Ejemplos ?
Lo costó bastante trabajo encontrar el camino hacia su casa, a la que se acercó lleno de sobresalto, esperando oír a cada momento la voz chillona de su mujer.
Papi Gatito Feliz (Cat Happy Pappy): Canuto enseña a su hijo a tratar con un gato vicioso Ro-Mantequilla (Ro·butler): Canito inventa un robot para su servicio doméstico. Pepita chillona (Pipsqueak Pop): Canuto prueba una nueva poción de su hijo y encoge.
Sin embargo, como el mismo Adams escribió una vez, «con cada pieza oscura, introspectiva, seria, debe venir el trickster: la carta salvaje, chillona, irónica».
Personajes secundarios: Penny Baker (Patrika Darbo): Hermana menor solterona de Carol. Una mujer regordeta y de voz chillona que está constantemente al acecho de hombres.
El protagonista, muy a su pesar, de El presidente burlado es un magistrado de Aix que Sade lo describe grotesco: “Dos piernas encorvadas sostenían con esfuerzo a ese campanario ambulante”, ridículo: "Una voz chillona que declamaba enfáticamente cumplidos mitad franceses, mitad provenzales, tras los que él mismo nunca dejaba de sonreír”, tosco “con pretensiones de cultivado” y con una moral peculiar: “vale mil veces más arriesgar la vida de quince inocentes que salvar por falta de celo la de un culpable”.
Revolvíase en unas bayetas pardas, raídas y llenas de chorreaduras de aceite y caldo, con un ribete de arambeles por las orillas, a modo de randas o cucharetero. Sus movimientos eran más vivos de lo que su edad prometía, la acción teatral, y la voz gangosa, chillona y desapacible.
La columna se prolonga chillona de policromía, churrigueresca de tintas, con sus hombres barbudos en mangas de camiseta junto a las cestas llenas de hortalizas.
Todo, en él, anunciaba el hombre de campo formal, que toma a lo serio su oficio, y lo lleva escrito en todos y cada uno de los detalles de su atavío. Garboso era en el vestir, y no desprovisto de cierto lujo, pero sin la menor nota chillona.
«¿Cuándo -decían- acabaremos de dormir un sueño sacudido por las olas, turbado por un viento que ronca más alto que nosotros?» Había quien pensaba en su hogar, quien echaba de menos a su mujer infiel y basta y a su prole chillona.
Este episodio había distraído enormemente al auditorio y un buen número de espectadores, Robin Poussepain y los otros estudiantes, aplaudían alegremente al dúo tan original que acababan de improvisar, en medio del prólogo, el estudiante con su voz chillona y el mendigo con su imperturbable salmodia.
Durante el festín sagrado de los Dioses, no apartes jamás lo seco de lo verde con ayuda del hierro negro, y no pongas la copa donde se beba en la crátera, porque eso sería una señal funesta. No dejes sin acabar la casa que edifiques, no sea que la corneja chillona vaya a posarse en ella graznando.
Si es día festivo, después de la comida asistís al baile, á un baile uniforme y lento, danzado al son de monótono tamboril ó pandereta, ó de chillona dulzaina cuyos sones burilados se os clavan en el oído como una serie de punzadas acústicas.