chasquido

(redireccionado de chasquidos)
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chasquido

s. m. Ruido seco como el que se produce al sacudir el látigo bruscamente en el aire, al separar súbitamente la lengua del paladar o al romperse alguna cosa con los chasquidos azuzó a los perros.

chasquido

  (voz imitativa)
m. Sonido o estallido hecho con el látigo o la honda cuando se sacuden en el aire con violencia.
Ruido seco y súbito que produce al romperse, rajarse o desgajarse alguna cosa.

chasquido

(ʧas'kiðo)
sustantivo masculino
1. ruido seco y breve de una cosa al romperse oír el chasquido de una rama seca
2. sonido producido por la fricción de dos elementos el chasquido de un látigo
Sinónimos

chasquido

sustantivo masculino
estallido, crujido, restallido, traquido.
Traquido se utiliza cuando lo hace la madera.
Traducciones

chasquido

crack, click, clip, snap

chasquido

dipinto, schiocco, clic

chasquido

cvaknutí

chasquido

klik

chasquido

Klicken

chasquido

κλικ

chasquido

naksahdus

chasquido

clic

chasquido

škljocaj

chasquido

カチッという音

chasquido

찰깍하는 소리

chasquido

klik

chasquido

klikk

chasquido

kliknięcie

chasquido

clique

chasquido

щелчок

chasquido

knäpp

chasquido

เสียงดังกริ๊ก

chasquido

tık

chasquido

tiếng lách cách

chasquido

咔哒声

chasquido

SM (= ruido seco) [de lengua] → click; [de dedos] → snap; [de madera] → crack

chasquido

m. snap; sharp brief sound related to the abrupt opening of the cardiac valve, gen. the mitral valve;
___ de aperturaopening ___.

chasquido

m (card) click
Ejemplos ?
La escena es una parodia de una publicidad sobre un vehículo deportivo, y Hank Williams Jr. canta una canción sobre el Canyonero acompañada por música country y chasquidos de látigos.
El canto de la golondrina de Brazza consiste en una serie de notas cada vez con mayor frecuencia, seguidas por un zumbido complejo que a veces finaliza con una serie de chasquidos.
El enorme mecanismo yace paralizado. Sus miembros potentes, caldeados por el movimiento, se enfrían produciendo leves chasquidos.
Una música fundida con balidos de corderos, con arrullos de palomas y mugidos de terneros, con chasquidos de la honda del vaquero silbador, con rodar de regatillos entre peñas y zarzales, con zumbidos de cencerros y cantares de zagales, ¡de precoces zagalillos que barruntan ya el amor!
Pero los chasquidos del tirante cable indicaban claramente que el remolque seguía nuestras aguas, y aunque no podíamos verlo sentíamos que estaba ahí, muy próximo a nosotros, envuelto en las sombras cada vez más densas de la medianoche.
No obstante, de cuando en cuando se percibían como unos rumores confusos: chasquidos de madera tal vez, o murmullos del viento, o, ¿quién sabe?, acaso ilusión de la fantasía, que oye y ve y palpa en su exaltación lo que no existe; pero la verdad era que ya cerca, ya lejos, ora a sus espaldas, ora a su lado mismo, sonaban como sollozos que se comprimen, como roce de telas que se arrastran, como rumor de pasos que van y vienen sin cesar.
Parecíale oír tenues oscilaciones del aire, pisadas muy quedas, vagos murmullos, balbuceos trémulos, chasquidos leves, suave crujir de ricas estrofas, ráfagas de viento empujadas por manos que se tendían para acariciarle o cortadas por armas que descendían para herirle.
Se detuvieron un instante indecisos: mas, luego, pasando por encima del obstáculo, prosiguieron el avance, cautelosos, con el oído atento a los chasquidos precursores de los derrumbes y sintiendo a cada paso el golpe seco de algún desprendimiento.
Pasa cerca de una hilera de calzoncillos y camisas, recién lavados, que flamean al viento matutino, hinchándose y deshinchándose, en medio de chasquidos húmedos y sin alegría: y la dama, su esposa, ocupada en aumentar el número de banderas y gallardetes, un pañuelo atado en la cabeza, el vestido de percal arremangado, lo saluda a la pasada: -«¡Ché!
Trata de resbalarse, pero, vencido, dominado por aquel irresistible poder, quédase inmóvil, con las pupilas inmensamente dilatadas fijas en el agua que acaricia los costados del bote con chasquidos que asemejan amorosos ósculos.
Oíanse los chasquidos de la llama, y una multitud, entre la cual había heridos y moribundos, alzando al cielo las manos, presenciaba el espectáculo terrible, sin hacer otra cosa que lamentarse.
Mariano José de Larra». Esto vale algo más que los chasquidos y látigos de un Correo, aunque mete menos bulla. EL DUENDE.- Efectivamente, yo creía que era algo; pero ya veo, amigo, que la oda maldita en tan poco tiempo se nos ha echado a perder; no podré decir que no pasan días por ella; si se repuntaran las odas como el vino y si se pasaran como el pescado...