cocinero

(redireccionado de cocineros)
También se encuentra en: Sinónimos.

cocinero, a

s. COCINA, OFICIOS Y PROFESIONES Persona que por oficio cocina después de la recepción felicitaron a la cocinera por su excelente trabajo.

cocinero, -ra

 
m. f. art. y of. Persona que tiene por oficio guisar y aderezar las viandas.

cocinero, -ra

(koθi'neɾo, -ɾa)
sustantivo masculino-femenino
culinario persona que tiene por oficio preparar alimentos un experto cocinero
Sinónimos

cocinero

, cocinera
sustantivo
guisandero, ranchero, chef.
Ranchero se refiere al de los cuarteles, cárceles, etc., donde se come rancho.
Traducciones

cocinero

cook, chef, malecook

cocinero

Koch

cocinero

cuisinier, chef

cocinero

cozinheiro

cocinero

kock

cocinero

повар

cocinero

cuoco, cuoca

cocinero

kuchař

cocinero

kok

cocinero

kokki

cocinero

kuhar

cocinero

料理人

cocinero

요리사

cocinero

kok

cocinero

kokk

cocinero

kucharz

cocinero

พ่อครัว

cocinero

aşçı

cocinero

đầu bếp

cocinero

厨师

cocinero

/a SM/Fcook

cocinero -ra

mf cook
Ejemplos ?
Con esto solo hubo postillones y grandes oficiales de la corona, guardias y cocineros, doncellas y damas, carceleros, capellanes, pages y soldados.
¿Qué de la diversidad de los sabores contra el fastidio de la Naturaleza, comunicada del cielo, no buscada en el artificio e industria de los cocineros?
De esta suerte llegó a la cocina, pero ni jefe, ni sota-cocineros, ni pinches, ni fregatrices había en ella; todo estaba desierto, como el resto del palacio.
Podemos asegurar que si este caballero y sus satélites llegaran a obtener cualquier intervención en esos asuntos, la mayoría de la Cámara negaría absolutamente su voto a la pretendida transferencia de los privilegios del Banco Nacional. Ya el país esta cansado de entregar estérilmente su sudor a esos cocineros de los banquitos de cambalache.
Para ti la vida está en el agua, mas yo acostumbro roer cuanto poseen los hombres: no se me oculta el pan floreado que se guarda en el redondo cesto; ni la gran torta rociada de sésamo; ni la tajada de jamón; ni el hígado, dentro de su blanca túnica; ni el queso fresco, de dulce leche fabricado; ni los ricos melindres, que hasta los inmortales apetecen; ni cosa alguna de las que preparan los cocineros para los festines de los mortales, echando a las ollas condimentos de toda especie.
A su vez, muchos de los elementos activos de estos que podríamos denominar subgrupos, suelen presentar semejanzas en algunos de sus constituyentes: en todas las sociedades se pueden encontrar ocupaciones como carpinteros, albañiles, cocineros o escritores; pero en algunas pueden existir elementos que no se den en otras: un trajinero de Xochimilco sólo se da ahí, como un cosaco en Rusia, una geisha en Japón o un cazador de leones en algún grupo africano.
Excepción hecha del rey y la reina, tocó con su varilla a todos los que se encontraban en el castillo, ayas, damas de honor, camareras, gentiles-hombres, oficiales, mayordomos, cocineros, marmitones, recaderos, guardias, suizos, pajes y lacayos; también tocó los caballos que había en las cuadras y a los palafraneros, a los enormes mastines del corral y a la diminuta Tití, perrita de la princesa que estaba cerca de ella encima de la cama.
A los vigilantes aciones ahora se suman, desde hace 3 días, helicópteros. Los cocineros se quejan de que no habrá ollas suficientes si se caen todos al mismo tiempo.
Y hacen Semiótica aparte también, sin conocerla, en los sindicatos; en las políticas de altura o de bajura; o quienes manejan cualquier maquinaria; y los astronautas; y los astrólogos; y los astrónomos; y los físicos, y los químicos; y aquellos sabios en modas anticuadas o al día; o los que desearían adelantarse al futuro o explicar el pasado; en fin, hasta los cocineros, en un etcétera tan amplio que algunos se escandalizan e intentan señalar a la Semiótica límites imposibles, pues nada existe sin la huella de los signos y en todo surge de pronto, como lo he afirmado, una significación, aunque no se quiera comunicarla.
Durante el día dormía en la cocina o bromeaba con los cocineros, y por la noche se paseaba, envuelto en una amplia pelliza, en torno de la finca, y golpeaba de vez en cuando con un bastoncillo una pequeña plancha cuadrada, para dar fe de que no dormía y atemorizar a los ladrones.
La tierra se abrió en aquel instante y vio a sus pies una especie de cocina muy grande poblada de cocineros, marmitones, pinches y toda la gente necesaria para preparar un magnífico festín.
Tal vez el creador de la alboronía dedicó su invención á esta Sultana, como hacen hoy los más famosos cocineros, dedicando sus guisos y señalándolos con el nombre de algún ilustre personaje, Así, hay solomillo á la Chateaubriand, salmón á la Chambord, y otros condimentos á la Soubisse, á la Bismarck, á la Thiers, á la Emperatriz, á la Reina y á la Pío IX.