Ejemplos ?
Ahora, Agatón, ten la bondad de devolverme unas cuantas cintas de tu guirnalda para que ciña con ellas la maravillosa cabeza de este hombre.
Veo entrar bajo su escolta y guía cierta dentro de Italia a la imperial persona, de la cual le abrirá gentil la puerta para que ciña en ella su corona.
Sí, será eterna mientras troncos haya en la honda selva y flores en el llano; mientras al mar el Amazonas vaya desde el remoto origen peruviano mientras do quier de América la playa ciña cual isla inmensa, el océano; mientras su frente el Chimborazo eleve coronada de fuegos y de nieve.
En materias religiosas, que no trate nunca de apurar lo que el Ser Supremo ha querido reservarse, y en las políticas que se ciña á obedecer la autoridad legítima, sea la que fuere, y que, si no vive contento con las leyes de su país, que fije su residencia en otro más análogo á sus ideas.....
Las justicias ordinarias sobre este particular no han podido ni pueden deliberar cosa alguna por la indigencia referidas y la competencia que suscitan los párrocos cuando se trata de poner algún remedio a tan perniciosos males, es preciso se ciña y determina para obviar toda competencia y vivir en la armonía que corresponde.
El principio debe ser que las entidades y empresas públicas son las responsables, las garantes fundamentales, de que su gestión es honesta y eficaz y que se ciña a las leyes, programas, presupuestos, concursos, contabilidad del Congreso de la Unión, a las leyes y normas administrativas reglamentarias.
¿Quién dirá el grito y el aplauso inmenso que tu acción vocifera, si el precio de tus méritos pregona la envidia, con adorno a la extranjera, que dice: «En el extenso mundo, ¿cuál rey que ciña la corona entre hijos de Belona podrá mandar a sus vasallos fieros (como el dueño feliz de las Españas) hacer tales hazañas?
Allí cuesta la honra, y hay quien hace creer a un malaventurado se ciña su patrimonio al dedo, y no sintiendo los artejos el peso, está aullando en su casa.
¡Dadme el lauro de Olimpia y de Nemea, Y la frente del mártir del trabajo Ciña la palma de Elis triunfadora, Como al atleta coronar solía!
18 Y vistióse de maldición como de su vestido, Y entró como agua en sus entrañas, Y como aceite en sus huesos. 19 Séale como vestido con que se cubra, Y en lugar de cinto con que se ciña siempre.
Que la tierra, fértil en granos y rica en rebaños, ciña con corona de espigas las sienes de Ceres, y fecundicen sus gérmenes vitales las ondas cristalinas y las auras de Jove.
El Consejo General podrá realizar ajustes a los plazos establecidos en este artículo a fin de garantizar los plazos de registro y que la duración de las campañas electorales se ciña a lo establecido en el artículo 251 de esta Ley.