cilicio

(redireccionado de cilicios)

cilicio

(Del lat. cilicium, vestidura áspera.)
s. m. RELIGIÓN Faja de cerdas o cadenillas de hierro con puntas, o vestidura áspera, que se usaba para la penitencia.

cilicio

 
m. Vestidura áspera usada antiguamente para la penitencia.

cilicio

(θi'liθjo)
sustantivo masculino
1. religión faja con puntas que se ciñe al cuerpo un cilicio para penitencia
2. religión vestidura áspera para la penitencia cilicio para expiación
Traducciones

cilicio

cilici

cilicio

Bußgürtel

cilicio

cilice

cilicio

cilice

cilicio

cilicio

cilicio

cilicium

cilicio

cilice

cilicio

cilice

cilicio

cilice

cilicio

Cilício

cilicio

SM (= vestidura áspera) → hair shirt; (= con pinchos) spiked belt or chain etc worn by penitents
Ejemplos ?
Se prohíbe, también en el siglo XVIII, la procesión de las disciplinas que se realizaba desde 1574 el " Jueves de la Zena " (Jueves Santo) en la cual los miembros de la cofradía de la Santa Veracruz iban descalzos, llevaban una túnica blanca abierta por detrás y con capillo que les cubriese la cara e iban golpeándose la espalda con correas, cordeles con nudos y cilicios.
Las ofrendas consisten en un camello y vasos. 8 Cilicios o asirios: que proceden del sur de Asia Menor, esta delegación ofrece dos carneros, pieles, un traje, copas y vasos.
Durante este tiempo, los parientes ayunaban iban con la cabeza descubierta y descalzos y dormían sobre la ceniza revestidos de cilicios.
Los mercenarios tracios, junto con los misios y cilicios, eran muy eficientes luchando en los terrenos ásperos y zonas montañosas.
El gran acto religioso, clásico, de los montevideanos de todos los tiempos, el que vuelca la población entera en un solo grupo que recorre las calles alfombras de palmas e hinojos, es la procesión de Corpus, ceremonia luminosa y ajean disciplinas y cilicios.
Y de aquí, por último, que, olvidando y echando a rodar todas mis penitencias, mis cilicios, ayunos y disciplinas me entregase yo de nuevo al demonio, cuya esclava y servidora había sido durante mucho tiempo.
A mi padre matóle el divino Aquileo cuando tomó la populosa ciudad de los cilicios, Tebas, la de altas puertas: dio muerte a Etión, y sin despojarle, por el religioso temor que le entró en el ánimo, quemó el cadáver con las labradas armas y le erigió un túmulo, a cuyo alrededor plantaron álamos las ninfas Oréades, hijas de Zeus, que lleva la égida.
Y como a Pablo e Hilarión y Antonio, a pesar de cilicios y oraciones, les presento, con su hechizo, el demonio sus mil visiones de fornicaciones.
Y se contaron hasta quinientos cilicios de hierro, y mayor número de anillas, que llevaban en los brazos, en la cintura, en las piernas; en tal cantidad, que se formó un gran montón; y todo lo hizo dejar allí San Francisco.
Y Sienisis, el más valiente de los hombres, capitán de los cilicios, después de haber causado él solo mil bajas a los ene­migos, ha muerto gloriosamente.
Tan luego como, después de atravesar la gran ciudad, llegó a las puertas Esceas —por allí había de salir al campo—, corrió a su encuentro su rica esposa Andrómaca, hija del magnánimo Eetión, que vivía al pie del Placo en Tebas de Hipoplacia y era rey de los cilicios.
Mortificaron con las disciplinas y los cilicios la carne mortal y opusieron, orando, las divinas ansias celestes al furor sexual.