churumbela

churumbela

s. f. MÚSICA Antiguo instrumento musical de viento, parecido a la chirimía pero más pequeño.

churumbela

 
f. mús. Instrumento de viento parecido a la chirimía, pero más pequeño.
Traducciones

churumbela

SF
1. (Mús) → flageolet
2. (CAm) → maté cup
3. (Andes) (= pipa) → short-stemmed pipe
4. (Andes) (= preocupación) → worry, care
Ejemplos ?
o esperaba, por cierto, Paco el Churumbela la acogida que iba a tener, y riente y satisfecho, como hombre a quien la dicha sonríe perpetuidad, penetró gallardamente en su cubril, arrojó también gallardamente el sombrero sobre la cama, que incitaba al reposo con su tersa superficie, su colcha limpísima y sus nítidas almohadas, y tras dejar escapar un suspiro de satisfacción al encontrarse en aquel su nido, que hablaba muy alto de las dotes de mujer pulcra y hacendosa que adornaban a Rosario, sentóse en la vieja mecedora donde solía dormir sus siestas en las tardes calurosas del estío.
¡Como que yo ya estoy arrepentío de habérselo quitao a Rosarito, que me costó quitárselo más fatigas que cuesta domar un tigre hircano! -Déme usté el retrato, démelo usté ya, agüelito -repitió el Churumbela.
Y de tal modo hubo de decir aquello Paco, que comprendiendo el señor Toño que no había más remedio que entregarse o ser pasado a cuchillo, metióse la mano en la faja y sacó el retrato que poco antes hubo de arrancar de manos de Rosario la Caperusa. Y todavía no lo había sacado, cuando la mano del Churumbela cayó sobre él a modo de garra de acero, y...
-¿Has venío ya, delirio? -preguntóle el Churumbela, entreabriendo los ojos al sentir los pasos de la mujer querida. -¿Y se puée saber qué es lo que viene usté a buscar en esta casa?
-Aquí me tiée usté, señor Toño -exclamó al ver penetrar a éste en la taberna Paco el Churumbela, que entreteníase en despabilar lentamente algunos chatos colocados sobre la mesa, en correctísima formación.
Así fue que en cuanto los vieron y oyeron que las llamaban como de costumbre y que tocaban la churumbela, se alzaron todas alegres, y las ovejas se pusieron a pacer, y las cabras a brincar y a balar, celebrando que su cabrero se había salvado.
¿Eso cree usté? Y el menos lince hubiese podido notar que le temblaba la voz al hacer aquella pregunta a Paco el Churumbela. -Hombre, te diré -repúsole el viejo con aspecto un tantico turbado-.
Y algunos minutos después salían de la taberna del Chinche cogidos del brazo el señor Toño el Clavijero y Paco el Churumbela, con dirección a casa de la famosa y más que famosa Rosario la Caperusa, una de las hembras de más tronío de las que dieron y dan fama universal a los barrios populares de mi Málaga la Bella.
-¡Déme usté ese retrato! -rugió el Churumbela, avanzando hacia el viejo en amenazadora actitud. -¡Pos no lo tomas tú mu a pecho, chavó!