chiquillo


También se encuentra en: Sinónimos.

chiquillo, a

adj./ s. Se dice de la persona de corta edad, niño, muchacho dos chiquillas vinieron a cantar a la puerta, pidiendo el aguinaldo.

chiquillo, -lla

 
adj.-s. Chico (niño y muchacho).

chiquillo, -lla

(t∫i'kiλo, -λa)
sustantivo masculino-femenino
persona de corta edad El chiquillo jugaba en el patio.
Sinónimos

chiquillo

, chiquilla
sustantivo
Traducciones

chiquillo

Junge, Kind

chiquillo

طِفْلٌ

chiquillo

děcko

chiquillo

barn

chiquillo

παιδί

chiquillo

lapsi

chiquillo

gosse

chiquillo

dijete

chiquillo

bambino

chiquillo

子供

chiquillo

아이

chiquillo

kind

chiquillo

unge

chiquillo

dziecko

chiquillo

criança

chiquillo

малыш

chiquillo

unge

chiquillo

เด็ก

chiquillo

çocuk

chiquillo

đứa trẻ

chiquillo

小孩

chiquillo

/a SM/Fkid, child
Ejemplos ?
A fe, más quiero arrancar terrones. Había un chiquillo de siete años que era el pecado. Estando yo dormida me metió un palo de punta por este ojo y me lo echó fuera...
Solo en la tierra con el chiquillo, Jácome le crió sabe Dios cómo; y ahora se le caía la baba viendo despuntar en Sendiño, a los seis años mal contados, otro cazador, otro merodeador, sin afición alguna al trabajo lento y metódico del labriego, fértil ya en ardides y tretas de salvaje para sorprender nidos y pajarillos nuevos, para descubrir dónde ponen las gallinas del prójimo y aun para engolosinarlas echándoles granos de maíz, hasta atraerlas a la boca del saco.
Cierto día, un misionero que se paseaba por un arrabal de Nankin advirtió que se le había olvidado el reloj, y le preguntó a un chiquillo qué hora era.
Y todos cantaban, grandes y chicos, junto con el buen chiquillo bienaventurado y la pobre flor silvestre que había estado abandonada, entre la basura de la calleja estrecha y oscura, el día de la mudanza.
Es que como era un chiquillo notable por su fervor y su inteligencia, el cura que le había enseñado la doctrina se fijó en él, le escogió para ayudar a misa, y de monaguillo pasó a sacristán, y de sacristán a una plaza gratuita en el Seminario de Auriabella...
Así como así, estábamos muy solos, muy aburridos a veces en esta casa tan grandona. Yo tenía muchas, muchas ganas de un chiquillo, ¿sabes?
Acababa el tal de mercar un rollo de alambre, para amañar sus jaulas de codorniz y perdiz, y con el rollo en la derecha, su chiquillo agarrado a la izquierda, la vetusta carabina terciada al hombro, contraída la cara en una mueca de escepticismo, aguardaba la sentencia relativa a la consabida endrómena.
Envuelto en una hoja de vid, fue a parar a un caliente bolsillo del pantalón. Allí venga cosquillear, por lo que el chiquillo lo obsequió con un recio manotazo.
Érase una vez un chiquillo que se había resfriado. Cuando estaba fuera de casa se había mojado los pies, nadie sabía cómo, pues el tiempo era completamente seco.
Alicia estaba empezando a preguntarse a sí misma: «Y ahora, ¿qué voy a hacer yo con este chiquillo al volver a mi casa?», cuando el bebé soltó otro gruñido, con tanta violencia que volvió a mirarlo alarmada.
Bueno, ahora tendría que contarte un cuento, pero el caso es que ya no sé más. -Pues invéntese uno nuevo -replicó el chiquillo-. Dice mi madre que de todo lo que observa saca usted un cuento, y de todo lo que toca, una historia.
Y el hada asentía desde el árbol y se sumaba a los hurras de los demás». -Pero esto no es un cuento -observó el chiquillo, que escuchaba la narración.