clava


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clava

(Del lat. clava.)
1. s. f. Arma tosca que consistía en un palo desbastado de grosor creciente desde la empuñadura hasta el extremo opuesto. porra
2. NÁUTICA Abertura superior, a ambos lados de la cubierta de proa de algunas embarcaciones, para dejar salir el agua que entra.

clava

 
f. Palo toscamente labrado, cuyo grueso va en aumento desde la empuñadura hasta el extremo opuesto.
Sinónimos

clava

sustantivo femenino
Traducciones

clava

SFclub, cudgel
Ejemplos ?
¿Cómo limpias, silencio, El rocío del canto Y las manchas sonoras Que los mares lejanos Dejan sobre la albura Serena de tu manto? ¿Quién cierra tus heridas Cuando sobre los campos Alguna vieja noria Clava su lento dardo En tu cristal inmenso?
Aquella misma noche Curval dice que es esencial volver a sangrar a Constanza, por su preñez; el duque la jode por el culo y Curval la sangra, mientras Agustina lo masturba sobre las nalgas de Zelmira y alguien lo jode. Clava la lanceta al eyacular, y no yerra.
No puede Atlante precaver ni sabe que nueva vez los tres monten la silla para correr en pos del gesto suave, el rubio pelo y carmesí mejilla de la doncella, que la espuela grave clava en su yegua, porque en tal pandilla no quiere hallar los tres en modo alguno que más fácil burlara de uno en uno.
El crepúsculo mengua; más espesa se extiende cada vez la sombra parda; las tinieblas que caen sobre la tierra, creciendo sin cesar, el día apagan; Vigo, no más en su visión absorto y en su febril deseo de evocarla, sus ojos en la sombra ya incolora, por si la torna a ver, avaro clava.
Aspero saco, erizado por dentro de sutiles puntas, encubre sus encantos y se clava en sus carnes; se distienden sus miembros, medio dislocados, crujen sus huesos; pies y manos se atrincan contra el leño por cordeles de esparto; corona semejante a la de Cristo ciñe sus cabezas; corre la sangre por sus frentes, de sus poros salta el sudor de la fatiga y del suplicio.
Vale más perder su amor que envilecerlo. Apoyado sobre la valla que separa la estación del Norte del paseo de la Florida, un hombre clava su mirada en los rieles.
Notó allí varios luceros relucir, y sonriose amargamente, exclamando con hondas e internas voces: «Si la majestad declina y su resplandor se esconde, ¡qué ufanos su pobre brillo muestran vulgares señores!» También aparta los ojos del Oriente, hallando donde quiera que los revolvía, desengaños o temores, y de Éboli en el palacio, que estaba cerca, los pone, y sin intento los clava en sus abiertos balcones.
El perro oprime el pecho de la mujer y clava los colmillos en su carne; la mujer muerde en las patas martirizadoras, y hunde sus dedos, vueltos garfios, en la musculosa garganta del mastín.
Y a la luz de seis candelas que el retablo iluminaban, deja ver un lindo rostro lleno de candor y gracia, y de expresión tan devota, y de belleza tan rara, y de modestia tan grande, y de nobleza tan alta, como se admira en los rostros que dio Murillo a sus santas, y que de un ángel del cielo pudo tan solo copiarlas. El extranjero, encantado, sus afanes y sus ansias olvida un punto, y los ojos en aquel tesoro clava.
En la celeste bóveda la clava, y dice con acento tan ferviente y una expresión tan sublime que hasta las piedras conmueve: «No más abrasar el alma con sol que apagarse puede, no más servir a señores que en gusanos se convierten.» Y desmayose de nuevo, hundido en maligna fiebre, que puso su noble vida muy a pique de perderse.
En vano, ronco, el mar alza sus montes y revienta a tus pies, do, rebramante, creciendo en blanca espuma, esconde y borra el abrigo del puerto: tú, con lengua de fuego, «Aquí está.., dices, sin voz hablando al tímido piloto, que como a numen bienhechor te adora y en ti los ojos clava.
Y después de varias frases, de mera etiqueta todas, y de discretas razones de cortesana lisonja: «Al anochecer -prorrumpe- ¿habéis tenido, señora, alguna visita?» Y clava los ojos, cual de raposa, en el pálido semblante de doña Ana de Mendoza, que responde balbuciente: «No, señor..., he estado sola; »mi mayordomo un momento...» No dijo más, y a la boca del rey, que nada contesta, sonrisa infernal asoma.