Ejemplos ?
Lo que fue en la çiella fue todo abarrido, Mala-mient meneado en un saco metido, Assaz era el lego omne de mal sentido, Mas de peor el clerigo que mas avie leido.
El 18 de Mayo de 1589, el padre Diego de Torres, rector del Colegio de la Conipania de Jesus en el Cuzco, presen- tose ante don Luis de Olivera, clerigo, beneiiciado de Santa Maria de Belen, querellandose de que los frailes agustinos y dominicos hacian circular unas coplas, injuriosas al padre jesuita Lucio Garcete y al buen nombre de la Compania.
Argudose el clerigo e fizose mas osado, Ca en cosas de eglesia él era mas usado: Fuel trabar de la toca el mal aventurado, Ca con esso avrien su pleito acabado.
Y assi, vinieron doze, porque los dos quedaron tan flacos que no se atrevieron a traerlos consigo : los nombres de los que entonces vinieron son, Alonso del Castillo / Andres Dorantes / y Diego Dorantes / Valdiviesso, Estrada, Tostado, Chaves, Gutierrez, clerigo, Diego de Huelva, Benitez.
Entretanto, en lo relativo al autor, este se hacia cada vez mas diflcil de descubrir. Todo no pasaba de sospechas 6 conjeturas contra el clerigo tal 6 el fraile cual.
Los partidarios del fraile Gutierrez, fueron a aprehender en su casa al clerigo Olivera; pero este, que se habia eva- porado a tiempo, hizo poner cartelones excomulgando for- mal mente al canonigo y al agustino.
End a pocos dias Dios lo quiso guiar, Acaeçió que vino el bispo al lugar, Aduxieron el clerigo por iela presentar, Veer sil mandarie o tener o soltar.
« El clerigo Olivera y el jesuita padre Torres que no eran hombres de dormirse en las pajas, sino caracteres activos y enerjicos, notificaron a la real justicia, compuesta del teniente correjidor don Luis de Espinoza, y de los rejidores don Pe- dro Vasquez de Vargas y don Luis Trejo Paniagua, para que, bajo pena de excomunion, no prestasen el menor ampa- ro al juez canonigo Martinez.
Verdad es que sus adversa- ries (desde el principio del juicio) anduvieron desacertados; pues treinta y un frailes, entre dominicos y agustinianos, Iiabian reconocido la competencia del clerigo Olivera, con el hecho de acudir a su juzgado a prestar declaracion.
Adussieron el clerigo las manos bien legadas, Los ombros bien sovados de buenas palancadas, Dixieronle las nuevas de las sus trasnochadas, Commo façie las cosas que Dios avie vedadas.
Non se tróbo el bispo librar la pleytesia, Demandó al conçilio toda la clereçia: Quando fueron plegadas al asignado dia, Presentóles el clerigo, dissoles su follia.
Mandote que lo digas que el mi cançellario Non mereçie seer echado del sagrario: Dilis que non lo dexen y otro trentanario: Metanlo con los otros en el buen fossalario. Demandoli el clerigo que iaçie dormitado: Qui eres tu que fablas?