chaquet


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Traducciones

chaquet

[tʃaˈke] SM (chaquets (pl)) [tʃaˈkes] = chaqué
Ejemplos ?
Se hicieron famosas las comidas de los lunes en el Ritz, publicadas en las "notas de prensa" de los periódicos madrileños de la época. Tras los lunes elegantes se anunciaban los martes de monsieur Chaquet.
Entre los múltiples ejemplos pueden mencionarse: americana, anorak, bléiser, bolero, cárdigan, carmañola, chaqueta de mujer, chaqué o chaquet, chaquetón, chupa, dalmática, dolmán, chaqueta de esmoquin, frac, guerrera, guayabera, hopalanda, jubón, levita, librea, chaqueta Norfolk, pelliza, rebeca, ropón, sahariana, spencer, zamarra, etcétera.
El escritor José Martínez Ruiz "Azorín", a la sazón cronista parlamentario, hizo de él un duro retrato: "El Sr Lacierva lleva un desgarbado chaquet con las mangas largas, que no dejan ver los puños -y ya es sabido el papel que la nitidez de los puños juega sobe el peluche rojo de los escaños-; el Sr Lacierva muestra sus manos enfundadas con unos guantes de un horrible color avellana; el Sr Lacierva se apoya en un abominable bastón de cerezo, comprado en la Dalia Azul de Murcia".
El chaqué (también llamado chaquet) es el traje de máxima etiqueta para el hombre. Se utiliza para fiestas y ceremonias de día (para las noches se utiliza el frac).
Traje de etiqueta de día: chaquet de cheviot o paño de lana negro u Oxford; chaleco igual, con material lavable de tonos claros, hilo por ejemplo, derecho o cruzado; pantalones, negro y gris, paño rayado, sin botamanga, sombrero de copa de seda; camisa blanca, pechera dura, hilo o pique, lisa o tableada; cuello palomita o volcado; corbata Ascot o con nudo corredizo, gris o rayado conservador; guantes de mocha; calcetines lisos o rayados de seda o muselina, negros o azul oscuro, zapatos Oxford negros o bronceados; sobretodo Chesterfield azul, negro u Oxford.
El paño de su chaquet caía flojo y desmañado sobre su vasto cuerpo; una camiseta de color le ahorraba la molestia de ocupar el baúl con camisas planchadas; su sombrero, abollado, lucía una capa de polvo a medio estratificar; y como le vi que traía calzados los guantes, comprendí al punto que estaba de excursión, pues Bruck no usa guantes sino para el monte, dado que en la ciudad no hay peligro de estropearse las manos.
De pequeña estatura, grueso, de vientre abultado, su persona respiraba salud, robustez. Vestía un elegante traje de chaquet claro y su camisa era de una blancura irreprochable.
Y cogiendo el pan del armario partió una larga rebanada para extender su crema encima. -¡Qué bien me va a saber!, pensó para sí, pero antes de comérmela voy a acabar este chaquet.
No tardó en olvidarse del arte para no pensar más que en una joven rubia que tenía cerca de sí, a su espalda, la cual ya le pisaba los faldones del chaquet.
Yo me pondría todos los días mi chaquet ribeteado, mis guantes palúdicos, mi corbata con estremecimientos de plata, mis botines a dos colores, transigiría en el peinado de raya al medio, hasta me puliría las uñas.