempre criatura que le sirviese; o cómo la criatura fue criada y no es coeterna a su Creador, si siempre fue?
Cómo ha de entenderse que prometió Dios al hombre vida eterna antes de los tiempos eternos Qué siglos hayan pasado antes de la creación del hombre, confieso que no lo sé; pero no dudo que ninguna cosa criada es coeterna a su Creador.
Contra el argumento de los platónicos con que pretenden probar que el alma es coeterna a Dios ¿Por qué causa no creemos antes a Dios en las cosas que no podemos penetrar ni rastrear con las luces del humano ingenio, diciéndonos el mismo filósofo que aun la misma alma no es coeterna a Dios, sino que fue criada la que no tenía antes ser?
Porque los pensamientos de los mortales son falsos y tímidos, inciertos y engañosos nuestros discursos, pues este cuerpo corruptible agrava el alma, y esta habituación de tierra abate y oprime el espíritu ocupado con varios pensamientos y cuidados.» Entre esta multitud de ideas que revuelvo y hallo en esta terrena habitación y casa (que, en efecto, son muchas, y entre ellas hay alguna en que acaso no pienso, y tal vez sea la verdadera), si dijere que la criatura fue o existió siempre -cuyo Señor fuese el que es siempre Señor y nunca dejó de ser Señor-, pero que esta criatura es ahora una, ahora otra, según los diversos tiempos, para que así no digamos que hay alguna coeterna a su Criador...
Todo lo cual ya lo había anunciado el Apóstol con aquella frase: «Porque de Dios, por Dios y en Dios son todas las cosas, a Dios sea la gloria eternamente»(8); significando así la trinidad de las Personas y la unidad de naturaleza, pues por ser ésta una e idéntica en cada una de las Personas, procede que a cada una se tribute, como a uno y mismo Dios, igual gloria y coeterna majestad.