charlatán


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charlatán, a

(Del ital. ciarlatano.)
1. adj./ s. Se aplica a la persona que habla mucho consiguió callar a la charlatana.
2. Indiscreto, que habla de cosas que debería callar el charlatán les contó todos sus secretos.
3. Embaucador, farsante el curandero, un auténtico charlatán, le persuadió de sus propósitos. churrullero
4. COMERCIO Vendedor ambulante que vocea las excelencias de su mercancía.

charlatán, -tana

 
adj.-s. Que habla mucho y sin sustancia.
Hablador indiscreto.
Embaucador.

charlatán, -tana

(ʧaɾla'tan, -'tana)
abreviación
1. persona que habla mucho y sin fundamento un vecino charlatán
2. persona que cuenta cosas que no debería contar una secretaria charlatana
3. persona que engaña a las personas con palabras Ese curandero es un charlatán de feria.
Sinónimos
Traducciones

charlatán

Scharlatan

charlatán

charlatan

charlatán

charlatan

charlatán

charlatan

charlatán

Charlatan

charlatán

/ana
A. ADJ
1. (= hablador) → talkative
2. (= chismoso) → gossipy
B. SM/F
1. (= hablador) → chatterbox
2. (= chismoso) → gossip
3. (= estafador) → trickster, confidence trickster, con man
4. (= vendedor aprovechado) → smooth-tongued salesman
Ejemplos ?
Igual que ellos, él suele marchar a vender la tela de acuerdo con las instrucciones que le da su madre (los Juanes Idiotas son casi siempre hijos de viudas) de no la entreguen a ningún charlatán; su tela debería venderla en la feria, pero él se la lleva y, cuando ve en una iglesia que hay unos santos que él confunde con personas de verdad, ofrece su tela a uno de ellos y se la vende porque no dice nada.
Lolo, un caminista, un escarrilao, que de tiempo en tiempo arribaba a Sevilla y apuraba cuarenta chatos en la taberna de Berrinches; un jefe de tribu, un entre cuatrero y charlatán, que traía revueltos con las fuerzas suyas la alta y la baja Andalucía, con más la Mancha y el antiguo reino murciano.
Un pedante, creyendo que los cuatro comisionados tenían facultad para alejar de Lima cuanto quisiesen la línea equinoccial, se echó a murmurar entre el pueblo ignorante contra el virrey marqués de Villagarcía, acusándolo de tacaño y menguado; pues por ahorrar un gasto de quince o veinte mil pesos que pudiera costar la obra, consentía en que la línea equinoccial se quedase como se estaba y los vecinos expuestos a sufrir los recios calores del verano. Trabajillo parece que costó convencer al populacho de que aquel charlatán ensartaba disparates.
Unos decían: «¿Qué querrá decir este charlatán?» Y otros: «Parece ser un predicador de divinidades extranjeras.» Porque anunciaba a Jesús y la resurrección.
Se comía en silencio, y sólo las largas mateadas traían, tiempo a tiempo, sus conversaciones. Motivo eran los sucesos recientes del pueblo que algún charlatán contara a su manera.
Allí pasó dos horas bebiendo vino en bastante cantidad, mientras Agnes tocaba el piano, trabajaba o charlaba con él y conmigo. Él estaba la mayor parte del tiempo alegre y charlatán como nosotros; pero a veces la miraba y caía en un silencio soñador.
Y así, caballerito -añadió después de unos momentos de acariciarse la barbilla-, para que no me considere usted tan charlatán como corto de aliento, creo que es todo lo que le puedo decir.
La cena no fue tan alegre; todos parecían sentir que una separación de aquella índole era algo embarazoso, y cuanto más se acercaba el momento, más aumentaba la tensión. Jack Maldon intentaba estar muy charlatán, pero no era espontáneo y lo estropeaba todo.
Una bella voz, un imperturbable aplomo, más temperamento que inteligencia y más énfasis que lirismo acababan de realzar aquella admirable naturaleza de charlatán, en la que había algo de barbero y de torero.
menos un señor viejo y calvo, como él, que tenía enfrente y que no decía palabra, ni se reía tampoco con los chistes grotescos de aquella gente. «No era charlatán, pero majadero también lo sería.
El estado de la literatura entre nosotros y el heroísmo que en cierto modo se necesita para dedicarse a las improductivas letras, es la causa que hace a muchos de nuestros literatos más insoportables que los de cualquiera otro país; añádase a esto el poco saber de la generalidad, y de aquí se podrá inferir que entre nosotros el literato es una especie de oráculo que, poseedor único de su secreto y sólo iniciado en sus misterios recónditos, emite su opinión oscura con voz retumbante y hueca, subido en el trípode que la general ignorancia le fabrica. Charlatán por naturaleza, se rodea del aparato ostentoso de las apariencias, y es un cuerpo más impenetrable que la célebre cuña de la milicia romana.
Apenas hubo dicho esto, cuando alzó la voz la hospitalera, que era una vieja, al parecer, de más de sesenta años, diciendo: ¡Bellaco, charlatán, embaidor y hijo de puta, aquí no hay hechicera alguna!