chirimía

chirimía

(Del fr. ant. chalemie < lat. calamellus, caramillo < calamus, caña.)
1. s. f. MÚSICA Instrumento musical de viento formado por un tubo alargado de madera con diez agujeros y una boquilla que lleva una lengüeta de caña, parecido al clarinete.
2. s. m. y f. MÚSICA Persona que toca la chirimía.

chirimía

 
f. mús. Instrumento músico de viento, parecido al clarinete con boquilla con lengüeta de caña.
com. Persona que toca este instrumento.
Traducciones

chirimía

SFshawm
Ejemplos ?
A raíz de ello publicó un estudio en la revista Futuro, descubriendo que en aquellos muros trabajó el último pintor azteca Marcos Cipactli, quien, de acuerdo con González Camarena, también pintó el lienzo original de la Virgen de Guadalupe. El pintor se integró a un cuarteto de música prehispánica en el pueblo de Huejotzingo, tocando la chirimía.
-gritaron todos alborozados. Efectivamente, en los pueblos no se creía en ese tiempo que pudiera haber fiestas populares si no las presidía la chirimía.
Supo un día que el monarca debía ir a pasear con su hija, la más bella de las princesas, a orillas del río, y dijo al pobre hijo del molinero: -Si queréis seguir mi consejo ganáis una fortuna, y para lograrlo no tenéis más que hacer sino bañaros en el punto del río que os indicaré, y luego dejadme obrar. El marqués de la Chirimía hizo lo que su gato le aconsejaba, sin adivinar lo que se proponía.
La chirimía no es un instrumento exclusivo de América: es muy semejante en su sonido al bag-pipe de los escoceses y a la gaita de gallegos y saboyardos.
Le hicieron subir a la cámara real y en cuanto entró hizo una gran reverencia y dijo al rey: -Señor: el marqués de la Chirimía, (este fue el título que dio a su amo) me ha encargado os ofreciera este conejo.
Mientras se estaba bañando pasó el rey y el gato comenzó a gritar tan recio como pudo: -¡Socorro!, ¡socorro! ¡El marqués de la Chirimía se ahoga!
El famoso lord Chesterfield aconsejaba a su hijo que cuidase de que nunca lo viesen reír; y una de las pruebas del salvajismo entre las tribus bárbaras es aquella continua gravedad, aquella insensibilidad real o aparente que las distingue. De repente se oyó el chillido agudo y destemplado de la chirimía, que dominó todos los demás rumores.
El gato, que continuaba teniendo la delantera, encontró varios segadores y les dijo: -Buenas gentes que estáis segando, si no decís que todos estos trigos pertenecen al señor marqués de la Chirimía, seréis destrozados hasta hacer gigote de vuestras carnes.
El gato, que no había dejado de ir delante de la carroza, dirigía las mismas palabras a cuantos encontraba y el rey estaba maravillado de los muchos bienes del señor marqués de la Chirimía.
Oyó el gato el ruido de la carroza que atravesaba el puente levadizo, salió al encuentro del monarca y le dijo: -Sea bienvenida Vuestra Majestad al castillo del señor marqués de la Chirimía.
Pasó el rey poco después y quiso saber quién era el dueño de todos los trigos que veía. -Pertenecen al señor marqués de la Chirimía, contestaron los segadores; y el rey expresó de nuevo su contento al marqués.
Apenas por la puerta a que da el austro hace entrada Marfisa a mediodía, cuando oye resonar por todo el claustro agudo son de trompa y chirimía, y por la puerta ve del frío plaustro entrar los diez que combatir debía.