charlatán

(redireccionado de charlatanes)
También se encuentra en: Sinónimos.

charlatán, a

(Del ital. ciarlatano.)
1. adj./ s. Se aplica a la persona que habla mucho consiguió callar a la charlatana.
2. Indiscreto, que habla de cosas que debería callar el charlatán les contó todos sus secretos.
3. Embaucador, farsante el curandero, un auténtico charlatán, le persuadió de sus propósitos. churrullero
4. COMERCIO Vendedor ambulante que vocea las excelencias de su mercancía.

charlatán, -tana

 
adj.-s. Que habla mucho y sin sustancia.
Hablador indiscreto.
Embaucador.

charlatán, -tana

(ʧaɾla'tan, -'tana)
abreviación
1. persona que habla mucho y sin fundamento un vecino charlatán
2. persona que cuenta cosas que no debería contar una secretaria charlatana
3. persona que engaña a las personas con palabras Ese curandero es un charlatán de feria.
Sinónimos
Traducciones

charlatán

Scharlatan

charlatán

charlatan

charlatán

charlatan

charlatán

charlatan

charlatán

Charlatan

charlatán

/ana
A. ADJ
1. (= hablador) → talkative
2. (= chismoso) → gossipy
B. SM/F
1. (= hablador) → chatterbox
2. (= chismoso) → gossip
3. (= estafador) → trickster, confidence trickster, con man
4. (= vendedor aprovechado) → smooth-tongued salesman
Ejemplos ?
Míster Wickfield, sin levantarse, lo miró pensativo mientras se marchaba. Maldon era uno de esos muchachos superficiales, guapos, charlatanes y de aspecto confiado y atrevido.
Sólo desde los tiempos de Nerón, tan hábil para inventar suplicios, empieza la historia a ocuparse de los barberos, dándoles renombre de charlatanes y murmuradores; y tanto que uno de ellos, que por primera vez iba a palacio, le preguntó al rey: -¿Cómo quiere vuestra majestad que le afeite?
Charlatanes se ven por todos lados, En plazas y en estrados, Que ofrecen sus servicios ¡cosa rara! A todo el mundo por su linda cara.
—Bueno, bueno —interrumpió el duque—, no le hagas una confesión, monseñor; nos diría cosas que no debemos escuchar todavía. Prosigue, Duelos, y no dejes que estos charlatanes te interrumpan otra vez.
Para quienes enfocan con negligencia el marxismo, para quienes no saben o no quieren meditar, esta historia es un cúmulo de contradicciones absurdas y de vaivenes del marxismo: una especie de mezcolanza de ateísmo "consecuente" y de "condescendencias" con la religión, vacilaciones "carentes de principios" entre la guerra r-r-revolucionaria contra Dios y la aspiración cobarde de "adaptarse" a los obreros creyentes, el temor a espantarlos, etc., etc. En las publicaciones de los charlatanes anarquistas puede encontrarse no pocos ataques de esta indole al marxismo.
Es por ello por lo que al terminar su prefacio y dirigiéndose al Soberano Pontífice, se expresa así: «Si acaso existieran mataiológoi (charlatanes), quienes, pese a ignorar toda la matemática, se permitieran juzgar acerca de ella basados en algún pasaje de las Escrituras, deformado especialmente para sus propósitos, y se atrevieran a criticar y atacar mis enseñanzas, no me preocuparé de ellos en absoluto, de modo que despreciaré su juicio como temerario.
¡Ellos creerse poetas, llamarse doctos e insultar de esa manera a los verdaderamente sabios, a su nación y a mí, que los he despreciado siempre por no destruirlos! »¿Qué enjambre es éste de copleros y charlatanes que inunda vuestra península?
Si no afirmas que conoces la naturaleza de la enfermedad, que posees un remedio infalible para curarla, el vulgo irá a charlatanes que venden la mentira que necesita.
Cuando Picarilla entro en la población, supo que la magnificencia con que el príncipe Perfectísimo retribuía los servicios médicos se aplicaban a su hermano, había atraído hacia la corte a casi todos los charlatanes de Europa, que no eran pocos; pues en la época de nuestra historia había gran numero de aventureros, sin oficio ni beneficio, que se hacían pasar por hombre sabios y aseguraban que poseían el secreto de curar todas las enfermedades.
EL DESORDEN Y LA BANCARROTA APARECEN POR TODAS PARTES. CHARLATANES INAGOTABLES HAN TRANSFORMADO LAS SESIONES DE LOS PARLAMENTOS Y LAS ASAMBLEAS GUBERNATIVAS EN TORNEOS ORATORIOS.
Ignorantes, fanfarrones, presuntuosos, charlatanes, henchidos de retorismo, estuvieron a punto de echarlo todo a perder, pues se presentaron al Congreso en un número que no guardaba ninguna relación con el de sus afiliados.
Y si la belleza auténtica es imposible, ¡oh charlatanes de la medicina!, prometed a las pobres mujeres una mentira piadosa, un simulacro, una sombra; hacedlas horribles a dos metros de distancia, pero deseables a cien.