chispeante


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chispeante

1. adj. Que chispea nubarrones chispeantes.
2. Que tiene gracia e ingenio es un comentarista divertido y chispeante.
3. Se aplica a los ojos y a la mirada que irradian luz y alegría sus pupilas chispeantes se le clavaron en la memoria.

chispeante

 
adj. fig.Díc. del escrito o discurso en que abundan los detalles de ingenio y agudeza.

chispeante

(ʧis'peante)
abreviación
1. que desprende partículas luminosas ver chispeantes fuegos de artificio
2. que tiene mucho ingenio y agudeza una polémica chispeante
Sinónimos

chispeante

adjetivo
ingenioso, agudo.
Chispeante se aplica al escrito, discurso o estilo en que abundan aquellas cualidades.
Traducciones

chispeante

sparkling, racy

chispeante

sfavillante

chispeante

mousseux

chispeante

игристое

chispeante

espumante

chispeante

musujące

chispeante

šumivé

chispeante

mousserende

chispeante

きらめく

chispeante

mousserande

chispeante

ADJsparkling, scintillating
Ejemplos ?
Asimismo, es el único Jaiva además de Gato en cantar la voz solista de una canción completa: se trata de "El Residente Nacional", de Arrebol, que aprovecha su característica voz baja para desarrollar un tema irónico y chispeante, a la vez que suave y sereno.
La continuación no se hizo esperar, y Consecuencias de un mal uso de la electricidad (Spicnic, 2000) nos descubrió a un Galvañ con un sonido mucho más rico y chispeante.
La temprana ópera en un acto de Bizet Le Docteur Miracle ofrece los primeros signos claros de su compromiso con este género, música chispeante y, según Dean, «muchos toques felices de parodia, orquestación y caracterización cómica».
También Lev Tolstói fue un admirador de Herzen, de quien afirmó no haber conocido otro hombre "con una combinación tan insólita de chispeante brillantez y profundidad".
Bryony Sutherland y Lucy Ellis, los autores del libro Kylie. Showgirl, notó que la canción es una desruborizada pieza de «disco-pop» chispeante.
Joey Guerra de The Houston Chronicle la llamó «indudablemente chispeante» y comentó que «Lovato maneja algunos lamentos de rock sorprendentemente creíbles».
En las de Fricsay (1954) y K. Böhm es un chispeante Papageno; en la de Georg Solti, un soberbio narrador. Las bodas de Fígaro, con K.
Su personalidad bohemia y festiva le granjeó muchísimos amigos en todas las latitudes, que aún recuerdan su humor chispeante, sus parodias poéticas, su rapidez de repuesta, su dominio del idioma y su sonora carcajada, que hizo un dúo inolvidable con las del poeta Julio Barrenechea, embajador de Chile, con quien tuvo una verdadera hermandad de bohemia, literatura y afecto mutuos.
Truncadas otra vez sus esperanzas, y nuevamente sumido en la miseria, dio un giro a su vida cuando en 1748 escribió Las aventuras de Roderick Random, novela picaresca de largo aliento, extraordinariamente viva y chispeante, autobiográfica en su mayor parte, y optimista a pesar del duro testimonio que ofrece de la vida a bordo de los buques de guerra, el mundo del contrabando y la prisión por deudas.
Y como cuando el Supremo Hacedor dice más, no se cansa de repetirlo, habíale otorgado a nuestra gentil protagonista, además de los méritos ya indicados, un cuerpo de los que producen vértigo y calenturas, una imaginación viva y chispeante, y como testimonio irrecusable de su infinita bondad, habíale dado por progenitores al señor Juan el Mestizo y a la señá Clotilde la Belonera, o sea al más famoso de los decanos de los caldereros y a la más famosa de las vendedoras de randa y encaje de toda Andalucía.
Se conoce que el autor ha tenido á mano muchos cronistas que sobre las cosas de Amé- rica escribieron, y que, con tino y habilidad, ha sabido huir del escollo de dar entrada en el santuario de la Historia á muchas de las fantasías de Garcilaso, á las exageraciones de Pedro Sancho el conquistador, á las apasionadas noticias de Francisco Jerez, á la chispeante mordacidad del Palentino, y á las candorosas narraciones de Montesinos, que, más que para historiador, había nacido para escribir cuentos de las Mil y una noches.
De un espíritu lleno de iniciativa, inventando a cada instante una treta nueva para burlarse del maestro o procurarse alguna satisfacción, gritando como veinte en el recreo, dejando grabado su nombre en todas las mesas, gracioso, chispeante en la conversación, llena de la sal gruesa de colegio, es al mismo tiempo incapaz de aprender, de asimilarse una noción científica cualquiera.