Ejemplos ?
La fauna de las sierras incluye es, venados cola blanca y liebres; en llanos y valles suelen encontrarse coyotes, tejones, codornices y patos.
Las patas rojas de los bogavantes salían de las fuentes; grandes frutas en cestas caladas se escalinaban sobre el musgo; las codornices conservaban sus plumas, olía a buena comida; y con medias de seda, calzón corto, corbata blanca, chorreras, grave como un juez, el maestresala que pasaba entre los hombros de los invitados las fuentes con las viandas ya trinchadas, hacía saltar con un golpe de cuchara el trozo que cada uno escogía.
Allí se encontraban muy tranquilos bajo el nombre de AZTECAS y gozaban de mucha cantidad de patos de todo género, de garzas, de gaviotas, de flamencos, de codornices, de guajolotes y cisnes.
Apenas me sentirías entre los dientes; no es mucho mejor que cojáis a esas dos malditas muchachas, que son dos buenos bocados, gordas como codornices?
32 Entonces el pueblo estuvo levantado todo aquel día, y toda la noche, y todo el día siguiente, y recogiéronse codornices: el que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí á lo largo en derredor del campo.
Crotoraban las codornices entre los trigos jóvenes; verdeaban los álamos del camino y de las riberas, y los ciruelos del huerto se llenaban de blancas flores.
También, a veces, y no estaba tan mal hacerlo, - continuaba- comíamos aves silvestres; como patos, palomas, chichicuilotas o codornices.
Lisonjas que pudieran, como jilguerillos, encerrarse en jaulas, a no haberlas menester los que las escuchan. Leyes de calidad de maná, que saben a todo lo que los jueces quieren, quiera Dios no se les vuelvan codornices.
—Por consiguiente, no son amigos de los caballos aquellos que no se ven correspondidos por los caballos, como no lo son de las codornices, ni de los perros, ni del vino, ni de la gimnasia, ni tampoco de la sabiduría, a menos que la sabiduría no les corresponda con su amor; y así, aunque cada uno de ellos ame todas estas cosas, no por eso es su amigo.
Mañanas súbitas, inesperadas, alevosas, ni profetizadas por el lucero del alba, ni coronadas por el rocío, ni arreboladas por nubecillas crepusculares, y que, de consiguiente, no hacen madrugar a las flores ni a las niñas de trece años, ni obtienen saludos de las codornices enjauladas en los balcones, ni son desperezadas por el viento perfumado de las selvas.
He observado, también, el mismo vuelo simultáneo cuando todo estaba silencioso, no sólo entre mirlos, sino también en otros pájaros - por ejemplo, codornices ampliamente separadas por arbustos - aún en extremos opuestos de una colina.
Las codornices familiares, despreocupadas de aquella escena amorosa, picoteaban, en el mosaico del suelo, las migas del festín mientras lanzaban grititos.