claustro

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claustro

(Del lat. claustrum, cerradura, cierre < claudere, cerrar.)
1. s. m. ARQUITECTURA Galería que rodea el patio interior de un convento, iglesia o edificio civil pasear por el claustro de la catedral.
2. ENSEÑANZA Junta que se ocupa del gobierno de un centro de enseñanza y cuya composición está regulada por un estatuto era miembro del claustro de profesores.
3. ENSEÑANZA Reunión de esta junta.
4. RELIGIÓN Vida religiosa o monástica.
5. claustro materno ANATOMÍA Órgano femenino de la reproducción en cuyo interior se desarrolla el feto. matriz

claustro

 
m. Galería que cerca el patio principal de una iglesia o convento.
Junta de profesores de los centros oficiales de enseñanza reunidos a efectos docentes y administrativos.
anat. claustro materno Matriz (útero).

claustro

('klawstɾo)
sustantivo masculino
1. arquitectura galería que rodea un jardín o patio interior un claustro de columnas griegas
2. junta de gobierno de una institución de enseñanza una reunión de claustro
universidad conjunto de profesores de una universidad el claustro docente de lenguas clásicas
Traducciones

claustro

cloister, faculty

claustro

claustre

claustro

křížová chodba

claustro

Kreuzgang

claustro

klostro

claustro

cloître

claustro

קלויסטר

claustro

回廊

claustro

kloostergang

claustro

korsgang

claustro

krużganek

claustro

claustro

claustro

korsgång

claustro

回廊

claustro

манастир

claustro

회랑

claustro

SM
1. (Rel) → cloister
2. (Univ) → staff, faculty (EEUU); (= junta) → senate; (= asamblea) → staff meeting
3. (Anat) claustro maternowomb
Ejemplos ?
Algunas veces había visto al don Cipriano en los claustros de la Universidad; pero, como sabía que no era estudiante, no podía averiguar a qué iba allí.
En días tales, solían conseguir permiso para visitar los claustros algunas damas de la aristocracia, deudas de las monjas y pro- tectoras del monasterio.
Ya no se espera la salvación más que de los gabinetes y de los laboratorios, claustros donde la divinidad se manifiesta a sus elegidos.
Sentimos haber olvidado muchos vítores, muy graciosos que, hace ya fecha, oímos recitar á una vieja. Sin embargo, no (jueremos dejar en el tintero un par de vi- llancicos que en ciertas fiestas se cantaban en los claustros.
Y se me ocurrió, lo primero, que los claustros se habían hecho para los religiosos que llevaban sandalias, y comencé a pisar quedito, porque hasta mí me escandalizaba el ruido que hacía, siendo tan pequeño, en aquel edificio tan grande.
Nos levantábamos al alba; la mañana inundada de sol, el aire lleno de emanaciones balsámicas, los árboles, frescos y contentos; el espacio abierto a todos rumbos, nos hacían recordar con horror las negras madrugadas del Colegio, el frío mortal de los claustros sombríos, el invencible fastidio de la clase de estudio.
as autoridades del Colegio habían comenzado a preocuparse seriamente en dar mayor ensanche a los dormitorios destinados a enfermería, en vista del número de estudiantes, siempre en aumento, que era necesario alojar en ella. Una epidemia vaga, indefinida, había hecho su aparición en los claustros.
Era que las cuentas del rosario de la madre Soledad, hechas de huesecillos de aceituna del Olivete, se iban transformando, poco a poco, en cuentas de coral rojo magnífico, y el engarce, de latón, se volvía de oro afiligranado y brillante. Cuchicheaban las reclusas a la salida del coro, en las horas del recreo, en el huerto, por los claustros.
yzaguirre me había dicho que si sentía algún gran ruido de noche, en los claustros de arriba, acometiera valerosamente al provinciano que tuviera más próximo de mi cama, y que lo pusiera fuera de combate.
Poco antes del último acto salí, corrí a la puerta que da sobre el atrio de San Ignacio, me saqué el paletot, golpeé fuerte, y cuando el viejo portero preguntó quién era, imité la voz del vicerrector; y una vez la puerta abierta, abatí la vela que el cerbero traía en la mano con un golpe de mi sobretodo, le eché una zancadilla que dio con él en tierra, y antes que volviera de la sorpresa, ya corría yo por esos claustros como una exhalación.
Yo diría al joven, que tal vez lea estas líneas paseándose en los mismos claustros donde transcurrieron cinco años de mi vida, que los éxitos todos de la tierra arrancan de las horas pasadas sobre los libros en los primeros años.
Lo hicimos así, y a favor del tumulto que entre los claustros se notaba, ganamos el techo, y como gatos nos corrimos hasta dominar el patio de la legislatura.