cista

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cista

(Del lat. cista < gr. kiste.)
1. s. f. HISTORIA Cesta destinada a usos religiosos.
2. ARTE, HISTORIA Cofre metálico en la cista aparece labrada una escena del viaje de los argonautas.
3. HISTORIA Sepulcro de piedra.

cista

 
f. Celdilla practicada gralte. en el suelo, donde se colocaban los despojos del difunto.
Vaso metálico con tapa, usado en Roma como recipiente para guardar objetos preciosos.
Ejemplos ?
El túmulo podía ser de piedra o tierra y tenía siempre una o varias cistas en piedra (cofre) en el interior, cada una con una sepultura.
Los testimonios más antiguos de presencia humana en Biescas son las cistas eneolíticas —monumentos megalíticos funerarios— de la explanada de Santa Engracia, que pueden ser incluso anteriores al III Milenio a.
Estas estructuras funerarias, agrupadas en diferentes áreas o unidades, dispersas por el territorio y vinculadas al poblado son: 1. Necrópolis de cistas agrupadas junto a las inmediaciones de la unidad de poblamiento.
Esta primera necrópolis, situada en la ladera sur del cerro, entre las cotas de 190 y 180 m.s.n.m., cuenta en la actualidad con un total de cuatro cistas, tres de ellas agrupadas, y una algo más separada.
2. Necrópolis de cistas agrupadas junto a las inmediaciones orientales de las ruinas del Cortijo Montero. En esta segunda unidad, distribuida en el sector nororiental de una pequeña loma existente en la ladera sur del cerro entre los 170 y 160 m.s.n.m., conocido como El Cortijo de las Ánimas, podemos hablar de nueve cistas a escasos metros de separación entre unas y otras, en un área de 2.000 m², aproximadamente.
En el interior del poblado se han investigado dos cistas, circunstancia normal en el hábitat de esta cronología, donde determinados individuos podían enterrarse en el interior del poblado, tratándose frecuentemente de tumbas infantiles.
Formando parte indisoluble del yacimiento, se han localizado varias necrópolis de cistas distribuidas en cotas inferiores al poblado, y que se caracterizan por ser tumbas de tamaño medio, con una anchura y longitud aproximada de un metro, de formas rectangulares o cuadradas, con accesos abiertos o limitados por pequeñas losas; en la actualidad todas ellas carecen de cubiertas y a algunas les falta algún lateral.
En 1972, el Departamento de Prehistoria del Colegio Universitario de Málaga inicia trabajos de campo, con el objetivo de localizar y verificar la existencia de necrópolis de cistas megalíticas a las afueras del distrito malagueño; pero no será hasta el año 1984 cuando, en el transcurso de una nueva campaña arqueológica concedida para la confirmación de nuevos focos sepulcrales, el entonces párroco del distrito, el padre Baldomero Alonso, en compañía de A.
Excavaciones de aficionados durante el siglo XIX rebelaron la existencia de un castro de la Edad de Hierro y de varias cistas de piedra conservando los esqueletos de varios hombres de formidables proporciones físicas.
El término municipal limita con: Búsquedas arqueológicas han confirmado la presencia en la zona de asentamientos neolíticos (yacimiento de la tejería de en Joca, cistas de la Torrassa, etc.), íberos (poblado de la colina del castillo de San Miguel) y romanos (fortaleza militar de Can Tacó-turó d'en Roina, Terrminus Augustalis y restos de villas en Can Masferrer, Can Palau y la Torrassa).
La primera ocupación de la peña a nivel superficial se corresponde tradicionalmente con la Edad del Bronce en un horizonte Pleno, según los materiales cerámicos en los que predominan las facturas alisadas, espatuladas o bruñidas, en tipologías de cuencos y vasijas carenados, ollas grandes y orzas. Asimismo, la presencia de cistas realizadas mediante lajas de calizas adscribe este primer momento a un período argárico.
Se caracteriza por la práctica de las inhumaciones individuales en los mismos espacios habitacionales (primero en cistas y más tarde en grandes vasos cerámicos, pithoi), así como por la alta calidad de su cerámica y el alto grado de desarrollo metalúrgico.