cocodrilo


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cocodrilo

(Del lat. crocodilus < gr. krokodeilos.)
s. m. ZOOLOGÍA Reptil de gran tamaño, carnívoro, con la piel cubierta de escamas duras a modo de escudo, de color verdoso, con mandíbulas fuertes, grandes y alargadas que vive en ríos y pantanos de las áreas tropicales.
NOTA: Nombre científico: (Crocodylus.)

cocodrilo

 
m. zool. Nombre común de todos los reptiles del orden crocodilios (gén. Crocodylus), propio de las regiones intertropicales, con la piel cubierta de escamas duras, y dos crestas laterales en la parte superior de la cola. La especie más común es el cocodrilo africano o del Nilo (Crocodylus niloticus).

cocodrilo

(koko'ðɾilo)
sustantivo masculino
zoología reptil voraz de gran tamaño, color marrón verdoso y cola larga La piel del cocodrilo se usa en marroquinería.
Traducciones

cocodrilo

Krokodil

cocodrilo

crocodile

cocodrilo

krokodil

cocodrilo

krokodil

cocodrilo

krokodyl

cocodrilo

crocodilo

cocodrilo

coccodrillo

cocodrilo

krokodýl

cocodrilo

krokodille

cocodrilo

krokotiili

cocodrilo

krokodil

cocodrilo

ワニ

cocodrilo

악어

cocodrilo

krokodille

cocodrilo

krokodil

cocodrilo

จระเข้

cocodrilo

timsah

cocodrilo

cá sấu

cocodrilo

鳄鱼

cocodrilo

крокодил

cocodrilo

鱷魚

cocodrilo

תנין

cocodrilo

SMcrocodile
Ejemplos ?
Es un cocodrilo relleno de paja, con las cortas y rugosas patas pegadas al muro y entreabierta la enorme boca, con una expresión de repugnante horror que hace retroceder a los pequeños, hundiéndose en las faldas de sus madres.
Pero si hay algo que me asuste más que una mujer, es una señora, y, sobre todo, una señora inocente y sensible, con ojos de paloma y labios de rosicler, con talle de serpiente del Paraíso y voz de sirena engañadora, con manecitas blancas como azucenas que oculten garras de tigre, y lágrimas de cocodrilo capaces de engañar y perder a todos los santos de la corte celestial...
Porque ya habrá observado que yo no soy llorona...; razón por la cual en su retrato de las Angustias sobra aquello de las lágrimas de cocodrilo...
Dos o tres veces estuve tentado a recitar aquello de ::«Bebiendo un perro en el Nilo, ::al mismo tiempo corría. ::-Bebe quieto -le decía ::un taimado cocodrilo».
El amo de la casa aún defiende su presa en los últimos atrincheramientos; empieza por decirle con voz de cocodrilo que deje ir el coche, que en la góndola venidera proseguirá el viaje.
-Estaba completamente trastornada, mucho me temo -dijo míster Dick en tono de gran conmiseración. -¡Cómo! ¿Has visto alguna vez a un cocodrilo trastornado`? -exclamó mi tía.
-No creo haber visto nunca un cocodrilo --contestó con dulzura míster Dick. -No hubiera sucedido nada sin ese viejo animal -dijo mi tía en tono conmovido- ¡Si las madres pudieran al menos dejar en paz a sus hijas cuando ya están casadas, en lugar de hacer tanto ruido con su pretendida ternura!
Su cuarto de sirvienta se repoblaba de fantasmas insinuantes, sentada en una butaca forrada de seda de color de cocodrilo, recibía a sus amigas que venían a despedirse para irse a «París de Francia» y hablaba de noviazgos.
Por abusivos y despóticos, por inflados y soberbios, por inhumanos y crueles, todos los portadores de sable son igualmente aborrecibles, desde el gran mariscal que llora lágrimas de cocodrilo al divisar el campo de batalla donde acaba de hacer morir a cincuenta mil desgraciados, hasta el cabo instructor que arroja una lluvia de palos sobre el humilde recluta por no haber adquirido el suficiente grado de embrutecimiento para convertirse en autómata de evoluciones militares.
Es, pues, una especie de cocodrilo que en esta isla se halla número considerable y entre ellos algunos de una corpulencia horrible; vístose han de sesenta pies de longitud y doce de latitud.
Tentador era, por cierto, el surtido: tiradores de toda laya, y de todos precios, anchos y angostos, con bolsillo para el revólver o sin él; con hebilla de acero o con ojales para botones de plata; de carpincho y de vaqueta, de imitación de cuero de cocodrilo, de tafilete y de gamuza; alguno; bordados con flores de todos colores, otros, con magnífico escudo patrio en perlas, que por poco lo hubiera hecho parecer al que lo llevara, todo un presidente de la República, y más, teniendo el mismo emblema en las botas acartonadas, con arrugas artificiales, último grito de la moda de entonces, en la Pampa: ¡y qué grito!
Sus huevos son casi como los del cocodrilo, mas sin cáscara, estando cubiertos de una tenue película; hállanse en tanta abundancia en las costas arenosas que si los pájaros no vinieran a destruirlos, la mar se llenara sumamente de tortugas.