clientela


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clientela

1. s. f. ECONOMÍA, COMERCIO Conjunto de clientes de una empresa, de un establecimiento o de un profesional para celebrar el centenario de la fundación invitó a cenar a la clientela.
2. Grupo de personas que reciben el patrocinio de alguien poderoso para su promoción una clientela es un linaje artificial, un ámbito privado de ayuda constituido alrededor de la clase dirigente.
3. HISTORIA Protección con que los patricios favorecían a los que se acogían a ellos.

clientela

 
f. Clase social de la ant. Roma formada por plebeyos y libertos que estaban bajo la protección de un patricio a cambio de determinados servicios personales.
Protección, amparo con que los poderosos patrocinan a los que se acogen a ellos.
Conjunto de los clientes de una persona o de un establecimiento mercantil.

clientela

(kljen'tela)
sustantivo femenino
1. conjunto de personas que utiliza determinado servicio o producto La clientela de la empresa decae.
2. conjunto de personas que se someten al amparo de otra y obtienen un beneficio Sus seguidores son mera clientela política.
Sinónimos

clientela

sustantivo femenino
parroquia, cliente.
En el comercio, la diferencia entre clientela y parroquia es la misma que entre cliente y parroquiano. En las profesiones liberales, siempre clientela.
Traducciones

clientela

Klientel

clientela

clientèle

clientela

clientela

clientela

клиентела

clientela

klientela

clientela

kundekreds

clientela

고객

clientela

kundkrets

clientela

SF (Com) → clientele, customers pl (Med) → practice, patients pl
Ejemplos ?
sino que habrá de verse también como asunto de derechos sociales y de impulso a una actividad económica y sana. Los comerciantes en la vía pública no serán tratados más por el gobierno como clientela política.
La protección abarcará la zona geográfica de la clientela efectiva de la empresa o establecimiento al que se aplique el nombre comercial y se extenderá a toda la República si existe difusión masiva y constante a nivel nacional del mismo.
Faltábale manos con que despachar a su numerosa parroquia a Currita la Cardenales, que se movía y removía ágilmente entre los cestos de legumbres con cuyo producto ganábase el sustento y recompensaba a su hombre del casi cruento sacrificio de tener que soportar a diario su falta de narices, acompañada de no bien olientes emanaciones y su fecundidad aterradora; Juan el Barbero, cruzado de brazos en el dintel de su establecimiento, en mangas de camisa, limpio, riente y gallardo, aguardaba a que reclamara sus servicios alguno de los ternes que figuraban en su lucidísima clientela...
En New York los cubanos son directores en bancos prominentes, comerciantes prósperos, corredores conocidos, empleados de notorios talentos, médicos con clientela del país, ingenieros de reputación universal, electricistas, periodistas, dueños de establecimientos, artesanos.
Por otra parte, la muerte de su mujer no le había perjudicado en su profesión, pues durante un mes se estuvo hablando de él: «¡Este pobre joven!, ¡qué desgracia!» Su nombre se había extendido, su clientela se había acrecentado; y además iba a Les Bertaux con toda libertad.
Ahí siguió una escena grotesca en que sin poderme dominar y llorando como una mujer, abrazado a aquel jayán, casi desconocido para mí, le conté la atroz impresión que me había producido su horrible clientela, y le supliqué que me asegurara que no estaba enfermo, que no me volvería loco, y en que con frases estúpidamente sentimentales le supliqué que me permitiera enviar un pintor a su casa para obtener una copia del cuadro.
Al fondo, sobre una elevación de tres escalones, la barra de cinc, atestada de licores y de botellas con etiquetas coloreadas de legendarias marcas de vinos; allí dentro silbaba el gas alto y claro: la sala, en suma, si no más espaciosa y más limpia, de un tabernero de las afueras con una buena clientela, cuyo negocio iba bien.
—el grito inesperado de un chiquillo que venía corriendo hacia la atolera se escuchó entre el bullicio de la clientela que en ese instante disfrutaba de la delicias antojadizas y volubles de los tamales — ¡Doña Chole!
También el peluquero se lamentaba de su vocación frustrada, de su porvenir perdido, y soñando con alguna peluquería en una gran ciudad, como Rouen por ejemplo, en el puerto, cerca del teatro, se pasaba todo el día paseándose a lo largo, desde el ayuntamiento hasta la iglesia, taciturno y esperando la clientela.
Sus nexos sociales no pasaban de la compra, no siempre cotidiana, de pan y combustible, en algún ventorrillo cercano; del trato con su escasa clientela, y de sus entrevistas con el terrible dueño del tugurio.
Día por día iba aumentando el aseo. Tanta limpieza le atrajo más clientela y se hizo célebre en el barrio. El cuarto de María Engracia se citaba como una tacita de plata.
éste no tenía al fin y al cabo, por qué apurarse tanto y se quedaba un rato por las pulperías y boliches del camino, a tomar la mañana y echar un párrafo; el hombre no es un esclavo y hay que vivir, ¡diablos! Pero, como él no tenía suerte, por supuesto, el otro se acaparó toda la clientela, y Juan se fundió.