circe

circe

(Del gr. Kirke, maga mitológica.)
s. f. Mujer astuta y engañosa.

circe

 
f. fig.Mujer astuta y engañosa.

Circe (Kirkē)

 
mit. Maga famosa griega, hija del Sol y de la ninfa Persea.
Traducciones

circe

circe
Ejemplos ?
¡Dichoso él, que, después de realizar una gran hazaña, entre los Inmortales vive sin dolor y exento de vejez por todos los siglos! Con el incansable Helios, la ilustre Oceánide Perseis tuvo a Circe y al rey Eetes.
A Eneas le parió Citerea de bella corona, en placentero contacto con el héroe Anquises en las cumbres azotadas por el viento del escabroso Ida. Circe, hija del Hiperiónida Helios, en abrazo con el intrépido Odiseo, concibió a Agrio y al intachable y poderoso Latino; también parió a Telégono por mediación de la dorada Afrodita.
Si Formi no está sujeto por los encantos de Circe, si tú no le tienes amarrado, el mejor día se nos escapa, busca otro músico mejor, (sí mejor, porque yo no soy músico, yo soy a nativitate cirujano), y me deja en la calle.
Comprendiendo Aquiles que aquella pasión de doña Concha le distraía de sus reflexiones y le hacía pensar demasiado en las calidades del yo finito, decidió dejar la posada de las chuletas de cartón-piedra, y sin oír a los sentidos, que le pedían el pasto perpetuamente negado, salió con su baúl, sus libros y su filosofía armónica de la isla encantada en que aquella Circe, con su lunar junto a la boca, ofrecía cama, cocido y amor romántico por seis reales...
Y pensando en Ovidio fue cuando se le ocurrió advertir el gran peligro en que su virtud estaba cerca de doña Gertrudis Campoarana. Aquella Circe le quería seducir sobre seguro, esclavizándole por la gula.
Aquí, en el sombrío valle, evitarás el ardiente fuego de la Canícula, y con la lira del cantor de Teos ensalzarás a Penélope y la artificiosa Circe, enamoradas las dos del gran Ulises.
Odiseo se mezclaron sus vientos y sus mares; Circe se fundieron sus estruendos y sus rayos Polifemo en el tácito sollozo del silencio.
Encontró a Calipso y Circe; dio fe de los feacios, se compadeció de Nausicaa; supo de Homero y de Joyce; de Kirk Douglas y de la Mangano y hasta del criollo Vasconcelos.
Lo que creyó Varrón de las increíbles transfiguraciones de los hombres En confirmación de esto, refiere Varrón otras particularidades no menos increíbles de aquella famosísima maga, llamada Circe, que convirtió los compañeros de Ulises en bestias; y asimismo de los arcades, que, llevados por suerte, atravesaban a nado un estanque donde se transformaban en lobos y con otras fieras semejantes pasaban su vida por los desiertos de aquella región; pero si acontecía que no comiesen carne humana, otra vez al cabo de nueve años, volviendo a pasar a nado el mismo estanque, recobraban su primera forma de hombres.
Algunos, dichosos al huir de una patria infame; Otros, del horror de sus orígenes, y unos contados, Astrólogos sumergidos en los ojos de una mujer, La Circe tiránica de los peligrosos perfumes.
El genio del gran novelista del siglo diecinueve, como el de Homero, podría de hecho desafiar al tiempo; pero la ambientación de sus relatos patéticos, la miseria de los pobres, la maldad del poder, la crueldad sin piedad del sistema de la sociedad, se han ido tan absolutamente como Circe y las sirenas, Caribdis y los Cíclopes.
Según Petronio, Chrysis cree que Polyenos, que no pudo gozar a Circe, había sucumbido a los hechizos de las magas, llamadas Manicoe; y una vieja quiso curarlo con otros sortilegios.