clamoroso

(redireccionado de clamorosa)

clamoroso, a

1. adj. Que se produce con clamor el estreno de la película obtuvo un éxito clamoroso. rotundo
2. Que habla muy fuerte. vocinglero

clamoroso, -sa

 
adj. Que va acompañado del rumor lastimoso de las voces o quejas de mucha gente.
Vocinglero.

clamoroso, -sa

(klamo'ɾoso, -sa)
abreviación
1. que va acompañado de estruendo una huelga clamorosa
2. que es extraordinario o espectacular un desfile clamoroso
Traducciones

clamoroso

noisy, stunning

clamoroso

ohromující

clamoroso

pragtfuld

clamoroso

atemberaubend

clamoroso

tyrmäävä

clamoroso

éblouissant

clamoroso

divan

clamoroso

すばらしい

clamoroso

놀랄 만큼 아름다운

clamoroso

ongelofelijk

clamoroso

rystende

clamoroso

jättesnygg

clamoroso

น่าทึ่ง

clamoroso

tuyệt vời

clamoroso

极好的

clamoroso

ADJ
1. [éxito] → resounding, enormous; [acogida, recibimiento] → rapturous
2. (= vociferante) → clamorous
Ejemplos ?
En un mundo tan estrecho y fugitivo :cual un campo de gitanos, :que hoy es vida clamorosa ...
Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.
Al fin lo mató Meleagro, hijo de Eneo, ayudado por cazadores y perros de muchas ciudades —pues no era posible vencerle con poca gente, ¡tan corpulento era!, y ya a muchos los había hecho subir a la triste pira—, y la diosa suscitó entonces una clamorosa contienda entre los curetes y los magnánimos aqueos por la cabeza y la hirsuta piel del jabalí.
Los reyes iban juntos, con el ánimo abatido, apoyándose en las lanzas, porque querían presenciar el combate y la clamorosa pelea; y cuando vieron venir al anciano, se les sobresaltó el corazón en el pecho.
De Adamuz y la famosa Meco, llegaron allí dos, cada cual más hermosa, y Fátima, la preciosa hija de Alí el Alcadí. El ancho circo se llena de multitud clamorosa que atiende a ver en su arena la sangrienta lid dudosa, y todo en torno resuena.
Todo quedó cubierto bajo los escombros de una clamorosa inmoralidad administrativa en aquel año, que repugna a la conciencia recordar, porque el espíritu de decoro y altivez que aún lo izamos algunos ecuatorianos, como pendón de rebeldía y libertad, desfallece en estos momentos de recuerdos aciagos y parece descender a los más bajos planos de la humillación y derrotismo.
Y echando al suelo el haz de leña, bajó hasta meterse con los zuecos en el agua, los brazos en alto como una sibila aldeana, clamorosa, desesperada y adusta: —¡Dios Nuestro Señor quiere probarnos y saber ansí la fe que cada uno tiene en la su ánima, y la firme conciencia de los procederes!...
Contra las pandillas del Gobierno, que se enriquecieron merced a los vergonzosos peculados y escandalosas componendas en que intervinieron, y contra los traficantes de la administración, de la política y de la justicia de aquel período administrativo ignominioso, que posponiendo las aspiraciones e ideales del pueblo ecuatoriano, a sus mezquinas ambiciones, dejaron sumida a la Patria en la más clamorosa postración, tras un Gobierno de perfecta relajación moral.
Suspensa, pues, de súbito, la vida histórica; harto nuevas aún y harto confusas las instituciones nacientes para que hayan podido dar de sí, –porque a los pueblos viene el perfume como al vino, con los años, –elementos poéticos; sacadas al viento, al empuje crítico, las raíces desmigajadas de la poesía añeja; la vida personal dudadora, alarmada, preguntadora, inquieta, luz bélica; la vida íntima febril, no bien enquiciada, pujante, clamorosa, ha venido a ser el asunto principal y, con la naturaleza, el único asunto legítimo de la poesía moderna.
Los teucros se encaminaron con gran alboroto al bien construido muro, levantando los escudos de secas pieles de buey, mandados por el rey Asio, Yámeno, Orestes, Adamante Asíada, Toón y Enomao, Polipetes y Leonteo hallábanse dentro e instigaban a los aqueos, de hermosas grebas, a pelear por las naves; mas así que vieron a los teucros atacando la muralla y a los dánaos en clamorosa fuga...
Yo le aseguro, señor Aguirre, con la mano puesta sobre mi pecho de sacerdote, que la jerarquía no calló en este caso, aunque no se oyera su voz en la tribuna clamorosa de la prensa o de la arenga política.
La suntuosa estancia donde en dorados búcaros consume la flor de extraños climas sus corolas, llena está de su célida fragancia; llena de su perfume la iglesia humilde de la pobre aldea; flores lleva en la falda la niña que en los prados juguetea; de flores es la púdica guirnalda que al pie del altar ciñe la nueva esposa, cuyo rostro tiñe vergonzoso el rubor de los amores; cubren las frescas flores del triunfador la clamorosa vía; mústianlas en sus frentes las impuras bacantes de la orgía; cuídalas la doncella que en la estrecha ventana, para reír con ella, las ve el cáliz abrir cada mañana.