Ejemplos ?
De ser hora de desvelo febril y gozoso, en que los nervios vibran y la fantasía enciende sus farolillos de colores; de ser la hora en que las estrofas acuden aladas al llamamiento de los poetas, y el champagne bulle en las copas cristalinas, alegrando por un momento el plomizo sueño de la vida, he venido a ser la hora en que se ronca; ¡una hora con gorro de algodón y camisón amplio!
El último plato acababa de ser puesto encima de la mesa por la moza que hacía oficios de camarero; Antonio se disponía a descorchar la primera botella de champagne, y los restantes comensales, con los ojos encendidos, coloreadas las mejillas, entreabiertos los labios y ardoroso el aliento, se entregaban a enérgicas y locas expansiones, que si no eran el amor precisamente, guardaban con él relaciones iguales a las que existen entre la respiración y el hipo.
Todas las manos, empuñando las copas, se extendieron hacia adelante y, el champagne, cayendo sobre éstas y describiendo en su fondo caprichosas ondulaciones, las tiñó con matices de oro, a través de las cuales se quebraban y se descomponían los rayos amarillentos del quinqué.
Yo busco los tocados y los trajes poéticos que pueblas las campiñas, lo mismo en las Américas salvajes que de Champagne entre las cultas viñas; desde las blancas tocas sin encajes de la pastora Suiza y las basquiñas plegadas de Aragón, hasta el pañuelo con que ciñe la negra el rizo pelo.
-Vive Dios-dije yo para mí-, que cuando en este país se tiene un buen cocinero y un exquisito servicio y los criados necesarios, se puede almorzar un excelente beefsteak con todos los adherentes de un almuerzo à la fourchette; y que en París los que pagan ocho o diez reales por un appartement garni, o una mezquina habitación en una casa de huéspedes, como mi amigo don Periquito, no se desayunan con pavos trufados ni con champagne.
Corrí al campo, deposité en el hoyo el contenido de mi último viaje; arrojé lejos la tierra, que ahora reemplazaban masas enormes de oro, y volviéndolo todo a su orden habitual en la tienda, rendido de fatiga, pero el alma cerniéndose en espacios infinitos, tendime en mi cama y cerré los ojos, menos que para dormir para entregarme a mis pensamientos. Interrumpiolos Samuel, entrando en la tienda muy alegre, en una mano un pastel, y en la otra una botella de Champagne.
A las señoras les mandó, como todos los días, delicadísimos ramos de flores, además, por extraordinario, un gran ramillete de dulces y doce botellas de champagne, para que celebrasen la mejoría de su huésped.
Quiero que, si caigo de nuevo en tentaciones semejantes, me falte un roastbeef, desaparezca del mundo el beefsteak, se anonaden los timbales de macarrones, no haya pavos en Perigueux, ni pasteles en Perigord, se sequen los viñedos de Burdeos, y beban, en fin, todos menos yo la deliciosa espuma del Champagne.
¡Más extraño aún el de aquellos hombres y aquellas mujeres que, agrupados en torno de la mesa y desconocidos los unos para los otros pocas horas antes, tratábanse entonces con sincera alegría, y chocaban los vasos, cambiando en voz baja frases y promesas de amor, nacidas con el primer sorbo de vino y llamadas a desaparecer con el último burbujeo del champagne!
Todos los espíritus se han alzado a igual altura, y desde aquella cumbre filosófica echan miradas retrospectivas a las llanuras de la existencia, y tranquilas ojeadas al descenso de los días... Dice Byron: Yo gusto del fuego, de los crujidos de la leña, de una botella de Champagne y de una buena conversación.
De Zas (Alcalde Ordinario de este Departamento); Manuel Durán; Román Cortés; José María Plá; José Luis de la Peña (Párroco de Mercedes); Pedro Pablo Vidal (Presbítero); José Agustín Vidal; Juan Gallardo; Ildefonso Champagne (Juez de Paz); José I.
Había desaparecido todo lo demás, excepto una punzada sorda, al lado izquierdo, que, de tiempo en tiempo, le advertía: Mientras bordas y coronas los filetes de carpa a la Regencia; mientras te excedes a ti mismo en la langosta a la americana, mientras te desvives por las trufas al champagne, algo que te importa mucho y te aflige mucho está sucediendo en una casa que bien conoces, en la calle de Toledo.