Ejemplos ?
Pero cuál no sería mi asombro al ver que la Niña Chole, retorciéndose las manos, pálida, casi trágica, se adelantaba exclamando -¡Yo pagaré!
Cayó de hinojos Argentina al suelo Con dolorosa voz y amargo duelo (198) Piedad clamando al conde Pero él con ronca voz, en vano esperas, En la sombra responde, Que resolví tan bien tu desventura Que por no vacilar con tu hermosura Maté la luz porque á mis pies murieras.
Ningún hombre ni mujer de hermosa cintura los vio llegar antes que Casandra, semejante a la dorada Afrodita; pues, subiendo a Pérgamo, distinguió el carro con su padre y el heraldo, pregonero de la ciudad, y vio detrás a Héctor, tendido en un lecho que los mulos conducían. En seguida prorrumpió en sollozos, y fue clamando por toda la población.
De todas las provincias, para fertilizar las tierras de El Oro, con la sagrada cal de sus huesos, con vivificadoras fuentes de sangre bendita. Sangre que no será estéril, porque está clamando con fuerza potente un porvenir mejor y la reivindicación de los derechos.
La lira de Ossián resonó un día En tu breñosa cumbre: Tierna melancolía Vertió en la soledad, y repetiste Su acento de dolor lánguido y dulce, Como el recuerdo del amante triste De su amada en la tumba. El eco de su voz clamando guerra Al rumor del torrente parecía, Que en silencio retumba.
Navarra muestra su campaña en sangre de rebeldes teñida; allí guerrera juventud, clamando «¡Cristina y libertad!» En ronco acento, la espada desnudando, la vaina arroja al viento, y al son del himno nacional se lanza con noble bizarría sobre la hueste audaz que el polvo muerde en Luchana, Arlabán, Mendigorría.
15 Y otro ángel salió del templo, clamando en alta voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y siega; porque la hora de segar te es venida, porque la mies de la tierra está madura.
Su inesperada presencia en Bolivia les parecía un sueño. Pero muy luego, aquellos que se habían adelantado, volvieron sucesivamente, clamando: -¡Ya está en Corocoro!
25 Y como Jesús vió que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él. 26 Entonces el espíritu clamando y desgarrándole mucho, salió; y él quedó como muerto, de modo que muchos decían: Está muerto.
Mas sobre todos Acuña Ante sus ojos se muestra Con el báculo en la diestra Y en la siniesta el dogal, Clamando el buen caballero Por la honrosa sepultura Merecida á su bravura Y á su cetro episcopal.
¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste, habiéndome herido; salí tras ti clamando, y eras ido.
Noticias de él fueron los alaridos que comenzaron a oírse luego por las calles entre la gente marinera; madres clamando por sus hijos, esposas por sus maridos, hijos por sus padres, hermanas por sus hermanos.