charco

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charco

1. s. m. Pequeña acumulación de agua que se forma en los baches o en concavidades del terreno al niño le encanta chapotear en los charcos con las botas de agua. charca
2. cruzar o pasar el charco coloquial Atravesar el mar, especialmente el Atlántico para ir a América durante su exilio cruzó varias veces el charco.

charco

 
m. Charca pequeña que se forma en el pavimento.
Pasar uno el charco. Pasar el mar.
(Colomb.) Remanso de un río.

charco

('ʧaɾko)
sustantivo masculino
líquido estancado en una cavidad sobre el suelo un charco de agua sucia
atravesar un mar, especialmente el Atlántico Tuvo que cruzar el charco para buscar trabajo.
Sinónimos

charco

sustantivo masculino
lagunajo, poza*, charca*, tollo (Aragón).
Traducciones

charco

pool, puddle

charco

bassal

charco

pudlovat, jezírko, kaluž

charco

Pfütze, Teich

charco

flako

charco

lomp

charco

lätäkko, allas, lätäkkö

charco

flaque, bassin

charco

pocsolya

charco

balong

charco

水たまり

charco

plas, vijver

charco

charco, lago, poça

charco

pudla

charco

бара

charco

pöl, bassäng

charco

vũng, bể, vũng nước

charco

pyt, vandhul

charco

bazen, lokva

charco

물웅덩이, 웅덩이

charco

basseng, pytt

charco

สระน้ำ, หลุมบ่อ

charco

水坑, 水塘

charco

SMpool, puddle
cruzar o pasar el charcoto cross the water; (esp) → to cross the Pond (the Atlantic)
Ejemplos ?
Un tonto perdío que parece recién barnizao y que se mira el perfil jasta en los charcos; un gachó que por no ajarse la ropa parece jasta embarsamao.
Como enorme mancha de asfalto se ha ido extendiendo llena de mentiras sobre el valle apócrifo y los antiguos lagos que desde hace siglos la sostenían en un islote, hipnotizada en su tunal y en su águila, yacen reducidos a unos cuantos charcos de miserias al oriente; de folclor plastificado al sur; de aburguesamiento populachero y demagógico al poniente y de polvos desolantes, pero vengadores, al norte.
CAPÍTULO VIII El pequeño pasto se había convertido para mí en una desmedida maleza; los diminutos charcos, en un océano sin fin; las mínimas piedrecillas, me parecían unas rocas.
Nace de un manantial y corre siempre en un ser llano y sin charcos; el agua de dos varas y media de ancho y cuatro dedos de hondo o alto, es muy buena de beber y no tiene otra el lugar.
También eran preguntones y curioseaban por ahí y por allá. Recogían piedritas y las arrojaban a las fuentes, a los manantiales, a los charcos, a los lagos, a los ríos.
Y otra visión al pobre no se ofrece que la que suelen ver sus ojos zarcos; la estrella compasiva que aparece en la luz miserable de los charcos.
Y en las brumas matutinas, fue extinguiéndose, poco a poco, el rumor vago, salpicado de notas claras, producido por el sonido de las ruedas en el eje, los tumbos del carro en los huecos de las huellas, el trote de los caballos en los charcos de agua y la conversación a gritos de los dos viajeros, con la cual trataban de contrarrestar la emoción involuntaria que les infundía la presencia algo solemne del mudo compañero, a pesar de la sobreexcitación causada por la agitación del viaje y por la copiosa mañana tomada antes de salir.
Come pan negro, enmohecido y duro, bebe en los charcos pestilentes aguas, se alberga en un cubil, viste guiñapos, y se acuesta en un lecho de retamas.
El paraje era a propósito para tal linaje de asechanzas: Médanos pantanosos cercados de negros charcos donde se reflejaba la luna, y allá lejos una barraca de siniestro aspecto, con los resquicios iluminados por la luz de dentro.
Frecuentemente ella se paraba un minuto para mirar dónde poner su botina, y, tambaleándose sobre la piedra que temblaba, con los codos en el aire, el busto inclinado, la mirada indecisa, entonces reía, por miedo a caer en los charcos de agua.
Antes, Fabio, procúrate zapatos de dos suelas, calzón de paño recio, garrote y podadera; que en el ameno prado que la vista recrea, hay charcos escondidos y espinas...
La calle estaba solitaria; la luz de los reverberos refractaba, pálida y triste, en los charcos formados por la lluvia en el desigual empedrado; brilló en el extremo de la calle el farol del sereno, y su silbato dejó oír un a modo de silbido estridente y lastimero, y la campana de la vieja iglesia parroquial dejó oír su ronco tañido.