cinismo


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cinismo

(Del lat. cynismus < gr. kynismos.)
1. s. m. Modo de ser o comportarse el cínico su cinismo jamás había sido tan mordaz.
2. FILOSOFÍA Doctrina y escuela del griego Antístenes, en la que postulaba una vida en consonancia con la naturaleza y un rechazo a las convenciones sociales.

cinismo

 
m. filos. Doctrina de los cínicos.
Desvergüenza en defender o practicar acciones o doctrinas vituperables.
Impudencia, obscenidad descarada.

cinismo

(θi'nizmo)
sustantivo masculino
1. vergüenza desvergüenza en hacer algo que merecen desaprobación cinismo en el mentir
2. filosofía doctrina que postula el rechazo a la moral admitida El cinismo es una doctrina filosófica fundada por Antístenes.
Traducciones

cinismo

cinismo

cinismo

Zynismus

cinismo

cynisme

cinismo

cynisme

cinismo

cinismo

cinismo

السخرية

cinismo

цинизъм

cinismo

kynisme

cinismo

皮肉

cinismo

냉소

cinismo

cynism

cinismo

SMcynicism
¡qué cinismo!how cynical!, what a nerve!
Ejemplos ?
Si no hacemos esto solamente podremos heredar a nuestros muchachos, a nuestras muchachas y a nuestros niños una casa llena de desamparo, de temor, de indolencia, de cinismo, de brutalidad y engaño, donde reinan los señores de la muerte, de la ambición, del poder desmedido y de la complacencia y la complicidad con el crimen.
la justicia ha sido arrojada de su templo por infames mercaderes y sobre la tumba de la Constitución se alza con cinismo una teocracia inaudita Venustiano Carranza impulsor de la Constitución Mexicana de 1917.
Ahora cuando en ese espacio de cinismo aparecen desde cualquier partido, nosotros no tenemos ese monopolio, hay gente realmente valiosa y extraordinaria, yo he visto en el parlamento una mina con una generosidad como Patricia Walsh, he visto acá en el PI, tipos con una entrega como Nicéforo Castellano que se banco todas.
Por ello, de no saber planificar estrategias pedagógicas para lograr una conducción neohumanística de los educandos, más tarde, aunque sea sabio, se reflejará en la falta de dominio ante las situaciones comunes de la vida: timidez o desfachatez; engreimiento o autodesprecio; pedantería o envidia; aislamiento o desenfreno vicioso; latrocinio, impostura o cinismo.
Que hay que preocuparse de uno mismo, no de los demás. Que el cinismo y el egoísmo son virtudes. Que la bondad y la solidaridad son defectos a corregir.
Yo estoy hablando de un niño indígena, en lugar de hablarles del ponte trucha, del agandalla pa que no te agandallen, del uca, uca el que se lo encuentra se lo emboruca, del presta pa´la orquesta, del cumple la ley carnal, pero la de ley de herodes y como quiera te chingas y te jodes, del rencor estéril, del cinismo hecho carrera con doctorado incluido, del changarro, del vocho, de la tele, del pueblo-unido-invariablemente-será-vencido, del si-zapata-viviera-con-nosotros-se-aburriera.
Extendida el acta revolucionaria, firmó con el mayor cinismo— Xoí)e de Aguirre el Traidor.— Un historiador añade que dijo Aguirre que firmaba con este mote de infamia, porque, después de asesinado el gobernador Urzua, habían de pasar siempre por traidores, que el cuervo no podía ya ser más negro que sus alas, y que en vez de justificaciones y penosos descubrimientos, lo que debían hacer era apoderarse del Perú, el mejor Dorado del mundo, que el cielo lo hizo Dios para quien lo merezca, y la tierra para quien la gane.
Le habló al pueblo del Líbano, “muchos de ustedes –dijo- han visto como sus hogares y sus comunidades quedaron atrapadas en el fuego cruzado” ¡Vaya qué cinismo!
Mas no es el arduo dolor donde acurruco los olvidos quien se asoma; ni es el miedo a cometer el mismo llanto, sino la ancha cuesta por donde tiene que trepar la angustia de no irse hacia el cinismo… Es aquello que callado me incinera y me mancha al verterse en el camino con un lloro que no importa a los que ríen de ese luto prohibido en tanto duelo hecho de amnesias que ahora entierro.
Estos años postreros habían segado las últimas filas de los hombres que actuaron en los tiempos anteriores a la Restauración y eran para nosotros como supervivientes de una época que nos parecía más heroica, más enérgica, de mayor frenesí espiritual, sobre la cual había venido luego un diluvio de corrupción, cinismo y desesperanza.
Ganado por los exponentes de la nueva filosofía, el joven revolucionario rechazaba los dogmas escolásticos, simpatizaba con las teorías de Locke y Condillac (sensualismo) y consideraba al problema religioso en los mismos términos –deísmo- que había propuesto Voltaire, aunque sin el cinismo del autor francés.
Creen que el éxito, por superficial que sea, lleva en sí su propia justificación; son los que con un dejo de cinismo nos dicen: en política lo que no es posible es falso.