ciervo


También se encuentra en: Sinónimos.

ciervo, a

(Del lat. cervus.)
1. s. ZOOLOGÍA Mamífero rumiante de gran tamaño, de pelaje pardo, rojizo en verano, y nuca blanca, con una mancha pálida en los cuartos traseros, que vive en bosques abiertos y cuyo macho presenta dos cuernos ramificados que mudan todos los años. venado
2. ciervo volante ZOOLOGÍA Insecto coleóptero de gran tamaño, que vive en robledales y bosques del centro y sur de la península Ibérica, y cuyo macho posee unas mandíbulas enormes y ramificadas.
NOTA: Nombre científico: (Lucanus cervus.)

ciervo -va

 
m. f. zool. Mamífero artiodác tilo de la familia cérvidos (Cervus elaphus), de complexión robusta y formas esbeltas, hocico agudo, patas alargadas y delgadas y cola corta. El macho está armado de astas estriadas y ramificadas; la hembra es algo menor y no tiene astas.
ciervo volante Insecto coleóptero (Lucanus cervus); el macho tiene las mandíbulas enormes, largas y ramificadas.

ciervo, -va

('θjeɾβo, -βa)
sustantivo masculino-femenino
zoología mamífero rumiante de cuernos ramados cazar ciervos
Sinónimos

ciervo

sustantivo masculino
Traducciones

ciervo

cérvol

ciervo

Hirsch, Reh

ciervo

cervo

ciervo

cerf, biche

ciervo

hert

ciervo

jelen

ciervo

hjort

ciervo

hirvieläin

ciervo

jelen

ciervo

シカ

ciervo

사슴

ciervo

hjort

ciervo

jeleń

ciervo

veado

ciervo

hjort

ciervo

กวาง

ciervo

geyik

ciervo

con hươu

ciervo

鹿

ciervo

鹿

ciervo

SM (Zool) (gen) → deer; (macho) → stag, buck (Culin) → venison
ciervo comúnred deer
ciervo volantestag beetle
Ejemplos ?
¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste con gemido? Como el ciervo huiste, habiéndome herido; salí tras ti clamando, y eras ido.
De todos modos, cuento con la imaginación de mis lectores para hacerme comprender en este que pudiéramos llamar boceto de un cuadro que pintaré algún día. I —Herido va el ciervo..., herido va...
¡Apártalos, Amado, que voy de vuelo! El Esposo Vuélvete, paloma, que el ciervo vulnerado por el otero asoma al aire de tu vuelo, y fresco toma.
Primero perderé yo el señorío de mis padres, y primero perderé el ánima en manos de Satanás, que permitir que se me escape ese ciervo, el único que ha herido mi venablo, la primicia de mis excursiones de cazador...
Si ves el ciervo herido Que baja por el monte, acelerado Buscando dolorido Alivio del mal en un arroyo helado, Y sediento al cristal se precipita, No en el alivio en el dolor me imita, Si la liebre encogida Huye medrosa de los galgos fieros, Y por salvar la vida No deja estampa de los pies ligeros, Tal mi esperanza en dudas y recelos Se ve acosa de villanos celos.
Cuando el más ágil de los lebreles llegó a las carrascas, jadeante y cubiertas las fauces de espuma, ya el ciervo, rápido como una saeta, las había salvado de un solo brinco, perdiéndose entre los matorrales de una trocha que conducía a la fuente.
El hijo de Peleo, no amainando en su ira, denostó nuevamente al Atrida con injuriosas voces: — ¡Borracho, que tienes cara de perro y corazón de ciervo!
Pronto dieron con Odiseo, caro a Zeus, a quien los teucros acometían por todos lados como los rojizos chacales circundan en el monte a un cornígero ciervo herido por la flecha que un hombre le tirara con el arco —salvóse el ciervo, merced a sus pies, y huyó en tanto que la sangre estuvo caliente y las rodillas ágiles; postrólo luego la veloz saeta, y cuando carnívoros chacales lo despedazaban en la espesura de un monte, trajo el azar un voraz león que, dispersando a los chacales, devoró a aquél—; así entonces muchos y robustos teucros arremetían al aguerrido y sagaz Odiseo, y el héroe, blandiendo la pica, apartaba de sí la cruel muerte.
¿A quién amáis mujeres? A un ciervo que no emplea energías ningunas para redimirse y redimiros y sí para vilipendiaros. Amáis a un ente que sólo posee el torpe valor de insultaros y no pocas veces la ferocidad de azotaros.
Las espantables bestias prehistóricas, erizadas de dientes, púas y sierras; el oso de las cavernas, grande como un toro; el ciervo, enorme como un castillo y de sanguinaria ferocidad; toda la fauna horripilante, de formas fantásticas, aborto de una pesadilla de la Naturaleza, retrocedió en la noche, guiñando los ojos con aullidos de asombro, ante el rojo sol de la hoguera encendida en la lóbrega planicie, al amparo de cuya luz pudieron dormir tranquilos los humanos.
Y verdad es (aunque creáis dudosa) que mi imagen sentí de mí arrancada, y en ciervo toda ella transformada; tal que de selva en selva solo huía, y aún huyo, de mis perros la jauría.
Salió la zorra a cumplir el cometido, y encontró al ciervo saltando feliz en la selva. Se le acercó saludándole amablemente y le dijo: - Vengo a darte una excelente noticia.