chistoso

(redireccionado de chistosos)
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chistoso, a

1. adj. Que suele contar chistes y lo hace con gracia chistosa como es, no pudo evitar hacer broma de aquello.
2. Se aplica al suceso o a la situación que tiene gracia.

chistoso, -sa

 
adj. Que usa de chistes.
Díc. de cualquier lance que tiene chiste.

chistoso, -sa

(ʧis'toso, -sa)
abreviación
1. persona apagado que tiene gracia y hace reír con sus dichos y comentarios un actor chistoso
2. situación que tiene gracia o provoca risa Se dio un golpe muy chistoso.
3. irónico situación que no tiene gracia y es absurda Me parece chistoso hacer dos horas de cola para un espectáculo tan malo.

chistoso, -sa


sustantivo masculino-femenino
persona aficionada a hacer o decir bromas Le jugaron una broma pesada al chistoso del curso.
Sinónimos

chistoso

, chistosa
adjetivo
1 ocurrente, decidor, gracioso, donoso, chusco, agudo, ingenioso, chancero, donairoso.
Ocurrente y decidor se aplican solo a personas. Gracioso, donoso y chusco, a personas, dichos o hechos. Agudo e ingenioso se dice de personas o de dichos; pero no de sucesos reales.
Traducciones

chistoso

wit, funny, witty

chistoso

scherzhaft, ulkig

chistoso

grappig

chistoso

engraçado

chistoso

zabawny

chistoso

Legrační

chistoso

Sjov

chistoso

Hassu

chistoso

מצחיק

chistoso

おかしい

chistoso

/a
A. ADJfunny, amusing
B. SM/Fwit, funny person
Ejemplos ?
Cuanto más severa es la censura, más chistosos son con frecuencia los medios de que el escritor se sirve para poner a sus lectores sobre la pista de la significación verdadera de su artículo.
Viene junto con su china que jinetea una gallina. Qué chinitos tan chistosos sus ocho hijitos llorosos. Quieren que en la luna llena monten la chata ballena.
Luego surgen diversos recuerdos chistosos, como el de una receta para cazar leones, publicada en la revista humorística Fliegende Blätter: «Se toma un desierto, se cierne la arena y los leones quedan en el cedazo»; y el de la anécdota de un empleado al que se reprochaba mostrar poco interés en conquistarse el favor de su jefe, y que respondió: «No, también yo he intentado trepar por la cucaña de la adulación, pero cuando quise hacerlo ya había otra arriba.» Todo este material se nos hace comprensible cuando averiguamos que el día del sueño había recibido la sujeto la visita del jefe de su marido, el cual se mostró muy cortés con ella y le besó la mano.
¡Cuántas apacibles tardes, en la grata compañía de chistosos sevillanos y de sevillanas lindas, recorrí aquellos verjeles, en cuya entrada se miran gigantes de arrayán hechos con actitudes distintas!
Los cascos y coseletes de la indómita Cantabria, de los fieles castellanos las dobles cueras y calzas; las fulgentes armaduras, de los infanzones gala, del ligero valenciano los zaragüelles y mantas; de chistosos andaluces los sombrerones y capas, y las chupas con hombreras y con caireles de plata; los turbantes granadinos, jubas, albornoces, fajas; los terciopelos y sedas de vestes napolitanas; de la Bélgica los sayos con sus encajes y randas; los milaneses justillos con las chambergas casacas, y las esplendentes plumas teñidas de tintas varias, con los arcos y las flechas que el cacique indiano gasta, forman un todo indeciso que cubre la extensa plaza de movibles resplandores, de confusión bigarrada.
Cada episodio de este género daba pretexto a Deslauriers para divertir largos ratos en la zapatería, sentado sobre una silla medio desvencijada, charlando y refiriendo, con labia y acento francés, si bien en muy inteligible castellano, anécdotas de la guerra, cuentos chistosos, que hacían reír de bonísima gana a Elviña...
Entonces vi uno que se encontraba ubicado en un escritorio de color ocre y fascinado comencé a leer su título… Historias de la brujita Brujilda y los bravucones libreros Eran crónicas de brujerías en broma, escritas en acertijos por una brujita escritora. En mi libreta escribí algunos que me parecieron muy chistosos: -Que la bronca cobra se vuelva una liebre súper libre.
Fué muy filósofo en sus costumbres, no estimando las honras vanas; tuvo mucha gracia en oponerse paradójicamente á las opiniones recibidas, de donde se originaron lances chistosos.
Las largas pláticas, los diálogos chistosos, las réplicas agudas de la discípula, las sanas y discretas advertencias del maestro; el estudio cuotidiano y la lectura de los poetas, todo había desaparecido para dar lugar al desabrimiento de una sola y permanente idea.
En 1821 publicó varios números del Nuevo Depo- sitario; y. en 1825, la Nueva Depositaría papeluchos que, aun- que chistosos, no tuvieron significación política ni social.
La abundancia de tradiciones orales sisyavak (anédotas y cuentos chistosos) los kabbata (leyendas) los kabbuni (cribas) y pananaban (proverbios) hasta muy recientemente no han atraído la atención de los antropólogos.
Además de parte del personal tanto del canal como del programa, y un particular locutor en off apodado como “Gasparín”; que hace las veces partner televisivo de Luna a partir de la segunda temporada del espacio, e intercambia con ella desopilantes bromas verbales y diálogos chistosos con los que divierten enormemente a su teleaudiencia noctámbula.