cicatriz


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cicatriz

(Del lat. cicatrix.)
1. s. f. MEDICINA Señal que queda en la piel u otros tejidos orgánicos después de curarse una herida o lesión una profunda cicatriz le cruzaba el pecho. costurón, sutura
2. Huella, vestigio o marca material que deja una catástrofe o una guerra después de tantos años, aún se pueden observar las cicatrices del ciclón. huella, marca, señal, vestigio
3. Impresión que queda en el ánimo producida por algún sentimiento o suceso pasado fueron muchas las cicatrices dejadas por su estancia en el internado. huella
NOTA: En plural: cicatrices

cicatriz

 
f. Señal que de una herida o llaga queda en los tejidos orgánicos.
fig.Impresión que deja en el ánimo algún sentimiento.

cicatriz

(θika'triθ)
sustantivo femenino
1. medicina señal que queda de una herida una cicatriz en la cara
2. impresión que deja en el ánimo una experiencia dolorosa tener una cicatriz en el corazón
Sinónimos

cicatriz

sustantivo femenino
costurón, chirlo, señal.
A la muy visible y extensa, se le llama costurón; la que deja una herida en la cara, chirlo.
Traducciones

cicatriz

scar

cicatriz

Narbe

cicatriz

ουλή

cicatriz

шрам

cicatriz

jizva

cicatriz

ar

cicatriz

arpi

cicatriz

ožiljak

cicatriz

傷痕

cicatriz

흉터

cicatriz

litteken

cicatriz

arr

cicatriz

blizna

cicatriz

cicatriz

cicatriz

ärr

cicatriz

แผลเป็น

cicatriz

yara

cicatriz

vết sẹo

cicatriz

伤疤, 疤痕

cicatriz

БЕЛЕГ

cicatriz

疤痕

cicatriz

צלקת

cicatriz

SF
1. [de herida] → scar
2. (= mal recuerdo) → scar

cicatriz

f. scar, mark on the skin. See: cicatrizar

cicatriz

f (pl -trices) scar; dejar — to leave a scar
Ejemplos ?
La encontré todavía más pálida y más delgada que en nuestra última entrevista; sus ojos brillaban más y su cicatriz era más visible.
En el momento en que fijó sus ojos en mí me di cuenta de que comprendía que llevaba malas noticias. La cicatriz apareció al instante.
El color de su tez era obscuro y tostado por el sol; su nariz estaba cruzada por una profunda cicatriz que parecía hecha por un cuchillo de abordaje, herida que terminaba en el labio superior, mostrando parte de la dentadura, lo que le hacía asemejarse a un perro de presa.
Lo afila todo como se ha afilado su rostro y su figura en estos últimos años. Es cortante. -¡Y qué cicatriz tan extraña tiene en los labios! --dije.
Luego hubo una plancha que ardía por mi persona; pero no le hice caso y se volvió negra. Tuve también relaciones con una primera bailarina; ella me produjo la herida, cuya cicatriz conservo; ¡era terriblemente celosa!
ntre conversaciones y pendencias por este orden, pasaron quince o veinte días, y adelantó mucho la curación del Capitán. En la frente sólo le quedaba ya una breve cicatriz y el hueso de la pierna se iba consolidando.
—Y tú también la conoces desde hace medio siglo— me con- testó.— Hay recuerdos que se parecen á la cicatriz de la pri- mera vacuna de la infancia, en que difícilmente se borran.
Pero como hemos visto, las consecuencias de ello, inevitablemente remordería nuestra conciencia y crearían una cicatriz profunda de nuestro espíritu como pueblo.
Tú, madrecita COATLICUE, tierra fecunda que me protegió en su seno, verás cómo se irá despedazando en el cielo y horas habrá en las que la oscuridad la esconda totalmente. Y como TOCHANCALQUI, el cazador de conejos, la destazó, una cicatriz en forma de conejo, se verá en su rostro.
El rostro acezado, vuelto hacia el cielo, parecía burlarse; bajo el labio superior enarcado asomaban unos dientes pequeños y prietos; las pupilas opacas de los ojos entreabiertos apenas se diferenciaban de los glóbulos oscurecidos; el cabello enmarañado, salpicado de pompas de espuma, se espareía por el suelo, descubriendo la frente lisa con la línea lilácea de la cicatriz; la nariz, fina, trazaba en relieve una neta raya blancuzca entre las mejillas hundidas.
El tiempo fue cicatrizando la herida. Ya ésta no sangraba; pero subsistía la cicatriz, ancha, honda, imborrable. Cuando contra ella se crispaba el recuerdo, un dolor agudo sacudía el alma de Pedro, tal que si la herida hubiera vuelto a abrirse, a estremecerse, roja, chorreante de sangre.
Los ojos pardos resultaban muy tristes y abismados entre el paréntesis de la hirsuta ceja y de la ojera negra, tan negra que se dijera de corcho quemado, tan honda que semejaba cicatriz.