Ejemplos ?
Pero como aquel prócer era hombre de muy buen humor y tenía muchas noticias de Heredia, célebre por sus chistes, por sus cambalaches y por su amor a lo ajeno..., con permiso del engañado dueño, dió orden de que dejasen pasar al gitano.
La incomodidad de esta repugnancia la sentían ellos con mucha más fuerza que yo la explico. En Eslava les tocó ver una zarzuela llena, también, de pantorrillas y de chistes verdes.
Muchas las entendía Pepita, por demasiado transparentes; otras, a fuerza de discurrir, sin poder contener el pensamiento, lo que significarían aquellos chistes que el público recibía con carcajadas maliciosas...
Por remisión del señor don Juan de Velasco y Acevedo, Vicario general en esta Corte, vi un libro que se intitula, Juguetes de la niñez y travesuras del ingenio, de don Francisco de Quevedo Villegas, Caballero de la Orden de Santiago, dividido en estos tratados, la Culta Latiniparla, el Cuento de Cuentos, el Sueño de las Calaveras, la Visita de los Chistes, el Entremetido, y la Dueña, con la Caldera de Pero Gotero, las Zahúrdas de Plutón, el Alguacil Alguacilado, el Mundo por de dentro, el Caballero de la Tenaza.
Si la burda alegría de la mañana me había chocado, todavía me sorprendieron más los equívocos y chistes de que fueron objeto el novio y, sobre todo, la novia.
El volumen de la Tragicomedia de Lisandro y lloselia, centón de picantes y obscenos chistes, es juzgado por don Juan Euge- nio Ilartzenbuch; y el de la Lozana Andaluza, historia en que se pintan con colores muy verdes y gran desnudez de imáge- lies, las escandalosas aventuras de una meretriz, ha merecido ser citado con elogio, en la Biblioteca de autores españoles, por el culto don Pascual de Gayángos.
Se concentran reclamaciones, problemas, críticas, ataques, cuestionamientos, rumores, chismes, chistes, provocaciones, que en unos cuantos días se precipitan y nos presionan, todos para debilitar o aprovechar las circunstancias; todos para alcanzar objetivos, posiciones políticas, ocasional o eventual fuerza sindical, privilegios económicos, ganancias especulativas, adquirir prestigio de denunciantes o de valientes, profetas de "se los dije", incluso para desahogar envidias, complejos y aún problemas de identidad.
D) Reconocer las palabras nuevas surgidas de su identificación y análisis en variados textos: canciones, cuentos, chistes, rimas de poemas, coplas, adivinanzas, acertijos, juegos de palabras, etc.
Eustaquio descendió muy pensativo la escalera con barandilla de piedra y, aunque oyó a lo lejos en el patio del palacio la trompeta de Galinette la Galine, bufón del célebre curandero Jerónimo, que llamaba a los curiosos a escuchar sus chistes y a comprar los potingues de su amo, se hizo el sordo esta vez y se dispuso a cruzar el Pont–Neuf para llegar al barrio del mercado de Les Halles.
Notó que en un grupo que rodeaba al ilustre jefe de la minoría se celebraban con grandes carcajadas chistes que el señor del epigrama decía en voz baja...
menos un señor viejo y calvo, como él, que tenía enfrente y que no decía palabra, ni se reía tampoco con los chistes grotescos de aquella gente.
Se truqueaba por poca plata, y las bromas eran pesadísimas. Al llegar a Santos, fuera el frescor del aire o la proximidad de la tierra, nos remozó un nuevo brío de chistes e indiadas.