chinita


También se encuentra en: Sinónimos.

chinita

s. f. Chile ZOOLOGÍA Mariquita, insecto coleóptero.
Traducciones

chinita

SF (Andes, Cono Sur) (Zool) (= mariquita) → ladybird, ladybug (EEUU)
Ejemplos ?
Sueña con cierta chinita, con la cual está medio apalabrado, desde la otra tarde, que entre dos retortijones a una camisa que estaba lavando en la batea, ella le dijo con una sonrisa: «Pregúntelo a mamita.» No preguntó él nada a mamita; y queda pensando que muy bien podría la moza contestarle ella misma.
¡Arito! Dame tus brazos, chinita, por la izquierda. De repente resonó la voz airada del obispo en medio de la jarana: -¡Pertiguero!
Esto, sin duda, le anima, porque sigue acosándome buen rato de camino. Calla un momento y luego, en tono misterioso, añade: -¿No quiere que le lleve junto a una chinita, mi jefe?...
Y esta convicción se hizo más profunda al saberse que Jesusa, arrebujada en su gran mantón, como para que no la conociesen, había entrado apresuradamente en la iglesia, donde Liberata, la chinita de misia Tula, enviada a «bichar» la vio llamar al cura Papagna y arrodillarse en el confesionario, muy agitada y afligida.
Trate de que Emer no sepa que voy, y de que no esté en la casa mientras la registro. Lo mismo su chinita. A media siesta, con un calor de calera que hubiese pulverizado las estatuas de mármol a haberlas en Pago Chico, bajo el soplo lento y sofocante del norte, desarrollábase un coloquio amoroso en el callejón solitario a que daban las tapias traseras de la casa de misia Jesusa Ponce.
Nadie, por supuesto, lo supo nunca; pero Fortunato durmió mal, esa noche, entre sueños intrincados, en que su tropilla, ora era perseguida por el tren, ora lo arreaba, hasta que después de haber ensillado él la locomotora con su recado, se sintió arrebatado con velocidad infernal, en medio de vapores espesos y de ruidos de trueno, hacia campos desconocidos, donde se encontró con una chinita lo más atenta, que le decía llamarse Angélica.
Llegado al toldo, saludó a una chinita que pisaba maíz y aguardó que se acercara su hombre, que, dejando, un azulejo a medio tusar, venía a ponerse a la orden.
Era la hora del almuerzo; la chinita Ugenia trajo la sopera y Cenobita sirvió a Bermúdez, que, en cuanto probó la primera cucharada rezongó de mal modo: -Esta sopa está fría.
Era una chinita deliciosa de dieciocho años, de carita fresca y morena, de grandes ojos negros como el pelo, sin más defecto que aquel pescuezo angosto y flaquito que parece ser el rasgo distintivo de nuestra raza indígena.
Vea usted cómo no hubiera tenido que ir a Francia por epígrafe, que a fe está lejos para andarse yendo y viniendo a cada triquitraque, si no es por las cosas más precisas; lo que sí parece es que están los redactores combalachados, se han dado de ojo para traducir; a la verdad, no se llevan el canto de un real de a ocho; y vaya esta chinita por aquel quidlibet audendi...
P., porque no es ninguna chinita, no es ningún redactor de un Correo, sino un buen matemático, físico, químico, economopolítico, etc.?
Larrea, por darse tono delante de la chinita, y sosteniendo que conocía una senda por donde nos llevaría sin embarrarnos, tomó la dirección, colocándose gravemente en la cruz.