chispeante

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chispeante

1. adj. Que chispea nubarrones chispeantes.
2. Que tiene gracia e ingenio es un comentarista divertido y chispeante.
3. Se aplica a los ojos y a la mirada que irradian luz y alegría sus pupilas chispeantes se le clavaron en la memoria.

chispeante

 
adj. fig.Díc. del escrito o discurso en que abundan los detalles de ingenio y agudeza.

chispeante

(ʧis'peante)
abreviación
1. que desprende partículas luminosas ver chispeantes fuegos de artificio
2. que tiene mucho ingenio y agudeza una polémica chispeante
Sinónimos

chispeante

adjetivo
ingenioso, agudo.
Chispeante se aplica al escrito, discurso o estilo en que abundan aquellas cualidades.
Traducciones

chispeante

sparkling, racy

chispeante

sfavillante

chispeante

mousseux

chispeante

игристое

chispeante

espumante

chispeante

musujące

chispeante

šumivé

chispeante

mousserende

chispeante

きらめく

chispeante

mousserande

chispeante

ADJsparkling, scintillating
Ejemplos ?
-Pero esa española no serás tú, cristiana, contestó el indio animándose sus cobrizas facciones de todo el fuego de la más concentrada pasión. Yo sólo tomaría por mujer a ti, Lucía, y sus chispeantes miradas abrasaban a la joven esposa de Sebastián.
No era sin motivo el espanto de Lucía; el cacique estaba cadavérico, el color cobrizo y bronceado del indio, había cambiado en azafranado. Sus grandes ojos estaban hundidos; pero por eso mismo eran aún más chispeantes de la pasión que los dominaba.
Tenía alta talla, y era de fuerte y nerviosa musculatura, sus formas esbeltas: y aunque de color cobrizo como lo son todos los indios, no tenía aplastada la nariz; sus ojos eran chispeantes, y en todo su continente se conocía era dominado por pasiones fuertes y tiernas a la vez.
-Pero qué querrás tú, don Cerote -exclamó la vieja incorporándose bruscamente con los ojos chispeantes de indignación- si querrás tú que con tres riales que me diste por Pentecosté y entre ellos una perra gorda con tosferina, te tenga yo a pasto y a toas horas bizcochos, mostachones y chocolate de la Riojana; ¡pos ni que estuvieras pagando un pupilaje en el Recreo!
-exclamó Joseíto, incorporándose lívido y descompuesto, vibrando todo, con los ojos chispeantes de rabia y agarrando con manos crispadas al señor Curro por la solapa de la chaqueta.
Perico el Talabartero acababa de decirle con sus ojos negrísimos y chispeantes que había hecho mal en ofrecer aquella flor que tantas veces habíale pedido inútilmente aquella tarde; no obstante, la cosa no tenía ya compostura; además, ella era dueña de hacer de su capa un sayo y nadie tenía derecho a ponerle esclusas a sus caprichos ni diques a su voluntad, que para eso era más libre que la ola en el mar y que el pájaro en la rama.
Todos los periódicos de Marineda, El Adalid, El Nautiliano, El Grito Marinedino, publicaron en esta ocasión chispeantes sueltos y cómicas reseñas del viaje de don Juan.
Llamando la atención de sus compañero, y cuando éste se detenía interrogándole con sus chispeantes ojos, le señalaba, apuntando con la diestra, un mísero chincol que daba saltitos entre la yerba.
Sería transportada muy por encima de las olas del Adriena y del agua del Eridano, donde las tres desventuradas jóvenes, compadeciendo á Faetón, vierten lágrimas chispeantes de ámbar diáfano en el agua purpúrea de su padre.
El enano tomó la cosa muy en serio, besó la flor con sus gruesos labios y se llevó la mano al corazón antes de arrodillarse delante de la Infanta, gesticulando con sus ojos chispeantes de alegría.
Y en ronda, uno por aquí, otro por allá fueron a arrancar de los muros pedazos de arabescos, rubíes grandes como una naranja, rojos y chispeantes como un diamante hecho sangre, y decían: -¡He aquí!
Concibo perfectamente, y hasta lo juzgo de necesidad, que un americano, desde la Vuelta de Abajo, remitiera a la metrópoli algunos millares de tabacos para deleite y perfume de quien hubiera tenido la dicha de servirle en algo; esto, como digo, sería muy justo; pero un habitante de la corte, centro de intrigas, fuente de chispeantes episodios, plantel de aventuras, se lance al último rincón de la Península en demanda de asuntos de interés social, es lo mismo que si el referido americano nos pidiera azúcar de cucurucho o buen café caracolillo.