clavado


También se encuentra en: Sinónimos.

clavado, a

1. adj. Que está guarnecido con clavos se mostró muy satisfecho por la restauración del mueble clavado. clavadizo
2. Que es preciso, fijo o puntual le advirtió que llegara a las dos clavadas al tribunal. exacto
3. Que es acertado o adecuado el vestido del cóctel le queda clavado. pintiparado
4. Que tiene un gran parecido con otra persona es clavado a su abuelo. exacto
5. s. m. Méx. Salto al agua desde un lugar elevado o desde un trampolín.
6. dejar clavado a alguien coloquial Dejarle desconcertado o sorprendido no esperaba que reaccionase así, me dejó clavada.

clavado, -da

 
adj. Guarnecido o armado con clavos.
Fijo, puntual.
fig.Pintiparado (a propósito).
Muy semejante.

clavado, -da

(kla'βaðo, -ða)
abreviación
1. que es muy parecido a alguien en el aspecto físico Eres la imagen clavada de tu abuelo.
2. de manera puntual o precisa Son las doce clavadas.
3. [vestimenta] que sienta muy bien Esa falda te queda clavada.
4. que permanece en un lugar sin moverse Esperamos clavados a que llegara la policía.
Sinónimos

clavado

, clavada
Traducciones

clavado

dive

clavado

duiken

clavado

cloué

clavado

pregado

clavado

مسمر

clavado

καρφωμένα

clavado

clavado

clavado

clavado

A. ADJ
1. (= fijo) (con clavos, puntas) → nailed
2. (= decorado) [mueble] → studded with nails
3. [ropa] → just right
4. dejar a algn clavadoto leave sb speechless
quedó clavadohe was speechless o dumbfounded
5. a las cinco clavadasat five sharp o on the dot
6. (= idéntico) es Pedro clavadohe's the spitting image of Pedro
es o > está clavado a su padre (LAm) → he's the spitting image of his father
7. ¡clavado!exactly!, precisely!
B. SM (= salto) → dive
dar un clavadoto dive, take a dive
Ejemplos ?
-¡Desdichado! le dice, ¿quién te ha puesto en ese estado...? ¿Quién ha clavado el matador acero en tu pecho? -La justicia de tu Dios...
Eustaquio, después de caminar vacilante algún tiempo por el suelo pedregoso encontró una pequeña puerta, en el centro de la cual había un murciélago clavado.
El animal prendido ya al lazo por las astas, bramaba echando espuma furibundo y no había demonio que lo hiciera salir del pegajoso barro donde estaba como clavado y era imposible pialarlo.
El vencido encontraba siempre manera de defended- al muerto, culpando al que amarró la navaja ó á un tropezón con la tapia del circo.— De puro bueno perdió mi gallo; porque, si el contrario no se rebaja á tiempo, le habría clavado la na- vaja hasta el sursum corda.
Sintió que su mente explotaba y que un torbellino de todo lo que había imaginado con ella se arremolinaba ante sus ojos: la veía caminando, luego hablándole, abrazándose, besándola, adorándola siempre. Y recordaba la mirada fulgurante que se había clavado en su virtuoso corazón, y sus labios, sus manos y su cuerpo.
Decía, cuando usted me ha clavado ese nuevo puñal, que de todas las damiselas que había temido encontrar en el mundo, la más terrible, la más odiosa para un hombre de mi temple...
Así es que paso la mayor parte del tiempo bien abrigado. Yo doy las gracias a la vejez de haberme clavado en la cama (nota: Séneca padecía además de asma y fiebres).
El puñal de Rahutia se había clavado en su pecho, quiso gritar, pero únicamente pudo morder la palma de aquella mano ardiente y perfumada que le amordazaba.
¡Adelante!, murmuró en voz baja, y quiso andar y no pudo. Parecía que sus pies se habían clavado en el pavimento. Bajó los ojos, y sus cabellos se erizaron de horror; el suelo de la capilla lo formaban anchas y oscuras losas sepulcrales.
-le volvieron a repetir más alto. Y nada: el viejo, clavado como una estatua a la orilla del mar, no soltó el cabo. Pero el Tuerto, a quien el llanto de su padre y el recuerdo de sus hijos estaban martirizándole el alma, temiendo ceder al cabo al peso de la aflicción que ya enturbiaba sus ojos, al ver el poco efecto que en el patrón habían hecho las órdenes anteriores.
No se pudo hacer otra cosa que sostenerlas con un vendaje, y así, clavado en su poltrona, pasábase los días rabiando, a veces exhalando gritos de dolor, o vomitando atroces blasfemias, alternadas con devotas invocaciones a varios santos, a la Virgen del Carmen y al Cristo de la Olmeda, que es muy milagrero.
El otro le miró con el mismo asombro que si se hubiera tratado del gigante Fracasse de su libro, o el fiel Falquet que parecía un lebrel y no de maese Eustaquio Bouteroue, comerciante de los pórticos: pues aunque supo que se sospechaba de un tal Eustaquio no había prestado el menor crédito a tales informes ni a la hazaña referida a la espada que había dejado clavado al suelo a un soldado del rey, atribuida a un enano dependiente de pañero, no más alto que Gribouille o Triboulet.