cholo


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cholo, a

1. adj./ s. Amér. Se aplica al mestizo de blanco e india la capital está esencialmente poblada por cholos.
2. Amér. Se aplica al indio que ha adoptado las costumbres de la cultura occidental.

cholo, -la

 
adj.-s. (Amér.) Díc. del mestizo de sangre europea e india.
(Chile) Díc. del indio puro del sur del país.
adj. (Amér.) Tratamiento de cariño.
Sinónimos

cholo

, chola
adjetivo y sustantivo
(América) mestizo.
Traducciones

cholo

Cholo

cholo

Cholo

cholo

Cholo

cholo

Cholo

cholo

/a
A. ADJ
1. (LAm) → half-breed, mestizo
2. (Chile) (= miedoso) → cowardly
B. SM/F
1. (Andes, Cono Sur) (= mestizo) → dark-skinned person
2. (CAm) (= indio) → half-civilized Indian
3. (Cono Sur) (= indio) → Indian
4. (LAm) (= peruano) → Peruvian
5. (Cono Sur) (= cobarde) → coward
6. (Andes) (apelativo) → darling, honey (EEUU)
Ejemplos ?
En el mundo del deporte, está el boxeador Óscar de la Hoya. Mestizaje en América Mestizaje en México Cholo Castizo Blanco Indígena Criollo
El cholo, también llamado mestizo, es la mezcla entre un mestizo y una mestiza, un mestizo y una indígena, un mestizo y una blanca o un blanco y una indígena.
El himno fue interpretado en versión de arpa llanera con la voz de Orlando «El Cholo» Valderrama y la Orquesta Sinfónica Nacional en Tame, a capela cantado por Shakira en la ciudad de Leticia, y en idiomas wayúu, chocó y criollo sanandresano, entre otros.
Basado en referencias históricas y comparándolo con el uso moderno, se concluye que el uso del término «cholo» estuvo restringido a rótulos raciales.
Junto al indio aparece el cholo, víctima del blanco y verdugo del indio Huasipungo es una novela del escritor ecuatoriano Jorge Icaza Coronel.
Cuando salgo por el centro, y mentalmente sonrío ante la idea de que la tarjeta de recomendación que llevo sea eficaz, cuando mi almita se recrea y mi estómago se refocila con tales posibilidades, llega un amigo y me dice así sin miramientos: –Cholo, ¿sabes lo que ha pasado?
En el siglo XVII, siempre que las bachilleras comadres de Lima hablaban de algún indio acusado de crímenes, añadían: «Este cholo ha de ser uno de los malditos».
En cambio, tenía gran aceptación el indio robusto, el cholo fornido, porque había que arañar la roca y porque éste rendía más en el trabajo y costaba menos a la Compañía, ya que se conformaba con una ración alimenticia pobre, de escasa panela y guineo, y con un hospedaje de la calidad de un cubil.
Jamás dejaba de acudir al pregón y pagar un real por una olla de barro; pero al día siguiente volvía a presentarse en la puerta, utensilio en mano, gritando: «Oiga usted, so cholo ladronazo, con sus ollas que se chirrean toditas...
Ahora, la sandía, lejos de alimentar debilita; pero vaya alguien a preguntárselo a un roto y primero conseguirá que diga que es cholo, que afirme que la sandía no le alimenta.
No hay gusto que se iguale con llamarle vieja a una vieja, negro a un negro, tonto a un tonto, pícaro a un pícaro: si hay satisfacción comparable con esta, es la de llamarle vieja a una presumida que las da de joven; cholo, roto o lépero a un Capoche por cuyas venas corre sangre de Benavides de León o de Zúñigas de Villamanrique.
Ni Vidal, ni Guavique, ni Agustín el largo, ni el famoso Cholo- fuerte, jefes de los guerrilleros, que tanto hostilizaron á las tropas realistas, igualaron en coraje, actividad y astucia al co- ronel fray Bruno Terreros.