Ejemplos ?
“Rabelais es un torrente que arrastra todo de inmundicias, pero también suele arrastrar oro, y lo que quiera que arrastre lo lleva con tal ímpetu de dicción, pintoresca, animada y riquísima, con tal ardor de fantasías grotescas y con tan abigarrada y chistosa mezcla de elegancias clásicas y de sordideces populares, que sorprende y maravilla hasta en aquellos trozos donde más repugna por su cinismo.” La obra de Rabelais ha tenido una influencia notable en todos los escritores franceses posteriores, ya para imitarlo o para contraponerse a él.
Sean las clásicas funciones explicadas por Bühler, expresiva, representativa y apelativa; o las descritas por Jakobson a partir del modelo tan conocido de la comunicación: emotiva, referencial, conativa, fática, poética y la propia metalingüística; o las más recientemente propuestas por Halliday, instrumental, reguladora, interactiva, personal, heurística, imaginativa e informativa para los niños e ideacional, interpersonal y textual para el adulto, la escuela, verdadero laboratorio lingüístico-semiótico, pone en práctica situacional la lectura semiótica.
El César de la pata de palo era un famoso picador de toros, hombre de mucha majeza, amigo de las juergas clásicas con cantadores y aristócratas: En otro tiempo se murmuró que me había sustituido en el corazón de la gentil bailarina: Yo nunca quise averiguarlo porque siempre tuve como un deber de andante caballería, respetar esos pequeños secretos de los corazones femeninos.
¡Tú, para quien pocas fueron las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón, soportas elogios, memorias, discursos, resistes certámenes, tarjetas, concursos, y, teniendo, a Orfeo, tienes a orfeón!
Las obras clásicas, “de las que todo el mundo habla y muy pocos han leído”, han de mostrarse al adolescente de manera contemplativa, como si fueran pinturas o esculturas, composiciones musicales o movimientos de danza, es decir, hacer que disfrute del placer sublime del arte sin llevarlo a complicaciones eruditas y sofisticadas.
No hay nada superior en Arquitectura a las iglesias góticas, porque en ellas la armonía no es convencional y geométrica, como en las obras clásicas, sino que es psicológica y nace en lo íntimo de nuestro ser por la sugestión que nos produce la convergencia de las líneas ascendentes hacia un punto del cielo, semejantes a ideas que se enlazan en un solo ideal, o a las voces de un coro que se unen en una sola oración.
Todo el mundo sabe que los monjes medievales se dedicaban a recamar los manuscritos que atesoraban las obras clásicas del paganismo con todo género de insubstanciales historias de santos de la Iglesia católica.
De aquí pasaba el poeta a pintar la tiranía de la familia, imagen y origen de la del Gobierno: cada hijo puesto en escena desde Menandro acá, en las comedias clásicas, es una viva alusión al pueblo.
El Maroto penetró escoltado por su guardia pretoriana en la sala de juego, decorada con una larga mesa de pino cubierta por amplio y no muy flamante tapete verde; algunos cuadros en que se veían representadas algunas de las suertes más clásicas del toreo, alguna mesa pequeña para servir en ella lo que pedía a la distinguida concurrencia, una lámpara con varios mecheros de gas y algunas sillas de las de más humilde abolengo.
Dentro de la clasificación por géneros de las obras de Shakespeare, The Tempest está considerada un romance, puesto que a pesar de tratarse de una historia de traición y venganza, además de tener raíces clásicas, y multitud de elementos mágicos, los enfrentamientos y problemas que se desarrollan en la obra se resuelven.
Tenía un deseo loco de aprender algo para destacarme. Yo estudié para maestra, también... Aprendí a bailar danzas clásicas y típicas... Aquí me tienes.
Hasta el siglo XVIII, momento en el que se inician las Luces de la Ilustración, la considerada educación superior permanecía sin duda en manos de los Humanistas, y se ocupó casi en exclusiva en comprender las antiguas obras clásicas y reflexionar (7) sobre ellas.