Ejemplos ?
A mi primo lo atropelló un taxista el otro día y le fracturó la pierna. El señor chofer dijo que mi pariente había cruzado con descuido la avenida.
La niña solamente tenía a Doña Nacha, una treintona que la cuidaba de noche y de día como a una verdadera nietecita y cuyo marido era el chofer de su madre.
Todos la veían con asombro. Lo abordó. Ordenó al chofer el lugar a donde debía conducirla. Él obedeció pasmado. Algunos corrieron para verla más de cerca.
- Seis veces ha quedado embarazada, y lo pior es que no de su marido, sino del jardinero, del plomero, del mayordomo, del chofer, de un albañil, y hasta de un desconocido que creo que ni ella conoce.
- El la miró estupefacto, como nunca, sin saber qué decir, mientras la magnate lo señalaba ante unos hombres trajeados de negro que se hallaban presentes y daba la vuelta de inmediato, como en pasarela de modas, y regresaba a su auto del año. Una vez en él, ordenó a su chofer, con la nariz despectivamente levantada, que la llevara al hipódromo.
Su nobleza llega a tanto que cuando le quitaron el trabajo en la oficina donde laboraba, con tal de que nada faltara en su hogar, consiguió empleo de chofer.
AL OESTE.- Tomando como referencia la vía a Jumón ,se llega hasta la Laguna natural de Totoral, de aquí la línea, imaginaría hacia el Nor-Oeste hasta la intersección de la carretera a Puerto Jelí, incluyendo dentro del límite como puntos referenciales el área del campo de aterrizaje la laguna de oxidación ubicada por dicho lugar y los proyectos de lotización "Andrés Moran" y "Ciudadela del' Chofer" y siguiendo la línea imaginaria hasta la intersección con el límite Sur (carretera Panamericana-curva Bellavista).
¡Que distracción! ¡Aquí nos bajamos! ¡Bajan, chofer! ¡Bajan! -interrumpen la plática y armando una revolución de gritos, ambas se levantan de sus asientos y con sus tremebundas humanidades tratan de hacerle al equilibrista y le indican al conductor que se detenga.
El chofer me dejó con las valijas en un pequeño atracadero donde empezaba el canal, «la avenida de agua», y tocó la campana, colgada de un plátano; pero ya se había desprendido de la casa la luz pálida que traía el bote.
Joaquín sacó su cartera, tomó un billete grande y pagó. El chofer le devolvió su cambio. Bajó del coche, pe-ro al cerrar la portezuela, al reacomodar su carte-ra, ésta se salió del pantalón y cayó sin que Joa-quín se diera cuenta.
No obstante, algo me protegía esa mañana. El chofer conducía veloz el transporte. En el fondo iba implorando que no se me hiciera más tarde.
¡No puedo...!) Y cerró con fuerza los párpados, como si hubiera deseado no abrirlos más. —¿Le sucede algo? —preguntó curioso el chofer que desde el ascenso de aquella famosa beldad iba boquiabierto y... —No...