chula

chula

s. f. BOTÁNICA Fruto del candelabro, planta cactácea.

chula

 
f. Fruto de la cactácea llamada candelabro.
Traducciones

chula

bulla

chula

SF
1. (= madrileña) → woman from the back streets (of Madrid), low-class woman, coarse woman
2. (= charra) → loud wench, flashy female, brassy girl
3. (LAm) (= novia) → girlfriend
Ejemplos ?
Manín, detrás de la Chula, rodeado de las mujeres, tenía un pie sobre el bolsillo que el Artillero había arrojado al suelo, y revolvía dentro de su cerebro estrecho grandes pensamientos.
Lo que sintió don Casto es un misterio, pero es lo averiguado que tardó algunos minutos en reponerse, y no sin trabajo pudo decir al numeroso público: -¡Carne, carne y dura! Y todos creyeron bajo la palabra de abuelo, como le llamó inoportunamente una chula en embrión.
Rubia, un tanto desenvuelta, desabrida de cara, con buena voz, corista del Variedades, sin preocupaciones de ninguna clase y con ochenta y tres pesos de sueldo mensual por presentarse tres veces cada noche en las tablas a hacer de aldeana, de chula, de valenciana o de aragonesa, a cantar hoy una jota y mañana un tango, a pescar hoy aplauso y otro día un silbido y hasta alguna papa cruda, si venía al caso.
Salió con ella a la quintana, le puso la cabezada, montó, a pelo, de un brinco y, sin despedirse, apretó los ijares de la bestia para emprender la marcha... Pero la Chula no se movía.
Se paraba la Chula en la Grandota; se sentaba la Chinta sobre un montón de grava y, con toda calma, fumaba un cigarrillo que en vez de papel tenía media hoja seca de maíz.
Y vio a la «pícara», con su cara graciosa de chula afinada, su mantillita echada atrás, su atavío entre populachero y aseñoritado; y oyó que repetía: -Que sí, que es verdad.
Cerraba los ojos, arrugándolos, temblorosos, y las moscas acudían entonces a los lacrimales, como a sonsacarle las lágrimas de sus saudades de bruto melancólico, resignado. La Chula empezó a adelgazar.
No había novedad. La Chula había tirado mucho en este mundo. No extrañó las varas ni el ruido de las ruedas al saltar sobre la piedra, ni los frecuentes encuentros con carromatos, carretas tan cargadas de hierba, que desaparecían bajo el monte móvil de verdura, piaras bulliciosas, coches y velocípedos.
A la mitad de la pendiente tropezó el vehículo con una carreta que bajaba, y la yegua se paró de repente Quel giorno piú non legevammo avante. Aquel día la Chula no dio un paso más camino de la villa.
Si aquel hombre era un tramposo con los Chintas, gritaban, merecía volver al presidio, donde ya había estado. La Chula iba de mal en peor; bajaba como en la Bolsa el papel cuando hay pánico.
Se puso a curar y a cuidar a la Chula con todo el ahínco y entusiasmo de su energía de aldeano joven y testarudo; quería que sanara.
Manín fue el último, pero acudió también, y acabó por ser el más solícito, el que más se esmeraba en aliviar los males de la trampa. La Chula, iba siendo cosa familiar, como la carretera.