clavel

(redireccionado de claveles)

clavel

(Del cat. clavell.)
1. s. m. BOTÁNICA Planta herbácea, de tallos delgados y nudosos, hojas largas, estrechas y puntiagudas y flores terminales de colores subidos, que se cultiva como ornamental.
2. BOTÁNICA Flor de esta planta.
3. clavel coronado o clavellina de pluma BOTÁNICA El que presenta tallos tendidos en el inicio y erguidos después, con hojas radicales y largas formando césped y flores blancas o rojas.
4. clavel de China BOTÁNICA El que presenta hojas más anchas que el común, pero de flores más pequeñas, y que se cultiva como ornamental.
5. clavel de las Indias BOTÁNICA Clavelón, planta herbácea.
6. clavel doble o reventón BOTÁNICA El de color rojo oscuro con muchos pétalos.
NOTA: Nombre científico: (Dianthus sinensis.)

clavel

 
m. bot. Planta de la familia cariofiláceas (Dianthus caryophyllus), de tallos delgados y nudosos, hojas largas y estrechas y flores olorosas, terminales, de cáliz gamosépalo.

clavel

(kla'βel)
sustantivo masculino
botánica planta de tallos delgados y flores olorosas de colores vivos y muy variados un clavel blanco
Traducciones

clavel

Nelke

clavel

œillet

clavel

garofano, dianto, clavel

clavel

karafiát

clavel

nellike

clavel

neilikka

clavel

karanfil

clavel

カーネーション

clavel

카네이션

clavel

anjer

clavel

nellik

clavel

goździk

clavel

cravo

clavel

nejlika

clavel

ดอกคาร์เนชั่น

clavel

karanfil

clavel

cây cẩm chướng

clavel

康乃馨

clavel

Карамфил

clavel

康乃馨

clavel

SMcarnation
no tener un clavelto be broke
Ejemplos ?
El día en que no platico con ella, en que no me miro en las niñas de sus ojos, en aquellos dos charranes que Dios le ha puesto en la cara; en que no güelo el olor a nardos y a claveles que le nace en aquella boca suya, que es un cintillo de rubíes; en que no siento el metal de su voz, que es el repiquetear de una campanillita de plata; el día, en fin, que no la veo, ese día me parece a mí que la vía me está poniendo el desahucio y me dan la mar de ganitas de morder y de pelear y de subir a la catedral y desde allí pegar un brinco, u dos brincos, y de meterme en la luna.
Cuando hace buen clima, clama por llevarlo al club. Lo adorna con claveles de claros colores y toca un clarín como si fuera aclamada.
-Pero, hombre, ¡por los clavos e Cristo!, que entoavía no son las dies e la mañana y a esa hora no hay gachí que güela a claveles ni tenga limpio el cutis.
Durante veinticuatro horas estuvo toda la casa en movimiento; criados que bajaban precipitadamente por las escaleras de servicio, palafreneros y mozos de cuadra limpiando los caballos, lustrando los coches, colocando gasas y crespones en los faroles, guarniciones y portezuelas; dependientes de la funeraria llevando a hombros inmensos cortinones de terciopelo negro, robustos e innumerables cirios, la repisa de peluche sobre la cual había de descansar el ataúd, el ataúd mismo, el ataúd que inspiraba deseos de morirse sólo por el gusto de que le metieran a uno en él; por las otras escaleras subían los sirvientes a brazadas, flores y más flores, blancas unas, rojas otras, de vivos y penetrantes perfumes las más de ellas; rosas de té, rosas dobles, claveles...
Si os obliga la voluntad y el amor que os tengo desde aquel día que vi en mis brazos el sol dando a sus rayos envidia; de mi alma y de mi hacienda que ya a esos pies se dedica seréis absoluto dueño, como esos claveles digan que admitiréis por esclavo al que por dueño os estima.
Sube hasta sus pies el aroma de las rosas rojas, de las rosas amarillentas y de las rosas blancas, de los ramos de violetas de Parma que languidecen en altas copas de cristal opalescente, de los montones de claveles blancos, áureos, sonrosados, purpúreos, confundidos con la suave emanación de las mimosas y de los lirios.
El patio presentaba un risueño golpe de vista con sus bien cuidados arriates, que la mano de Mariquita cuidábase de limpiar de hojas secas y de flores mustias, y que sus desvelos habían convertido en reducidos verjeles, en que imperaban las notas de rubíes de los geranios y las no menos purpurinas de los claveles de bengala...
Aquel rostro de rosa y cándida nieve, aquella divina boca de perlas y de claveles, aquellos ojos de fuego, aquella serena frente, que hace pocos días eran como un prodigio celeste, tornados en masa informe, hedionda y confusa vense, donde enjambre de gusanos voraz cebándose hierve.
-Que sí, hombre, que la cosa es de las que le agrian a cualquierita la merienda: supóngase usté que al ir yo esta noche a platicar con ella, me la jallé de pico con el Tomatero, el de juego de pelota del Huerto de los Claveles.
Allí a su riego crecían, en ricos jarrones chinos, los claveles purpurinos que el Cairo tan sólo da, y el tulipán soberano que Estambul adora y cría, y la flor que a Alejandría siempre el Asia envidiará.
Sobre la oscura tierra Brotará una alborada. De tus ojos saldrán dos claveles sangrientos Y de tus senos rosas como la nieve blancas.
(Entremedias se intercalaron en el desarrollo analítico dos versos, uno alemán y otro español: «Rosa, tulipanes y claveles, -todas las flores se marchitan-.